Persecución judicializada y asesinato de reputación contra Lenín Moreno por haber derrotado la dictadura en Ecuador

El ex mandatario avanzó en la reposición de los derechos fundamentales, el estado de derecho, la separación e independencia de los poderes públicos

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Lenin Moreno, ex presidente de Ecuador (AP/Bebeto Matthews)
Lenin Moreno, ex presidente de Ecuador (AP/Bebeto Matthews)

El sistema de delincuencia organizada trasnacional bajo mando de Cuba, sufrió su más grave derrota en Ecuador cuando el presidente Lenin Moreno abandonó el modelo castrochavista e inició la restitución de los elementos esenciales de la democracia. Por eso fue víctima de atentados, golpes de estado y agresiones, pero cumplió su mandato con elecciones libres. Desde entonces el desmontaje del correísmo -versión ecuatoriana del socialismo del siglo 21- no ha cesado, pero su aparto criminal que permanece en el poder ha desatado persecución judicializada y asesinato de reputación contra Lenin Moreno y su familia.

Moreno llegó a la presidencia de Ecuador como un hombre de izquierda aceptado por Rafael Correa, fue su vice presidente desde 2007 a 2013 y perteneció a la estructura del gobierno de Alianza País, la expresión ecuatoriana del socialismo del siglo 21. Su imagen con mejor popularidad en el régimen forzó al dictador que ya no era reelegible a llevarlo de candidato presidencial para el periodo 2017-2021, pese al interés de Correa de apoyar a Jorge Glass al que puso como vicepresidente.

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Después de ser elegido presidente en segunda vuelta, asumió la presidencia de Ecuador del 24 de mayo de 2017 hasta el 24 de mayo de 2021, pero en ejercicio de la presidencia modificó su posición respecto al correísmo y su sistema de “dictadura electoralista”, realizando drásticos cambios para restituir los elementos esenciales de la democracia y el desmontaje del narcoestado. Esto fue considerado como “un giro hacia el centro y hacia políticas económicas neoliberales”, con cambios trascendentales en política interna e internacional.

Con la ruptura de Moreno con Correa y con castrochavismo, retornó a Ecuador la libertad de prensa aniquilada en el régimen de Correa con casos como el del Diario el Universo, los periodistas Emilio Palacio, Cristian Zurita, Jorge Ortiz, Juan Carlos Calderon, Diego Oquendo y más, el asesinato de Fausto Pérez, las confiscaciones de canales de televisión, las sabatinas y más; los presos políticos pudieron obtener libertad con casos notorios como el de Galo Lara, los diez de Luluncoto, Fernando Valda y otros; cesaron persecuciones políticas y exilio, operadas desde la presidencia como la de Fernando Villavicencio, Clever Jiménez, la asambleísta Lourdes Tiban, los condenados por aplaudir, el caricaturista Bonil que fue procesado y más.

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En el régimen de Correa se violaban los derechos humanos con el sistema de justicia como instrumento, con fiscales y jueces verdugos y sicarios, una extensión de Cuba y Venezuela en el mismo modelo impuesto en esas dictaduras y en las de Nicaragua con Daniel Ortega y Murillo, y Bolivia con Evo Morales y Arce.

Correa convirtió a Ecuador en un narcoestado expulsado la DEA, cerrando la Base antinarcóticos de Manta y expulsando al embajador y la cooperación de Estados Unidos, al mismo tiempo que se tomaban similares acciones en Venezuela y Bolivia. Moreno restituyó la lucha contra el narcotráfico, la cooperación con Estados Unidos y tomó medidas notables como la expulsión de Julián Asage de la Embajada de Ecuador en Londres.

Lenin Moreno avanzó en la reposición de los derechos fundamentales, el estado de derecho, la separación e independencia de los poderes públicos, pero sin lograr desmontar el aparato judicial y de inteligencia correista. Repuso garantías de libre asociación política y llevó a cabo elecciones nacionales libres de las que resultó presidente en 2021 su contendor de 2017 Guillermo Laso. En este ambiente fueron posibles investigaciones y la condena de Rafael Correa, Jorge Glass y otros que hoy tienen sentencias ejecutoriadas.

El desmontaje del narcoestado en que el socialismo del siglo 21 con su operador Correa convirtieron a Ecuador -que comenzó Lenin Moreno- no ha terminado. El sistema de crimen organizado no solo intentó derrocar a Moreno en octubre de 2019, lo agredió de toda forma al punto que terminó su mandato con el más bajo índice de popularidad que registra el país. En general las medidas de estadista no son populares y el rol de Moreno fue el de tomar medidas imprescindibles pero no populares.

Del año 2021 en que Moreno dejó la presidencia de Ecuador al presente, el ataque del socialismo del siglo 21 a la restaurada -pero no consolidada- democracia de Ecuador ha sido permanente, persistente y criminal. Desde la “muerte cruzada” a la que tuvo que acudir el presidente Laso, el asesinato del Fernando Villavicencio, la intromisión de los gobiernos para dictatoriales México, Colombia, Argentina y la agresión permanente de Cuba, hasta las operaciones del narcotráfico y el crimen organizado transnacional a las que combate ahora el presidente Noboa. Expresiones del grupo criminal que aún controla territorio, penetración institucional, parte del sistema de justicia y continúa operando en política.

En este escenario en Ecuador, la democracia no termina de consolidarse y el crimen organizado que detentó el poder total aún mantiene tentáculos importantes y no termina de morir. El restaurador de la democracia Lenin Moreno es víctima de persecución judicializada y asesinato de su reputación como en los mejores tiempos del socialismo del siglo 21. Ha retornado a su Patria a defenderse y puede ser víctima de la venganza del sistema que empezó a desmontar.

*Abogado y politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlossanchezberzain.com

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