Recién nacido, la capa blanquecina y grasosa llamada Vérnix caseosa o unto sebáceo (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)
Recién nacido, la capa blanquecina y grasosa llamada Vérnix caseosa o unto sebáceo (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Al nacer, los bebés generalmente están cubiertos por una capa blanquecina y grasosa, muy claramente visible. La obstetra Ángela Gómez, explica que se trata de la denominada Vérnix caseosa -o unto sebáceo-, una capa protectora que cubre la piel del bebé desde el cuarto mes de gestación, y lo acompaña hasta el nacimiento.

Protectora interna

La médica cuenta que la Vérnix caseosa está compuesta por múltiples sustancias, proteínas y grasas producidas en parte por las glándulas sebáceas del bebé que la depositan en la superficie y a la que se agregan pelos y células amnióticas.

Dice que son muchas las funciones que se han sugerido con respecto a ella dentro del vientre materno. Una de ellas, es que mantiene la piel bien hidratada, especialmente entre los cinco y siete meses de gestación, cuando la piel todavía está madurando.

Protectora externa

La Vérnix caseosa tiene funciones sobre la piel del recién nacido:

*Se cree que impediría la pérdida de agua a través de la piel inmadura, especialmente en bebés muy prematuros, ayudándolos por lo tanto a mantener su temperatura corporal.

*Como sabemos, la piel es nuestro órgano protector más extenso y es el que convive y nos relaciona con el medioambiente externo inclusive recibiendo impactos perjudiciales (rayos solares, tóxicos, residuos producto de reacciones químicas del propio cuerpo, etc.).

Para ello presenta barreras -entre las que se cuentan sustancias llamadas antioxidantes- y mantiene un medio ambiente ácido en el que los gérmenes no pueden crecer con comodidad. A eso llamamos acidez.

Dice que la piel al nacer, se ve sometida a ese estrés oxidativo importante (impacto medioambiental: el aire que nos rodea día a día, el sol, etc.), dado por el entorno. Como dijimos la piel adulta tiene antioxidantes internos como la vitamina E para prevenir o disminuir los daños de esas sustancias que nos rodean diariamente, esta vitamina fue encontrada también en la Vérnix caseosa.

"Por lo tanto, la acidificación natural que va a desarrollar la piel del bebé a partir del nacimiento hasta alcanzar su desarrollo final, se sabe, lo hace más tempranamente en presencia de la Vérnix que en su ausencia", sostiene.

Por más tiempo

"Lo que la Vérnix hace, es mantener la superficie corporal con una acidez que impide el desarrollo de gérmenes. Asimismo tiene proteínas antimicrobianas que impedirían el acceso a infecciones a través de la misma dentro de la panza de la mamá y prevendrían la contaminación de la piel luego del nacimiento", explica la Dra. Gómez, quien opina entonces, que sería ideal que el recién nacido permaneciera lo más posible con esta capa cremosa, sin retirarla, permitiéndole a su piel adaptarse más naturalmente en sus primeros días de vida.

Por Paula Germino / Asesora: Dra. Ángela Gómez, obstetra del Hospital Pirovano, M.N: 70.364.

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