
La semana dejó señales claras para los activos argentinos: mientras el frente externo impuso volatilidad sobre los mercados emergentes e incertidumbre, la deuda soberana en dólares mostró avances, y el segmento en pesos continuó con su propia lógica.
Este fenómeno se dio dentro de un escenario de condiciones de liquidez ampliamente favorables, consolidando una situación de “dos velocidades”, donde los factores internacionales y locales determinan trayectorias diferenciadas para la renta fija argentina.
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En el ámbito global, las tensiones geopolíticas por el conflicto en Medio Oriente continuaron marcando el pulso de los activos de riesgo. Este entorno mantuvo bajo presión al universo emergente, afectando la evolución de la deuda soberana argentina en dólares.
A pesar de las correcciones cerca del cierre de la semana, los bonos Globales tuvieron un saldo positivo, con avances acumulados de entre 0,4% y 0,8%. Como referencia, el ETF EMB, índice de bonos emergentes, experimentó notoria volatilidad: el miércoles subió 1% y al día siguiente cayó una magnitud equivalente. Considerando el comportamiento del resto de las jornadas, en la semana descendió solo 0,1%. Este patrón evidencia que actualmente los bonos en dólares argentinos reaccionan principalmente a factores globales y no a elementos domésticos.
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El índice de bonos emergentes, experimentó notoria volatilidad: el miércoles subió 1% y al día siguiente cayó una magnitud equivalente
Incluso noticias de alto impacto local presentan un efecto limitado en las cotizaciones. Un ejemplo reciente ocurrió tras el fallo favorable para Argentina en el caso YPF: la decisión de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, autoridad con competencia plena en la causa, de anular la condena de USD 16.000 millones, implicó una modificación sustancial desde el punto de vista financiero y de sostenibilidad de deuda.
No obstante, la reacción de los bonos soberanos en dólares fue prácticamente nula y rápidamente absorbida por el entorno internacional. En vez de provocar un alza destacada, los Globales permanecieron alineados con el resto de los activos emergentes, confirmando que el motor predominante sigue siendo externo.
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Donde sí se advierte una pauta propia es en el segmento de títulos en moneda local. Los precios de las curvas en pesos subieron a lo largo de la semana, sin vaivenes como los observados en la deuda en dólares. En este caso, la elevada liquidez del sistema resultó ser el factor preponderante de la compresión de tasas y del rally de los activos en pesos.
En este marco, la cantidad de pesos que los bancos mantuvieron colocados a muy corto plazo en el Banco Central se ubicó en $3,4 billones al jueves, uno de los registros más altos del año. Así, las tasas mensuales de los instrumentos a tasa fija quedaron entre 2,0 % y 2,2 %, consolidando una tendencia descendente que se profundizó en las últimas semanas. Paralelamente, los instrumentos ajustados por inflación con vencimiento en 2026 operaron en torno a CER -2,2% promedio, mientras el resto de la curva se posicionó cerca de CER más 6,3 por ciento.
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La cantidad de pesos que los bancos mantuvieron colocados a muy corto plazo en el Banco Central se ubicó en $3,4 billones al jueves, uno de los registros más altos del año
Esta configuración tuvo como eje la licitación del Tesoro realizada durante la semana. El Ministerio de Finanzas eligió una canasta diversificada que incluyó instrumentos a tasa fija, CER, TAMAR, dólar linked y alternativas hard dollar. La ausencia de instrumentos de corto plazo fue notoria y, en parte, contribuyó a sostener el impulso en ese tramo de la curva en el mercado secundario.
Mientras el tipo de cambio spot se mantenga firme, un elemento central, existen incentivos para sostener estos elevados niveles de liquidez en el sistema financiero y así atenuar posibles episodios de volatilidad en las tasas.
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En línea con este enfoque, el Banco Central optó por no renovar una normativa relevante sobre suba transitoria de encajes bancarios, en una decisión congruente con condiciones monetarias más laxas. Presumiblemente, la medida busca estimular la actividad económica a partir de una reducción en el alto spread entre tasas pasivas y activas.
De cara a las próximas semanas, el seguimiento para la deuda soberana en dólares estará puesto fundamentalmente en el frente externo, donde el entorno internacional seguirá definiendo el ritmo de los precios. En paralelo, a nivel local, la atención quedará centrada en el resultado de la licitación y, especialmente, en el efecto que pueda tener sobre las curvas en pesos en la rueda del lunes.
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La autora es Analista de Research de PPI (Portfolio Personal Inversiones)
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