En el posparto, el cuerpo se reacomoda después de los múltiples cambios que atravesó durante el embarazo. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.)
En el posparto, el cuerpo se reacomoda después de los múltiples cambios que atravesó durante el embarazo. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.)

Pasó la época en la que la panza te crece y los tobillos se hinchan. Los síntomas de que el embarazo avanza quedaron atrás y ahora se trata de que el cuerpo se reacomode. Todo va volviendo a la normalidad: no sólo lo que está a la vista, sino que también el interior de tu cuerpo.

"El útero, al igual que los demás órganos, fue cambiando de lugar y, obviamente, de tamaño a medida que el bebé fue creciendo. Inmediatamente después del alumbramiento, cuando se expulsó la placenta, tiene el volumen de un embarazo de cuatro meses, aproximadamente", señala la Dra. Silvina Knaudt, obstetra y ginecóloga del Sanatorio de la Trinidad Palermo.

Volviendo a foja cero

La doctora explica que este órgano vuelve a su tamaño muy rápidamente en los primeros quince días posteriores al parto, pero que luego lo hace más lentamente hasta alcanzar sus dimensiones habituales al cabo de cuarenta a sesenta días. Aclara también que ni el modo del parto, ni el peso del recién nacido tienen influencia sobre esa involución.

Pero, ¿qué ocurre con la apariencia de la panza que tanto preocupa? "El tonismo de los músculos abdominales se recobra durante el segundo mes de puerperio. Pero existen ejercicios para ayudar al reestablecimiento del mismo.

Si se trató de un parto natural, pueden empezarse en cualquier momento; en cambio, si fue por cesárea, será a partir de los 45 días", indica la doctora y asegura que si todo transcurre con normalidad, antes de que se cumplan los dos meses del nacimiento del bebé no hará falta ningún examen clínico general.

Atención a los tiempos

En relación al hecho de retomar las actividades cotidianas, la obstetra señala que el reposo es importante para los días posteriores al parto, así como no hacer grandes esfuerzos durante el primer mes. Además, para la retención de líquidos, el consejo es mantener las piernas hacia arriba al recostarse y tomar abundante agua.

"A las dos semanas de haber dado a luz sí podrá salir de su casa sin problemas. Los viajes largos, en lo posible, deben evitarse hasta la tercera semana postparto", señala.

En tanto, la doctora indica que si se trató de una cesárea, el comienzo de la práctica de deportes podrá iniciarse entre los cuarenta y cinco a sesenta días de la intervención, con el fin de lograr una mejor consolidación de la pared abdominal.

¿De qué se trata?

En relación al flujo que aparece en los días subsiguientes a dar a luz, la Dra. Knaudt explica: "Se llaman loquios y es un flujo genital formado por glóbulos rojos y blancos, células residuales y descamaciones cervicales y vaginales. Durante los primeros tres o cuatro días son similares a una leve menstruación, pero después se tornan parduzcos o amarillentos y transcurridas tres semanas del parto pasan a tener un tono blanquecino". Y aclara que la desaparición completa suele darse alrededor de la sexta semana de puerperio.

Por otra parte, la doctora indica que aproximadamente a los veintiún días postparto es muy probable que se produzca una pérdida que durará uno o dos días y que se la conoce como "pequeño retorno menstrual".

Al segundo o tercer día postparto, cuando se está empezando a amamantar al bebé, es muy común que se genere una pequeña obstrucción en los conductos mamarios y que esto provoque algo de fiebre que oscilará entre los 37 y 38 grados centígrados. Y la doctora especifica que sólo si dura más de veinticuatro horas habrá que ver si hay otro motivo de preocupación.

Además, durante el puerperio, las várices y hemorroides que pueden haber aparecido van desapareciendo y se baja de peso porque ya no se retienen líquidos.

Por último, la especialista señala que, como consecuencia de la disminución de la tonicidad del piso pelviano, es probable que las mamás tengan una leve incontinencia urinaria que puede ser revertida con ejercicios especialmente pensados para fortalecer la zona.

Para contrarrestar la incontinencia urinaria, se suelen recomendar los ejercicios de Kegel, que se practican así:

* Apretar los músculos del piso pelviano y mantener la contracción por cuatro segundos. Repetir esto entre diez y veinte veces, permitiendo que los músculos se relajen completamente entre las contracciones.

* Hacer estos ejercicios de contracción diez veces por día. Con menos frecuencia no serán efectivos. Y a los tres o seis meses se notará la mejoría.

* Pueden practicarse en cualquier lado y momento, excepto al hacer pis, ya que nadie notará que se están practicando.

 

Por Paula Labonia / Dra. Silvina Knaudt, obstetra y ginecóloga del Sanatorio de la Trinidad Palermo.

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