La dictadura “democrática” que China pretende exportar al mundo

El gigante asiático está publicitando su modelo como en épocas pasadas lo hiciera la Unión Soviética como instrumento de la lucha política

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El líder chino Xi Jinping
El líder chino Xi Jinping

El Congreso Nacional del Pueblo (CNP) consagró a Xi Jinping como Presidente de la RPC por un tercer periodo de cinco años. Los 2952 parlamentarios presentes renovaron el mandato en forma unánime mostrando homogeneidad de pensamiento para elegir los líderes. La ceremonia no hizo más que confirmar las decisiones del PCC adoptadas en octubre cuando Xi Jinping fue ratificado como Secretario General también para un tercer término consolidando su control en el único partido legal.

La Constitución define a China en su artículo primero como un país socialista gobernada por la dictadura democrática del pueblo y reconociendo al Partido Comunista como el rasgo principal del socialismo con características chinas. En el mismo artículo se prohíbe a cualquier organización o individuos atentar contra el sistema socialista.

El cuestionamiento a la dictadura y partido único definidos en la Constitución provocó la reacción del gobierno de China no solo en su defensa sino promoviéndolo como alternativa a las democracias “occidentales” basadas en el multipartidismo, elecciones periódicas y separación de poderes. En diciembre de 2021, el Gobierno dio a conocer el Libro Banco “China: Democracia que funciona” resaltando las virtudes del centralismo democrático. El Libro Blanco denosta los sistemas electorales, la corrupción, la compra de votos y el incumplimiento de las promesas. En cambio, ofrece la verticalidad del partido, su inserción en los distintos niveles de la sociedad, las elecciones en sectores intermedios y el consenso para la aprobación de la legislación que permitiría mostrar una mayor eficiencia respecto a los “sistemas democráticos occidentales”.

Xi Jinping contribuyó al debate definiendo el sistema como una democracia popular integral que fue rápidamente incluido en el catecismo oficial. En sus palabras “es una democracia que abarca todos los aspectos del proceso y todos los sectores de la sociedad. Se trata de una democracia socialista en su más amplia extensión, de la naturaleza auténtica y con el mayor efecto”. La democracia es considerada un medio para “abordar los asuntos que le interesan al pueblo”. Según la información oficial en la selección para el Congreso habrían participado más de mil millones de personas en los 2,6 millones de congresos populares que a su vez habrían elegido a los diputados del CNP. En todo este extenso proceso las disidencias van disipándose hasta alcanzar un 100% de unanimidad como lo reflejó la votación en el CNP.

Xi Jinping ofrece una alternativa que no deja de ser atractiva por la eficacia para eliminar las discrepancias y unificar criterios. No deja de sorprender que los “debates” nunca trasciendan a la prensa o redes sociales o pueda ser presenciados por ajenos. Todo el proceso pareciera acaecer en un clima cordial de mutuo respeto muy alejado de las denostaciones de las campañas electorales no solo en occidente sino también en otros países donde existen opciones y el multipartidismo.

Las diferencias sobre el sistema institucional van más allá de las disputas comerciales o tecnológicas. China está publicitando su modelo como en épocas pasadas lo hiciera la Unión Soviética como instrumento de la lucha política porque forma parte de la ideología reflejada en la Constitución, en los discursos de Xi Jinping y en los llamados a aceptar los veredictos del Comité Central. China utiliza el Foro de Partidos Marxistas convocado en Beijing en julio o el Encuentro de Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO) en La Habana en octubre y sus reuniones con partidos políticos para ofrecer su modelo.

En épocas donde se habla de reconfigurar las instituciones porque se originaron en la Revolución francesa de 1789 con la excusa de adaptarlas a las necesidades actuales muchos miran hacia China porque están convencidos que el “centralismo democrático” sigue siendo una opción para imponer políticas, suprimir disensos y doblegar a los poderes concentrados.

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