Retenciones cero, una necesidad y una oportunidad para que Argentina crezca

Un estudio de una entidad rural argentina destaca que la quita de los derechos de exportación permitiría elevar la inversión, el uso de tecnología y la generación de divisas en el sector agrícola

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Un agricultor cosecha trigo (REUTERS/Martin Cossarini/File Photo)
Un agricultor cosecha trigo (REUTERS/Martin Cossarini/File Photo)

Un informe reciente del Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales de la Sociedad Rural Argentina, señala que la eliminación de los derechos de exportación (DEX) al trigo podría generar un fuerte impacto positivo sobre la producción y la economía argentina.

Según el análisis, la mejora en el precio recibido por el productor incentivaría una mayor inversión en tecnología y fertilización, elevando los rendimientos en un 13,6%, de 2.800 a 3.180 kilos por hectárea. En este escenario, la producción sumaría 2,5 millones de toneladas adicionales y las exportaciones crecerían un 20%, generando unos USD 550 millones extra en ingreso de divisas, principalmente hacia el último trimestre del año.

Aunque el Estado dejaría de recaudar alrededor de USD 216 millones por la eliminación de los DEX, el estudio sostiene que ese impacto podría compensarse ampliamente mediante una mayor recaudación derivada del crecimiento productivo y económico. El aumento de ingresos para los productores aportaría unos USD 110 millones adicionales en Impuesto a las Ganancias, mientras que la expansión de la base imponible por mayores rindes y producción sumaría otros USD 212 millones.

Con señales claras de cambio, volvemos a plantear desde la Sociedad Rural Argentina lo que siempre dijimos: las retenciones deben desaparecer

Además de su relevancia económica, el trigo cumple un rol estratégico en la generación de divisas y en la sustentabilidad de los sistemas agrícolas, al favorecer la rotación de cultivos y mejorar la estabilidad productiva.

El legítimo reclamo sobre las retenciones cero no es nuevo en nuestra institución, pero sí es urgente. Durante años, el campo argentino ha sido un sostén clave de la economía nacional, aun en contextos adversos y con reglas de juego que muchas veces atentaron contra su desarrollo. En nuestra gestión hemos logrado una baja sensible. Hoy, con señales claras de cambio, volvemos a plantear desde la Sociedad Rural Argentina lo que siempre dijimos: las retenciones deben desaparecer.

La reciente reducción de estos derechos de exportación permitió que queden en el sector alrededor de USD 5.840 millones. Este dato no es solo una cifra para destacar; es la evidencia concreta de lo que ocurre cuando se aliviana la carga fiscal sobre quienes producimos. Esos recursos no se fugan ni se esconden: se reinvierten en tecnología, en maquinaria, en genética, en más producción. En definitiva, vuelven al país en forma de desarrollo.

La Argentina necesita un sector agropecuario fuerte, competitivo y plenamente integrado al mundo

Desde la Sociedad Rural Argentina seguimos trabajando para que este camino continúe. Sabemos que no se trata de decisiones simples ni de resultados inmediatos, pero también sabemos que no hay margen para seguir postergando transformaciones de fondo. La Argentina necesita un sector agropecuario fuerte, competitivo y plenamente integrado al mundo. Y para eso, eliminar las retenciones es un paso indispensable.

Agenda

Ahora bien, sería un error pensar que todo se resuelve en el plano impositivo. La agenda del campo —y del país— es mucho más amplia. La infraestructura sigue siendo una deuda histórica: caminos rurales deteriorados, sistemas logísticos ineficientes y una red ferroviaria que necesita modernización. Cada uno de estos factores impacta directamente en los costos y en la competitividad de nuestras exportaciones.

Desde la SRA insistimos en una mirada integral. Celebramos los avances, pero no perdemos de vista el objetivo final

A su vez, el financiamiento productivo continúa siendo limitado. Sin acceso a crédito en condiciones razonables, es difícil sostener procesos de inversión a largo plazo. Necesitamos herramientas que acompañen al productor, que le permitan planificar, innovar y asumir riesgos en un contexto cada vez más desafiante.

Por eso, desde la SRA insistimos en una mirada integral. Celebramos los avances, pero no perdemos de vista el objetivo final. Menos impuestos distorsivos, más inversión en infraestructura, conectividad, mejores condiciones de financiamiento y reglas claras y justas. Ese es el camino para que el campo despliegue todo su potencial y contribuya, como siempre lo ha hecho, al crecimiento de la Argentina.

El autor es presidente de la Sociedad Rural Argentina