Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

"Mamáaa… Pedro me pelea". "No me presta sus juguetes". "Siempre me hace caras feas cuando vos no lo ves". Estas y otras frases son casi diarias en cualquier casa donde hay niños. Te suena, ¿no?

Se llama "crecer"

El psicólogo Carlos Títolo, sostiene que las peleas entre hermanos son inherentes al vínculo y, de acuerdo a las edades, tienen distintas intensidades. "Si entre ellos se llevan un año, será diferente a si se llevan 2 o 3, ya que el más grande tuvo su tiempo de construir un vínculo con sus padres", señala.

Y recalca que uno de los aspectos más importantes donde los papás debemos prestar atención es el de enseñarles a compartir, ya que es uno de los mayores motivos de peleas. Por su parte, la psicóloga Fanny Berger, explica que otra de las razones principales de esta situación, es que compiten por el amor y la atención de los padres. Sienten celos, temen que prefieran al otro hermano, se sienten inseguros de perder su amor, entre otros motivos. Y por eso dice que lo importante es el vínculo que establezca cada hermano con los padres y luego entre sí.

Uno de los aspectos más importantes al que los papás debemos prestar atención es el de enseñarles a compartir
Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
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Enseñarles, la clave

Ahora bien… ¿Qué debemos hacer los papás ante estas situaciones? "Ayudar a los niños a expresar lo que sienten a través de las palabras y no de peleas y agresiones", comenta la psicóloga.

Además, ambos especialistas concuerdan en que los padres nunca debemos emitir juicios del tipo: "Sos malo con tu hermano", porque eso sólo ayuda a seguir enojando a alguno de ellos. La postura que debemos tomar, según los profesionales es, por ejemplo, decirles: "Veo que estás enojado", y así estimular que se conecten y expresen sus sentimientos en ese momento.

"Cuando expresan su rabia, decepción o celos a través de la palabra, no tendrán necesidad de pegar o insultar", aclara Berger. Por eso concuerdan en que debemos darles la oportunidad del diálogo para también aclarar lo sucedido entre ambos. Los profesionales remarcan además, que ante cualquier pelea entre nuestros hijos, debemos "pararnos con firmeza" y mostrarles que las relaciones son circulares: un hermano responde de determinada forma, y el otro con su conducta o palabras también influye en su hermano. El principio es mediar el conflicto y no juzgar. "Nunca hay que buscar un culpable en la pelea, sino ayudar a que cada hijo se haga cargo de lo que quiere, siente y hace, y experimente los resultados de su propia elección. Y así aprenda", concluye Berger.

Por Gloria Kaspar / Asesoraron: Lic. Fanny Berger, psicóloga y autora del libro "Hermanos. Vínculos que dejan huellas" y Lic. Carlos Títolo, psicólogo especialista en Familia, de la Asociación Argentina de Psiquiatría y Psicología de la Infancia Adolescencia (ASSAPIA), M.N. 28.312.

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