
Parafraseando a Julius Henry Marx, el Gobierno, ante el tema INDEC/Lavagna, parece decir “no me gusta la realidad del índice Lavagna, por eso fabricaremos otra”.
El proceso de intentar la adecuación/modernización de la metodología del Instituto Nacional de Estadística y Censos viene de larga data. Esta cronista recuerda que ya en el gobierno de Alberto Fernández, Marco Lavagna lo había intentado. Luego, con el presidente Milei, hizo lo propio. El 14 de octubre de 2025 anunció que se implementaría en enero de 2026 y, de no ser aceptado, su permanencia frente a ese organismo no tendría sentido.
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Fue lo que ocurrió. Pero, ¿por qué el presidente Milei fue inflexible a la hora de no aceptar los cambios? Sencillamente, porque venimos con siete meses de aumento inflacionario, incluido diciembre. Y enero, pero en especial febrero y marzo, no serían la excepción y la nueva metodología incluso podría elevar el porcentaje.
Diez meses de subas consecutivas resultaban intolerables para el Gobierno, cuya legitimación social es la baja de la inflación, que, por el contrario, está cada vez más en ascenso. Hacer una nueva metodología completa del IPC, ponerla a prueba e implementarla llevaría alrededor de tres años.
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La pregunta es: ¿cómo impactará esto en la sociedad? ¿Podría este hecho alterar el humor social cuando ante situaciones como las de Espert y otras posibles corrupciones nada alteró el panorama electoral?
Es la agenda republicana versus la agenda cotidiana del bolsillo. Se verá. También habrá que monitorear el 10 de febrero, cuando se conozca un número que no es el que ellos trabajaron, la reacción que puedan tener los trabajadores del INDEC, personal con alto profesionalismo y con representación gremial del ala menos dialoguista: ATE.
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Capítulo central ocupan los gobernadores, quienes como nadie representan la voz del interior, hoy más profunda y alejada de la consideración del gobierno central. No resulta comprensible el faltazo al CFI. Sus fortalezas están en la acción colectiva: cuando negociaron juntos, vivieron lo positivo; y también lo negativo cuando fueron solos.
Quedan, además, ante la mirada de la sociedad, como transaccionistas. Esta imagen los desvirtúa, no los representa. Pero sus acciones son las que hacen a esta confusión.
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Insisto en que iterar acciones individuales que no fueron positivas los vuelve dóciles ante un Gobierno que no tiene un solo gobernador propio. La acción colectiva que planteo no es en términos ni de golpismo, ni de oposición, ni de protesta, aunque sí puede y debe ser de propuesta.
Por estos días, el presidente de la UIA de Santa Fe publicó una carta muy interesante. Cristian Fiereder, dijo: “El ocaso del sistema productivo es el de la clase media. Un país no se sostiene solo con sectores extractivos o financieros, necesita su tejido social vivo. Si permitimos que se rompa la mirada de la Argentina trabajadora, quedará un desierto productivo con oasis de riquezas para pocos”.
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Nos encaminamos a la votación en Extraordinarias de la reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad. Según trascendió, Karina Milei les habría dicho a los nuevos legisladores de La Libertad Avanza: “Con los proyectos del Ejecutivo, primero se levanta la mano y después se leen”. De ser real esta afirmación, pareciese que se encaminan al proceder que Beppe Grillo y Gianroberto Casaleggio tuvieron para con los integrantes del “Movimiento Cinco Estrellas” (Leer páginas 50, 51 y 52 de Los Ingenieros del Caos, de Giuliano Da Empoli).
En principio, el 11 de febrero se verá la realidad sobre el destino de la reforma laboral.
Al cierre de este análisis, el ala dura del Gobierno no quería sacar el caballo de Troya del capítulo de Ganancias. Para evitar la sublevación de gobernadores y que ocurra como con el Presupuesto, otro sector del Ejecutivo estaría dispuesto a quitarlo y, en todo caso, enviarlo para su tratamiento por separado,
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El abogado laboralista Gustavo Ciampa le dijo a Infobae: “En el ejercicio de la profesión, llevo años negociando. Para negociar, hay que tener algún punto en común. Con el proyecto oficial no hay ningún punto en común. En lo que refiere a derechos, el proyecto es degradatorio. No deja tema por atacar. Si bien se aduce que el mismo terminará con los juicios laborales, temo que será todo lo contrario: aumentará la ligitiosidad. Y a la par de lo jurídico, estas normas facilitan la destrucción de empleo”.
Por último, este medio consultó a un referente de la cultura nacional con aguda mirada sobre la realidad. El autor y director de teatro y cine Néstor Zapata, dijo: “Me preocupa que la CGT, representación social de los trabajadores organizados, presente un accionar ya no efectivo o sin mínima coincidencia en la unidad de acción. Me desvela la niñez y adolescencia y cómo son tratados esos chicos a la hora de construir el país que soñamos y esperamos. La falta de oposición irrita y desespera. A pesar de esto, confío que en algún momento el pueblo tomará conciencia de su destino y salvará su esencia, su dignidad y su entidad; aunque yo no lo vea”.
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