
Los datos de este año son elocuentes. A nivel global, la democracia retrocedió a niveles similares a los de la década de los setenta, lo que erosionó buena parte de los avances asociados a la llamada “tercera ola de democratización”. Hoy, la mayoría de la población mundial vive bajo regímenes autocráticos, mientras que las democracias liberales —las de mayor calidad institucional— registran mínimos históricos. En paralelo, más de 50 países sufrieron retrocesos en derechos políticos y libertades civiles, especialmente en materia de libertad de expresión, de prensa y de garantías del debido proceso.
América Latina y el Caribe no escapan a esta tendencia. Si bien el continente sigue siendo uno de los más democráticos del mundo en términos comparados, los datos muestran un debilitamiento gradual pero consistente. Según V-Dem, seis países del subcontinente se encuentran actualmente en procesos de autocratización, mientras que solo cuatro muestran signos de recuperación institucional. En la misma línea, Freedom House registra el doble de países con retrocesos en las libertades individuales que con mejoras.
PUBLICIDAD
Uno de los factores más relevantes del declive institucional en América Latina es el avance del crimen organizado. Los informes coinciden en señalar que la violencia y la expansión de redes criminales se convirtieron en una amenaza estructural para la democracia, que afecta tanto a países con altos niveles de libertad como a aquellos con mayores restricciones. En Colombia, el colapso de la política de “Paz Total” de Gustavo Petro estuvo acompañado de un aumento de secuestros y homicidios vinculados a disputas entre organizaciones criminales. En Ecuador, la escalada de la violencia puso en tensión la capacidad estatal. Incluso en Costa Rica —históricamente considerada una excepción en este aspecto—, el aumento del crimen y los episodios de violencia de alto perfil reflejan una degradación de las condiciones de seguridad que impacta directamente en la calidad del sistema político y en la vida de todos los costarricenses.
Al mismo tiempo, el debilitamiento democrático en estos países no responde a una única orientación ideológica, sino a una lógica de poder que atraviesa gobiernos de distintos partidos. V-Dem identifica procesos de autocratización en países con trayectorias políticas diversas, mientras que Freedom House advierte sobre tendencias convergentes: restricciones al espacio cívico, debilitamiento de los contrapesos institucionales y limitaciones crecientes a la protesta. En Perú, la inestabilidad política persistente derivó en lo que el informe describe como un “autoritarismo legislativo”. En México, surgieron preocupaciones por reformas que afectan la independencia institucional y los mecanismos de control. A esto se suman regímenes en los que la represión alcanzó niveles más profundos, como las dictaduras consolidadas de Nicaragua y Venezuela.
PUBLICIDAD
Sin embargo, la tendencia no es uniforme. El continente también ofrece ejemplos de resiliencia que matizan el diagnóstico general. Bolivia, por ejemplo, logró una transición electoral competitiva y pacífica en 2025, mejoró su estatus en Freedom House y fue considerada un caso ejemplar de “reversión de la autocratización”. Guatemala, por su parte, aparece como un ejemplo de resistencia institucional: la elección de Bernardo Arévalo en 2023 marcó un punto de inflexión que detuvo un proceso de fragilidad antes de un posible colapso del sistema.
Estos casos no revierten la tendencia general, pero sí introducen un matiz clave: la democracia en América Latina no retrocede de manera uniforme. Atraviesa una fase de tensión en la que conviven procesos de erosión con episodios de recuperación.
PUBLICIDAD
Durante décadas, el miedo fue el regreso de las crueles dictaduras que azotaron al continente en los años 70. Hoy, el riesgo es otro: sistemas que mantienen la apariencia democrática mientras erosionan, paso a paso, las condiciones que la hacen posible. Instituciones que pierden autonomía, derechos que se restringen gradualmente y territorios donde el poder no lo ejerce el Estado sino bandas criminales.
Los casos de recuperación que surgieron en estos países muestran que el retroceso puede revertirse. Entre la erosión y la resiliencia, el continente se mueve hoy en una zona de incertidumbre donde el futuro de la democracia sigue abierto.
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Polonia se prepara para la guerra que quiere evitar
El aumento del gasto militar, la construcción del gigantesco “Escudo del Este”, la adquisición de artillería, la expansión de sus reservas y el entrenamiento militar de la población civil forman parte de una misma doctrina: disponer de capacidad suficiente para resistir el primer golpe y, al mismo tiempo, garantizar que cualquier agresión contra Varsovia desencadene una respuesta de la OTAN

El agro que viene no se parece al que imaginamos
La producción de alimentos incorpora biotecnología, inteligencia artificial y herramientas digitales para decidir sobre suelos, clima, plagas y genética, mientras amplía su aporte a la economía y a la mesa cotidiana
El fin de la isla digital: por qué la verdadera omnicanalidad requiere cultura antes que tecnología
La integración entre ventas online y locales físicos fracasa si la dirección mantiene áreas aisladas y no adapta incentivos, presupuesto transversal, ERP y logística, pese a sumar plataformas y automatizaciones en el frente comercial

Malvinas: un punto de partida
¿No ha llegado el momento de retomar la iniciativa de paz impulsada por Fernando Belaunde Terry durante plana guerra de 1982 y convertirla en la base de una negociación seria?
Bernabé Aráoz ¿héroe o villano?
El militar y político tucumano fue una pieza clave en la independencia nacional y recibió elogios de Manuel Belgrano y de José de San Martín




