La economía crece, pero el empleo no: el nuevo desafío del Gobierno

Las actividades que hoy impulsan el avance productivo requieren menos personal, lo que obliga a repensar la estrategia de generación de puestos de calidad

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2025 fue el único año en más de dos décadas en que el PBI superó el 3% sin que aportaran nada la industria, la construcción, el comercio y los servicios (Foto: Reuters)
2025 fue el único año en más de dos décadas en que el PBI superó el 3% sin que aportaran nada la industria, la construcción, el comercio y los servicios (Foto: Reuters)

El crecimiento volvió en 2025, pero con una característica: los sectores que impulsan la actividad generan cada vez menos empleo. Qué cambió y por qué ya no alcanza con crecer.

En diciembre de 2025, la actividad fue 3,5% superior a un año atrás. Una gran noticia, pero también marcó un quiebre en la forma en que el país vuelve a expandirse.

2025 fue el único año en más de dos décadas en que el PBI superó el 3% sin que aportaran nada la industria, la construcción, el comercio y los servicios, los grandes movilizadores históricos del empleo en los centros urbanos. El impulso provino casi exclusivamente del agro, la minería, la energía y el sistema financiero.

El impulso provino casi exclusivamente del agro, la minería, la energía y el sistema financiero

Ese dato refleja una mutación profunda en el patrón de crecimiento, con sectores como el agro, la minería y la energía explicando apenas 6,5% del empleo formal privado. Son sectores altamente productivos para la generación de divisas. Sin ellos no hay estabilidad macroeconómica posible, pero tampoco pueden resolver el problema laboral.

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El contraste resulta claro: en los últimos doce meses, los empleos industriales formales perdidos equivalen aproximadamente a la mitad del stock total del empleo minero-energético. En términos simples, una caída moderada en la industria puede neutralizar todo el empleo que genera uno de los sectores más dinámicos del país.

Cambio de paradigma

Aquí aparece la cuestión estructural: el nuevo motor de dinamismo es intensivo en capital y tecnología, no en trabajo. Durante décadas, la relación parecía clara: crecer implicaba emplear. La elasticidad empleo-producto era relativamente elevada, especialmente en ciclos liderados por construcción e industria. Hoy esa relación se debilita.

El nuevo motor de dinamismo es intensivo en capital y tecnología, no en trabajo. Durante décadas, la relación parecía clara: crecer implicaba emplear

En 2025, la energía, la minería, el agro y las finanzas expandieron su nivel de actividad, pero paradójicamente perdieron empleo. Por otro lado, la industria, el comercio y los servicios se contrajeron tanto en actividad como en empleo. La construcción no aportó nada.

Además de factores locales, este proceso sigue una tendencia global: mayor automatización, digitalización y uso de inteligencia artificial. La minería moderna, el agro avanzado y la energía no convencional son ejemplos de alta productividad con baja absorción laboral directa. Argentina no está aislada; converge hacia un patrón típico de economías exportadoras de recursos naturales altamente tecnificadas.

Este esquema es necesario para asegurar la estabilidad macro para una Argentina que estuvo marginada del financiamiento internacional, pero no garantiza la creación de empleo. El set de precios relativos actual y las expectativas de inversión sugieren que este patrón difícilmente cambie en el corto plazo.

Gráfico de cuadrantes titulado "El patrón de crecimiento en 2025, ¿y en 2026?". Muestra sectores económicos por nivel de empleo y actividad esperada
Este gráfico de cuadrantes, asociado a BESME 24, muestra la proyección del patrón de crecimiento económico y la generación de empleo en diferentes sectores para los años 2025 y 2026. (datos del Indec)

De hecho, representa una oportunidad. Países como Australia, Canadá y Chile, con fuerte peso de recursos naturales, exportan bienes primarios por entre 5.000 y 12.000 dólares per cápita. Argentina apenas llega a USD 1.500. El desafío es cómo expandir esa capacidad generando puestos de trabajo.

El empleo masivo no surge solo del recurso, sino del ecosistema construido alrededor: ingeniería, servicios técnicos, tecnología aplicada, logística, financiamiento y proveedores industriales. Limitarse a extraer y exportar puede consolidar una economía dual: un núcleo exportador eficiente y un entramado urbano con menor dinamismo laboral. Ese esquema puede sostener el PBI, pero difícilmente sostenga la cohesión social.

La próxima etapa requiere una hoja de ruta clara. Argentina necesita escalar sus exportaciones y densificar su entramado productivo local. En paralelo, los servicios basados en conocimiento deben consolidarse como motor de empleo en las ciudades. Allí confluyen talento, tecnología y acceso a mercados globales.

Argentina necesita escalar sus exportaciones y densificar su entramado productivo local

Nada de esto será posible sin mejoras en la competitividad sistémica: marco normativo, estructura tributaria, reglas laborales y mercado financiero. Acercarse a estándares internacionales es una necesidad estratégica y parece estar en camino.

La dinámica laboral exige una política de formación alineada con los sectores más dinámicos. El eje ya no es únicamente el puesto de trabajo, sino la empleabilidad: la aptitud para adquirir nuevas competencias, migrar entre sectores y adaptarse a tecnologías cambiantes. La política de desarrollo debe ayudar a gestionar las transiciones. Cuando las oportunidades surgen lejos de las áreas urbanas, aparecen costos sociales invisibles: desarraigo, presión sobre infraestructuras y fracturas comunitarias.

Argentina comienza a dejar atrás su restricción externa. Sería un error reemplazarla por otra: la escasez de empleo de calidad. Una macroeconomía ordenada es necesaria, pero no suficiente. Sin trabajo formal, productivo y digno, el crecimiento no encuentra legitimidad.

El eje ya no es únicamente el puesto de trabajo, sino la empleabilidad: la aptitud para adquirir nuevas competencias, migrar entre sectores y adaptarse a tecnologías cambiantes

En última instancia, el éxito no se medirá solo en puntos de PBI o en dólares exportados, sino en la posibilidad de transformar expansión económica en oportunidades concretas para las personas.

Se modifica la dinámica del trabajo y de las políticas públicas y empresariales asociadas: la relación entre actividad, estabilidad y trayectoria laboral no es lineal. En este escenario, el rol de las organizaciones, los Estados y sus liderazgos requiere habilidad para anticipar cambios, desarrollar nuevas calificaciones y acompañar procesos de transición.

La capacidad de articular productividad, transformación y generación de nuevas oportunidades de trabajo de calidad será determinante.

Los autores son directores de VDC Consultora