
En la actualidad, 6 millones de trabajadores bajo el régimen de relación de dependencia privada (los trabajadores que están en blanco y tienen un recibo de sueldo en mano) y 350 mil empleados públicos están sometidos a un impuesto que no deberían sopoertar. Hablamos del impuesto de la 4° categoría de la ley de Ganancias (20.628).
De forma anual, estos trabajadores tributan el 35% de alícuota marginal. Así todo, diferentes gobiernos fueron elevando el mínimo imponible para ir dejando afuera de este impuesto a la mayor cantidad de dependientes que no deberían estar tributando un impuesto a una riqueza, ya que el salario, a las claras, no lo es.
La cuestión no radica en la suba del mínimo no imponible, es decir, en elevar el piso, ya que el poder de compra de los trabajadores no es continuo, mensual y habitual, como es el salario. Y esto se debe básicamente a las escaladas que los precios tienen mes a mes y los altos índices de inflación.
El siguiente cuadro ejemplifica cómo la suba del piso de ganancias de enero del 23 choca directamente con una inflación estimada a valores del 2022.

Todo trabajador en relación de dependencia en diciembre de este año que tenga un salario bruto menor a $330.000, no paga ganancias.
El próximo mes, en enero del 2023, se eleva el piso a $404.000, hablamos en términos porcentuales de un 22.5% del piso de diciembre 2022. Si reflejamos la inflación del 1° cuatrimestre del 2022 y la estimamos en el mismo periodo del 2023, tenemos casi el mismo porcentaje de aumento. Es decir, se eleva el piso de ganancias para que más trabajadores dejen de pagar ganancias, pero a su vez, la inflación corre exactamente a la misma velocidad y emparda el porcentaje de ganancia que subiste. Finalmente, siguen perdiendo los asalariados.
Para lograr que verdaderamente los trabajadores privados y públicos dejen de pagar ganancias, el piso del impuesto debe elevarse de manera tal que supere los índices estimados de inflación. Con una inflación interanual cercana a 100%, la actualización debería realizarse, por lo menos, en forma trimestral y automática por la variación del índice de precios al consumidor y no sobre el RIPTE (aunque su último indicador fue del 79%, muy por debajo de la inflación).
Como conclusión, lo que se debe trata de implementar es que el incremento del piso de ganancias se actualice acorde a la variación real de los precios, que lejos está de la variación de los salarios que vienen corriendo por detrás durante los últimos años.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Del título a las competencias: el nuevo desafío de las universidades
La expansión de la matrícula durante cinco años acompaña una oferta nacional superior a 7.600 carreras, posgrados y segundas especialidades, según los datos citados sobre el sistema de educación superior peruano

De la cinta magnética al rave
Antes de los festivales masivos y la llegada de Piknic Électronik a Lima, la electrónica peruana atravesó laboratorios universitarios, radios under y raves clandestinos. Un recorrido por seis décadas de historia sonora, desde Jorge Eduardo Eielson hasta Kancasica

Es imperioso liberar al pueblo formoseño
Gildo Insfrán gobierna Formosa desde el 10 de diciembre de 1995. La necesidad de ponerle límite a la cantidad de veces que un mismo individuo puede ser elegido para conducir los destinos de la Nación o de una provincia

La brecha de imaginación: por qué el verdadero obstáculo en la adopción de IA no es técnico, sino estratégico
Mientras muchas compañías acumulan licencias corporativas para tareas superficiales, los profesionales que comprenden el "catálogo de lo posible" están transformando procesos de horas en minutos. Una mirada sobre cómo superar el miedo a delegar, liberar ancho de banda cognitivo y redefinir el liderazgo en la era de la Inteligencia Artificial

Cuando la inteligencia artificial comete un delito, ¿quién responde?
La IA no elimina el derecho penal sino que lo obliga a ser más preciso. La necesidad de reconstruir la cadena de decisiones y de innovar con seguridad jurídica




