El vínculo se genera cuando ella desarrolla una actitud adecuada para criarlo y eso es lo que transforma a la mujer en madre (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)
El vínculo se genera cuando ella desarrolla una actitud adecuada para criarlo y eso es lo que transforma a la mujer en madre (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Desde que sentiste a tu bebé moviéndose en tu panza por primera vez, tu vínculo con el embarazo se modificó totalmente. La conexión con tu hijo empezó así, como quien dice, a las patadas.

La Dra. Edith Vega sostiene que ser mamá es diferente de tener un hijo: "El vínculo se genera cuando ella desarrolla una actitud adecuada para criarlo y eso es lo que transforma a la mujer en madre", y agrega que esta actitud hace referencia a una disposición adecuada a cuidar y nutrir tanto en lo físico como en lo psicológico. Actitud que recibe el nombre de maternaje.

Los primeros mimos

Vega explica que la relación madre-bebé es una construcción y que al momento del nacimiento, el cerebro humano está abierto a configurarse, según lo que va encontrando en su camino. De ahí la importancia que pueda encontrarse con un ambiente enriquecido que facilite su desarrollo tempranamente.

Por su parte, el Dr. Manuel Bilkis recalca que luego del nacimiento, la primera hora es una auténtica "hora de oro" en el vínculo madre- hijo ya que en ese breve período, y siempre y cuando la situación médica de ambos sea adecuada, el contacto piel a piel y la precoz lactancia materna predisponen a una lactación más prolongada en el tiempo.

Contacto integral

Pero eso no es todo. La psicóloga también hace hincapié en que la lactancia, además de proveer alimento, también genera estímulos y afecto. Y hace hincapié en que cada momento es una oportunidad de encuentro con un bebé que estamos conociendo y que nos está conociendo también.

Por lo tanto no hay una única forma de tomarlo en brazos, acunarlo, bañarlo y alimentarlo para que se sienta contenido y bien tratado. Se trata de estar sintonizado con sus necesidades facilitando el establecimiento gradual y progresivo de rutinas que lo organizan. Los especialistas coinciden en que lo aconsejable es brindarles una integración sensorial, es decir, proveer simultáneamente estímulos táctiles, visuales, auditivos y olfativos.

Fortaleciéndose día tras día

Vega comenta que en los primeros días del maternaje es esperable que surjan dificultades ya que mamá y bebé están en un período de aprendizaje en su relación. "El desarrollo de la maternidad (y la paternidad) es una construcción compleja que depende del temperamento del bebé y de la sintonía, continuidad y coherencia que puedan ofrecerle sus cuidadores", agrega la profesional.
Y para concluir, los profesionales destacan que la madre está capacitada para ofrecer al niño todo lo que necesita, pero ella también necesita sentirse apoyada y contenida por su ambiente familiar para poder dedicar al niño el tiempo que éste requiere, por lo tanto podemos decir que un recién nacido requiere de una red humana que lo reciba y lo acompañe en el proceso de su desarrollo.

Vínculo y disciplina

El Dr. Bilkis manifiesta que a la hora de hablar de vínculos no se puede dejar de nombrar la disciplina, ya que ésta constituye un punto importante y marca para bien o para mal lo transmitido a los hijos como educación y aprendizaje familiar para su adecuada inserción social, desarrollo y aprendizaje escolar, afectivo y amoroso.

"La disciplina no significa solo el rol paterno de desalentar o castigar conductas inapropiadas, sino también estimular y alentar las conductas apropiadas del niño en desarrollo", sostiene el profesional.

Y ante de la pregunta de ¿cuándo empezar con la disciplina?, el especialista es contundente: "Cuando el bebé comience a deambular y conocer el mundo que lo rodea intentará tocar, llevar a su boca, abrir, romper, jugar con todos los objetos de su entorno. Algunos de éstos pueden ser adecuados a su edad e interés y otros no (enchufes, fuego, remedios, objetos pequeños, etc.). Ese es el momento adecuado".

Por Gloria Kaspar / Asesoraron: Dra. Edith Vega, Dra. en Psicología de Fundación Hospitalaria, M.N. 14.363 y Dr. Manuel Bilkis, pediatra del Hospital de Niños "Ricardo Gutiérrez", M.N. 74.047.

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