
En el antiguo calendario romano creado por quien presuntamente fue el fundador de Roma en el año 753 a.C. –Rómulo-, no existían los meses de enero y febrero. Para los romanos el año solo tenía diez, y comenzaba en marzo (martius). Es por ello que, para los romanos de entonces, el mes de octubre era, tal como su nombre lo indica, el mes ocho (en latín: “octo” –ocho-)
En el siglo VI a.C., el segundo rey de Roma, Numa Pompilio, hizo una reforma del calendario, agregando dos meses al final de cada año: Januarius, dedicado al dios Jano, y Februarius, que deriva de “februa”, nombre que se le daba a unas ceremonias de “purificación del alma” que los romanos se dedicaban a realizar durante el período posterior a diciembre, época en la que no había actividad agrícola ni militar.
En el segundo siglo antes de Cristo, enero y febrero (januarius y februarius) pasaron adelante y se convirtieron en los dos primeros meses de cada año, motivo por el cual octubre pasó a ser el mes décimo, produciéndose un desajuste entre el nombre del mes y su ubicación numérica en el calendario.
En la Argentina, octubre parece ser un mes netamente presidencial. En efecto, es el mes en el que se iniciaron más cantidad de períodos presidenciales constitucionales: fueron trece de los treinta que comenzaron desde 1854, cuando Urquiza inició el primero. Seis dieron comienzo en diciembre (Alfonsín, De la Rúa, Cristina Fernández en 2007 y 2011, Macri y Alberto Fernández), dos en marzo (Urquiza y Derqui), dos en febrero (Justo y Ortiz), tres en mayo (Kirchner, Frondizi y Cámpora), dos en junio (Perón en 1946 y 1952), y dos en julio (Menem en 1989 y 1995).
Los inicios de períodos presidenciales en el día 10 de diciembre, se inauguraron en 1983 cuando asumió la primera magistratura Raúl Alfonsín. Si bien la Constitución Nacional no especifica una fecha determinada de asunción presidencial, puede deducirse que, desde la reforma constitucional del año1994, la ley suprema prevé que ese debe ser el día en el que los presidentes asumen el cargo.

¿Por qué? Porque por un lado, la disposición transitoria Nro. 9, incorporada al texto constitucional ese año, dispone que el período que inició Menem el 8 de julio de 1995, debía culminar el 10 de diciembre de 1999; y por otro lado el artículo 90 de la Constitución Nacional establece que los períodos presidenciales duran cuatro años exactamente -ni un día más y ni un día menos-. Eso nos lleva, necesaria y fatalmente, a deducir que los días 10 de diciembre, cada cuatro años, son los días de recambio presidencial.
Otra característica del mes de octubre, en materia de primeros mandatarios, es que se trata del mes en el que más cantidad de presidentes constitucionales argentinos nacieron. Fueron ocho de los treinta y cinco diferentes presidentes constitucionales que tuvo el país: Justo José de Urquiza, Nicolás Avellaneda, Carlos Pellegrini, Manuel Quintana, Marcelo T. de Alvear, Juan Domingo Perón, Arturo Frondizi y Fernando de la Rúa.
Como si esto fuera poco, si bien de esos treinta y cinco presidentes constitucionales, siete están vivos (incluyendo obviamente al actual), de los veintiocho que fallecieron, octubre y julio son los meses en los que más decesos de expresidentes ocurrieron (cinco en cada uno de esos meses), habiendo fallecido, en el mes de octubre, Julio A. Roca, José Evaristo Uriburu, Victorino de la Plaza, Ramón Castillo y Néstor Kirchner.
Por último, según la legislación electoral, es el mes de octubre en el que, cada cuatro años, deben realizarse las elecciones presidenciales. En efecto, el Código Nacional Electoral prevé que la elección debe realizarse durante el cuarto mes de octubre, del mismo modo que, cada dos años, es en ese mes en el que también deben realizarse elecciones de diputados y senadores nacionales.
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