Conflicto mapuche: ¿Cuál es el primer pueblo originario?

Una mirada histórica y comparativa sobre la tensión y la violencia que se registra en el sur de la Argentina

El debate abierto respecto a los pueblos originarios requiere ser puesto en un contexto más amplio, el de los procesos similares que se han dado en todos los pueblos a lo largo de los siglos.

Tomando como ejemplo a la madre patria, los españoles consiguieron expulsar a los musulmanes de la península ibérica en 1492 cuando tomaron posición de la ciudad de Granada. Los españoles en consecuencia han tenido el control soberano de la totalidad de su actual territorio, desde hace algo más de seis siglos.

Los musulmanes habían entrado en la península ibérica en el año 711, llegando a dominarla en su casi totalidad. Su dominio se extendió por algo más de siete siglos. Es decir, fue un periodo mayor. Pero la invasión musulmana a comienzos del siglo VIII tuvo lugar cuando los visigodos dominaban la península ibérica. Lo hacían desde el siglo IV.

A su vez, estos habían expulsado y dominado a los romanos que habían extendido su dominio en los primeros siglos del primer milenio. Los legionarios habían desplazado a los fenicios que tenían poblaciones y factorías en los siglos inmediatamente anteriores al inicio de la era cristiana. También hubo colonias griegas que sufrieron la misma suerte.

Antes de fenicios y griegos, los íberos que fueron a su vez invadidos por los celtas dominaban amplios territorios en la península ibérica.

En consecuencia: ¿Quién es el pueblo originario de la actual España?

En una visión retrospectiva vimos que dominaron el actual territorio español: musulmanes, visigodos, fenicios y griegos, celtas e íberos, a través de los últimos 2500 años. Avances científicos modernos, como el ADN, nos permiten rastrear las raíces genéticas de las personas.

Con el enfoque que se está dando actualmente a los reclamos de los pueblos originarios, en el caso español, musulmanes podrían reclamar a los españoles; los visigodos a musulmanes; los romanos a los visigodos; griegos y fenicios a los romanos; celtas e íberos a estos es últimos.

Analizando de la misma manera en el caso argentino, se sucedieron en el dominio del actual territorio argentino previamente a la constitución de la Nación Argentina los españoles, quienes dominaron diversas etnias indígenas. En el norte y noreste de nuestro, los incas habían sometido a las tribus que las habitaban previamente.

Los guaraníes habitaban el noreste. Ocupaban partes de Uruguay, Brasil, Paraguay y Argentina. Las etnias indígenas no respondían a los estados-nación que se crearon en el siglo XIX.

En Las Pampas los mapuches provenientes de Chile, entran en la década del 30′ del siglo XIX, liderados por el cacique Calfulcurá, quien llegó a constituir un rudimentario embrión de estado nacional. Los Ranqueles dominaban la región de la actual provincia de San Luis. Los Mapuches exterminan parte de las etnias de los territorios que ocuparon.

Los estados y las nacionalidades no pueden asumir este proceso de sucesivas ocupaciones y dominios, que además generan intercambios y fusiones poblacionales. Los estudios demuestran que el 48% de la población argentina poseen sangre indígena, desde ya en distintos porcentajes.

Hay una sola política para poner orden en este problema: cada estado es responsable de sus actos, pero no pueden heredar los hechos de estados y nacionalidades anteriores. En nuestro caso fueron varios los gobiernos que concedieron tierras a tribus indígenas por ley del congreso nacional. Las mayores concesiones se hicieron en los 12 años de los dos periodos de gobierno del general Julio A. Roca.

Julio Argentino Roca, hombre clave en el desarrollo y consolidación Argentina.
Julio Argentino Roca, hombre clave en el desarrollo y consolidación Argentina.

Se trata en consecuencia de analizar la legislación del congreso nacional que otorgó tierras a los indígenas. Está es la parte del problema de la cual puede hacerse cargo el estado argentino. Sobre esta base, pueden aceptarse reclamos. Los conflictos de propiedad que se hubieran generado en la segunda mitad del siglo XIX y en el XX requerirán la intervención de la justicia y la intervención del congreso.

Lo que no puede aceptarse son acciones fuera de la ley que afecten la paz social y en última instancia produzcan escaladas de violencia.

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