
La educación a distancia de los médicos en Latinoamérica tuvo una transformación significativa en las últimas décadas. Los largos años de formación y la presencialidad de las clases eran una condición indispensable para estudiar, en cambio, en la actualidad, el avance de la tecnología junto con la velocidad de los nuevos descubrimientos hacen que la educación médica a distancia sea uno de los principales desafíos de la profesión, algo impensado 100 años atrás.
Desde los primeros intentos de digitalización hasta la sofisticada infraestructura de aprendizaje a distancia que existe hoy, se posibilitó la aceleración de nuevos modos de aprendizaje.
En la llamada “Generación X” (aquellos nacidos entre 1965-1980) la educación presencial era predominante con clases magistrales, gigantescos libros de texto y prácticas clínicas. Con la llegada de los CD-ROMs y las primeras plataformas online, empezaron los nuevos materiales digitales.
Más tarde la llegada de Internet fue clave para la formación de la siguiente generación. Para los médicos de la “Generación Y” o “Millennials” (nacidos entre 1981-1996) la educación incluyó seminarios web y acceso a revistas científicas digitales. Por último para la “Generación Z” (1997-2012) la educación médica está siendo definida por la digitalización, la Inteligencia Artificial y la inmediatez de la información. Hoy en día, los estudiantes de medicina y los jóvenes profesionales acceden a una gran cantidad de recursos online como simulaciones de casos clínicos, VR (realidad virtual). VA (realidad aumentada) y plataformas de aprendizaje colaborativo.
¿Cómo será el futuro de la educación médica? En principio el aprendizaje a distancia seguirá evolucionando y mejorará aún más la formación médica. Estas tecnologías permitirán personalizar el aprendizaje, adaptar los contenidos a cada necesidad y proporcionar experiencias de aprendizaje más inmersivas y efectivas. Es un gran paso para metodologías de enseñanza con menor duración pero mayor amplitud en las temáticas que se estudian.
Sin dudas, la pandemia y la crisis sanitaria global aceleró la adopción de este tipo de educación y quienes dudaban se vieron obligados a adaptarse, descubriendo las ventajas de la flexibilidad y el acceso instantáneo a información actualizada.
En especial los médicos radiólogos tuvieron que rápidamente conocer las nuevas plataformas de estudios, cada vez más sofisticadas que demostraron beneficios tangibles, como el acceso rápido a diagnósticos y la posibilidad de consultar a especialistas en tiempo real.
Mirando hacia el futuro, es evidente que con la caída de ciertas barreras culturales y tecnológicas que inicialmente limitaban su adopción, la educación médica a distancia continuará beneficiándose de los avances tecnológicos, mejorando la formación y la preparación de los profesionales de la salud en toda Latinoamérica.
El autor es director de Telerad
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