
Mi solidaridad y respeto a los ricoteros, cuando me enteré la noticia de la muerte del Indio Solari, siempre respeto al talentoso, del color político que sea, y lamento su partida.
Sabía que iba a ver una multitud llorando y que iban a ver largas colas para a acompañarlo, me puse a seguir minuciosamente el desenlace de una ceremonia de duelo.
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Y hora tras hora fui siguiendo la metamorfosis qué paso del dolor por el ídolo a "aguante Cristina, viva Perón, carajo, vamos a volver, Milei te tenés que ir ya, somo´ el pueblo que no te queremo´".
Urgentemente Máximo y otros K se apropiaron del dolor.
Myriam Bregman con la nostalgia del 2001 deliro con una revolución popular al mejor estilo de la revolución francesa, instalar una guillotina en Plaza de Mayo y tomar el gobierno con la izquierda soñando en toneladas de choripanes, cervezas y fasos, llenando de humo el sueño de la izquierda y la ventaja de los K, volver y arrasar con lo poco que dejaron desde su gobierno anterior.
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El oportunismo berreta, de los políticos berreta que no pueden armar un líder para competir más un pueblo, mejor dicho, una parte del pueblo ante la orfandad del cacique muerto, fue una fórmula ideal para sentirse poderosos capitalizando el dolor de los que en verdad seguían al cantante.
Empecé a escribir esta nota con miedo porque seguramente el obtuso fanatismo que mata al cartero no me iba a comprender, pero igual la escribo, porque me aterra que en tantos años nos sigamos pegando la cabeza contra la pared y lloremos para seguir llorando y que los políticos sigan usando las lágrimas del pueblo para someterlo.
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Por supuesto, nada tiene esta nota que ver con un hombre que supo conducir las masas en sus misas ricoteras y reconozco al artista que desde sus letras mando un mensaje, por lo que vi, a los más sufrientes del pueblo pero que se olvidó que los más sufrientes del pueblo fueron estafados por los políticos qué hoy se rasgan las vestiduras tratando de caranchear y llevar el agua para su molino.
Por eso, el día que nos falte Joan Manuel Serrat dudo que los que lloremos, que somos los que nos criamos con sus letras, inteligencia y sabiduría, llenemos un ascensor y seguramente no estarán ni Máximo Kirchner, que jamás habría entendido sus letras, ni Bregman, que nunca se entero que Joan Manuel fue representante de la izquierda de verdad, en plena dictadura franquista y nos abrió la cabeza en plena dictadura Argentina.
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Y digo Serrat entre muchos otros ídolos que nos enseñaron a pensar para la libertad, por eso, mis condolencias al pueblo ricoteros y mi sugerencia a los caranchos que siguen creyendo que lo popular es berreta y que somos 45.000.000 millones que como en mi caso nos duele no tener al indio, pero que tenemos por seguro que nunca más queremos choripán, birra y faso para construir esa Argentina berreta que le causa tanta nostalgia a algunos políticos inútiles.
Q.E.P.D. Solari.
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