
A pesar de una larga y fructífera vida activa, el Club Americano de Buenos Aires aceptó calladamente un final de ciclo.
La sede que acogió a presidentes y jefes de Estado, juristas, embajadores, capitanes de la industria, autores, artistas y otros distinguidos oradores, se ha visto obligada a cerrar sus puertas sin dar a sus socios o a la comunidad estadounidense local una oportunidad para despedirse.
Desde 1954, el histórico Club Americano ha ofrecido a sus socios e invitados una plataforma con espacios de privilegio –con magníficas vistas al Teatro Colón y al Palacio de Justicia– para la realización de fiestas de casamiento, eventos benéficos, reuniones de antiguos alumnos de universidades norteamericanos y otras actividades.

Entre las celebraciones más emblemáticas del Club, se destacan los festejos por las independencias tanto de los Estados Unidos como de Argentina, a principios de julio, así como el banquete especial a finales de noviembre en memoria del Día de Acción de Gracias.
Fundado en 1918 y durante más de 100 años, el Club ha prestado servicio a la comunidad estadounidense y ha sido un espacio de encuentro para todos aquellos con afán de promover y respaldar las relaciones bilaterales entre las dos naciones.

A pesar de lo expuesto, luego de una larga lucha por sobrevivir, el cierre operativo impuesto por la pandemia desde marzo de 2020 impidió proseguir con la acostumbrada atención personal de esta icónica e histórica institución, hasta que finalmente se vio obligada a presentarse en quiebra.
La desaparición del Club es una decepción particular para muchos de los socios, dado el reciente resurgimiento experimentado. En 2019, se eligió una nueva Junta de Gobierno que incluyó a siete ciudadanos estadounidenses y seis ciudadanos argentinos.
Por primera vez en casi 30 años, el Club volvió a contar con un presidente de origen norteamericano. Junto a la Comisión Directiva, se dedicó a promover una política de inclusión y diversidad, así como a la misión de restaurar la preeminencia del Club como un centro de interés político, histórico y cultural.

Conservando su postura no-partidaria, el Club recibió a los líderes de las más variadas corrientes de pensamiento político, en un esfuerzo por fomentar y propiciar diálogos que favorecieran el encuentro de opiniones y el desarrollo de debates productivos.
En 2019, tuvieron lugar una cantidad sin precedentes de eventos con destacados oradores, desayunos para socios, cocteles after-office, reuniones de la Embajada Americana, de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos y otras actividades de la comunidad norteamericana. El número de socios se vio aumentado notablemente y los datos demográficos de edad y género cambiaron en la dirección deseada.

Durante un acalorado año electoral argentino, el Club convocó a prestigiosos oradores y analistas económicos y políticos en el contexto de una serie de cenas para socios que devolvieron al Club su elegante y tradicional esplendor.
Los problemas, sin embargo, salieron a la luz. La nueva Junta de Gobierno había heredado una estructura con altos costos, juicios que excedían la capacidad de pago del Club y significativos pasivos contingentes.

Las autoridades trabajaron arduamente para abordar estos problemas y generar un modelo sostenible que les permitiera operar, a pesar del fenómeno inflacionario y el deseo de muchos socios de mantener los precios por debajo de la tasa de inflación.
El directorio era consciente de los problemas económicos de los últimos años en el Club y de su anterior cierre (por unos meses), debido a su incapacidad de pago de salarios. A partir de la década de 1990, administraciones anteriores se vieron obligadas a vender, en distintos momentos, tres de los cuatro pisos del Club para cubrir las deudas con sus acreedores.

El Club Americano de Buenos Aires siempre había contado con el apoyo de las instituciones socias privadas de la comunidad estadounidense. Ese apoyo, por razones relacionadas con la economía, los cambios demográficos, los eventos socioeconómicos y la pandemia, fue desaparecido lentamente.
El 18 de marzo de 2020, un decreto del gobierno nacional obligó al Club a cerrar sus puertas como consecuencia de la pandemia de COVID-19 y correspondiente cuarentena. A medida que la orden de cierre fue extendida por semanas y meses, el directorio debió hacer un gran esfuerzo para cumplir con el pago de los sueldos de sus empleados.

Desafortunadamente, el diseño arquitectónico del Club no favoreció la continuidad de las actividades. Por no contar con suficientes espacios abiertos o acceso directo a la calle para despacho de comidas, sumado a una capacidad operativa limitada, para el momento en que el Gobierno de la Ciudad volvió a permitir la apertura de las instalaciones, ya resultó ser demasiado tarde.
Sin ingresos operativos durante más de un año y medio, y con los socios votando en contra de una cuota extraordinaria (considerada astronómica), el Club pronto dio su último aliento con el cierre definitivo el pasado mes de septiembre.

Durante la última Asamblea de Socios del pasado 28 de septiembre, agotadas las opciones de continuidad, se compartió una emotiva despedida. En estos momentos, el Club Americano de Buenos Aires se encuentra en manos de los tribunales federales.
A pesar de este fin de ciclo del Club, siempre existirá la necesidad de contar con un espacio donde compartir y celebrar los lazos de entendimiento y amistad entre Argentina y los Estados Unidos. Es muy probable que algún día el Club resurja bajo otra forma y en otro lugar. Si bien desaparecieron los pisos, las paredes y el mobiliario, el espíritu del Club Americano de Buenos Aires sigue vivo.
*El autor es ex presidente del Club Americano de Buenos Aires
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