Los desafíos del 2026

El cierre de 2025 y el nuevo escenario político-económico abren oportunidades para reformas estructurales, aunque persisten retos en materia fiscal, cambiaria y de financiamiento externo

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El resultado de la elección
El resultado de la elección del 26 de octubre extendió el horizonte de la política y la economía (Foto: Reuters)

2025 cerró mucho mejor de lo que parecía hace unos meses y, en simultáneo, mejoran las perspectivas para 2026. El resultado de la elección del 26 de octubre extendió el horizonte de la política y la economía.

La reacción del mercado y la consecuente caída en el índice de riesgo país aumentaron las chances de que el Tesoro empiece a refinanciar los vencimientos de la deuda en el mercado, deje de pagar al contado con señoreaje los vencimientos de dólares y parte de los vencimientos de pesos, y habilite la posibilidad de que el BCRA comience a acumular reservas.

Cabe recordar que, si bien las reservas líquidas se ubican en USD 20.000 millones, las reservas netas según la definición del FMI son negativas en USD 16.000 millones, USD 13.000 millones por debajo del objetivo establecido en el acuerdo.

Si bien las reservas líquidas se ubican en USD 20.000 millones, las reservas netas según la definición del FMI son negativas en USD 16.000 millones

La primera colocación de un bono en dólares en el mercado local y el anuncio de que el BCRA va a empezar a comprar dólares a partir de enero (hasta el 5% de la oferta diaria del mercado), en simultáneo con una recalibración de la pendiente de la banda superior (ahora indexada a la inflación), aceleraron la compresión del riesgo país, que por primera vez desde enero de 2025 volvió a perforar la barrera de los 600 puntos básicos.

La nueva composición del Congreso habilita un cambio en la estrategia de DNU y veto con la que se manejó el Gobierno en los primeros dos años de gestión, y permite comenzar a pensar en avanzar en reformas estructurales que aumenten la productividad sistémica de la economía, acotando el daño que la necesaria apertura de la economía (con un dólar que no está adelantado) está generando.

La nueva composición del Congreso
La nueva composición del Congreso habilita un cambio en la estrategia de DNU y veto con la que se manejó el gobierno en los primeros dos años de gestión (Foto: Jaime Olivos)

Hasta ahora, los proyectos ingresados al Congreso son: el Presupuesto 2026, el compromiso para la estabilidad fiscal y monetaria que había sido enviado en un proyecto aparte el 15/9, la Modernización Laboral, la Presunción de Inocencia Fiscal (el blanqueo permanente que había quedado trabado en el Congreso y que busca que los dólares del colchón ingresen al sistema), la Reforma del Código Penal y la Ley Aclaratoria de la Ley de Glaciares (necesaria para destrabar los proyectos de minería ingresados al RIGI).

El tratamiento político comenzó con la media sanción de la cámara baja de la Ley de Presupuesto 2026 y la Ley de Presunción de Inocencia Fiscal, aunque en la votación en particular el capítulo XI del Presupuesto, que incluía la derogación de la ley de emergencia en discapacidad, financiamiento universitario y eliminación de la extensión del subsidio de gas a las zonas frías, no fue aprobado.

El traspié obligó al gobierno a recalcular el ímpetu y decidió postergar para febrero el tratamiento de la reforma laboral (con dictamen de comisión en el Senado) y asegurar la aprobación del Presupuesto antes de fin de año sin este capítulo, avisando que buscará espacio en el manejo presupuestario para cumplir el compromiso con el superávit fiscal de 1,5% del PBI.

La prioridad parece ser el capítulo VII - De las Operaciones de Crédito Público, que permite el endeudamiento en legislación extranjera sin pasar por el Congreso por el 18% del total de endeudamiento de $225 billones. Aunque recientemente, el ministro Caputo volvió a decir que “tratará de que no haya emisión en Nueva York y que el objetivo es ir eliminando la dependencia que el país tiene con Wall Street”.

El nuevo esquema cambiario y monetario fue bien recibido por el mercado de deuda en dólares, aunque inicialmente impactó de manera inversa sobre la demanda de deuda en pesos

Según el último dato disponible, el Tesoro cuenta con casi la mitad de los dólares que necesita para el 9 de enero (USD 1.837 millones de USD 4.300 millones de vencimientos totales). Falta el ingreso de USD 706 millones de la venta de las hidroeléctricas y trascendió que habría un repo “puente” con bancos para cubrir el faltante hasta la colocación de deuda en los mercados internacionales.

Por lo pronto, el nuevo esquema cambiario y monetario que comienza en enero fue bien recibido por el mercado de deuda en dólares, aunque inicialmente impactó de manera inversa sobre la demanda de deuda en pesos. La recalibración de la pendiente del techo de la banda reduce el riesgo de tener que defenderla partiendo de reservas netas negativas, pero al mismo tiempo, reconfigura la ganancia esperada de hacer carry, exigiendo una mayor tasa de pesos.

La recalibración de la pendiente
La recalibración de la pendiente del techo de la banda reduce el riesgo de tener que defenderla partiendo de reservas netas negativas, pero al mismo tiempo, reconfigura la ganancia esperada de hacer carry (Foto: Reuters)

Sin embargo, luego de una corrección inicial, los precios de la deuda en pesos se estabilizaron con la intervención del Tesoro vendiendo parte de los dólares comprados la semana previa y el BCRA vendiendo futuros y dólar linked, procurando mantener el dólar en torno a $1.440/$1.450 y las tasas contenidas.

A pesar de esto, el costo de fondeo de los bancos apenas aumentó. Luego de casi dos semanas por debajo de 27% TNA, la Tamar volvió a superar levemente ese nivel. Al mismo tiempo, los spreads bancarios registraron una baja, con la tasa de préstamos personales descendiendo nuevamente por debajo del 70% TNA, algo que no ocurría desde principios de agosto.

El cambio en las bandas que entró en vigencia el 1 de enero permite que el techo no se retrase respecto de la inflación y da margen para la acumulación de reservas

El cambio en las bandas que entró en vigencia el 1 de enero permite que el techo no se retrase respecto de la inflación y da margen para la acumulación de reservas.

Aunque, en principio, el Gobierno sigue priorizando la desinflación, mientras espera acumular reservas por la cuenta capital sin presionar sobre el tipo de cambio.

Resta ver cómo evoluciona esta dinámica en las próximas semanas.

La autora es profesora de Economía en IAE Business School y directora de la consultora EcoGo. Esta nota se publicó en el IEM de diciembre del IAE, Escuela de Negocios de la Universidad Austral