
El sistema previsional argentino es la principal política pública del país, tanto por los recursos que se destinan (un 10% del PIB) como por la cantidad de beneficiarios (8,5 millones). Este sistema tiene una muy buena cobertura, ya que más del 90% de los adultos mayores reciben algún tipo de beneficio. Pero también tiene serios problemas, ya que es caro, injusto e ineficiente. Por ello, es imprescindible una reforma profunda que lo reorganice, haciéndolo más justo y sostenible. Esto es posible y, al hacerlo, se mejorarían los beneficios futuros de la mayoría de los argentinos, pero el proceso político para aprobar estas reformas es complejo y requiere acuerdos profundos, difíciles en un contexto electoral conflictivo.
El sistema es caro: gastamos lo mismo que países mucho más envejecidos, como Bélgica o Suecia, y casi el doble que naciones igual de jóvenes, como Costa Rica o Israel. Es injusto, porque personas similares reciben beneficios muy diferentes, dependiendo de si alcanzaron 30 años de aportes o si tuvieron algún régimen de excepción por el sector donde trabajaron, la provincia donde viven u otros criterios similares. Por último, el sistema es ineficiente, porque gasta más de lo necesario: tenemos muchos beneficiarios jóvenes (cerca de 3,5 millones), con doble beneficio (1,1 millones) o con haberes muy superiores a lo razonable gracias a algún régimen de excepción.
Si hoy tenemos un problema serio, el envejecimiento lo agravará en el futuro. Argentina está envejeciendo y esto implica que las políticas pensadas en el siglo pasado no serán adecuadas en el futuro. Actualmente, el 12% de la población es mayor de 65 años; para 2050 esa cifra ascenderá al 20%, y en 2075, llegará al 30%. Si no cambiamos las reglas, en 25 años gastaremos casi el doble y en 50 años el triple. Esto puede parecer lejano, pero los jubilados de 2050 serán quienes hoy tienen más de 40 años y los de 2075 quienes tienen más de 15. Estamos hablando del futuro de la población actual, que en su mayoría está trabajando y que, sin reformas profundas, enfrentará graves problemas cuando ya sea demasiado tarde para corregirlos.
Las propuestas deben centrarse en dos frentes. Primero, es necesario revisar los 200 regímenes de excepción e integrar su mayoría al régimen general (respetando los derechos adquiridos) para que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos y se rijan por las mismas normas. En segundo lugar, el régimen general debe ser reformulado bajo tres principios fundamentales: universalidad, equidad y sostenibilidad. El sistema debe proteger a toda la población, sin exclusiones, siguiendo la tradición universalista y solidaria de las políticas públicas en nuestro país.
La cobertura universal no implica que sea uniforme: quienes han aportado más deben recibir más, pero de manera equitativa y proporcional.
Finalmente, el sistema debe ser sostenible. Nuestra experiencia muestra que un gasto previsional excesivo tiene un impacto muy negativo sobre la macroeconomía. Reorganizar el sistema no solo permitirá hacerlo más sostenible; una reforma bien diseñada debería resultar en un aumento de los beneficios para la mayoría de los argentinos, a un costo menor para todos.
Construir un sistema previsional robusto y justo es una inversión en el futuro. Es momento de actuar con determinación para reformar y fortalecer el sistema previsional argentino, garantizando así que cada argentino, al llegar a la vejez, pueda disfrutar de un retiro digno y seguro.
Últimas Noticias
No hay plata
Una lectura de los planes de gobierno revela que los candidatos viven en un Perú de fantasía, donde los recursos del Estado no se acaban

Ley Rodrigo: para que las cárceles dejen de ser call centers del delito
La propuesta, que se basa en un caso reciente de un soldado que se suicidó en la Quinta de Olivos, busca restringir las comunicaciones en las unidades penales y plantea retirar los dispositivos

“No hay guerra santa ni guerra justa”, dijo Francisco: hay mucho petróleo en juego
Un análisis de los conflictos armados recientes en Medio Oriente y su impacto humanitario, abordando el papel de la religión, el derecho internacional y los intereses geopolíticos en la región

Un libertario en Nueva York
La imagen que proyectó la delegación del Gobierno, en medio de la denominada Argentina Week en Manhattan, estuvo muy lejos de las expectativas
Una esperanza sin sostén
La destrucción de la industria y el avance de sectores extractivos alimentan desigualdades y postergan soluciones para las mayorías



