Las empresas más influyentes también empiezan a brindan más oportunidades para las mujeres

Son tiempos para revisar de qué manera las empresas están incluyendo la perspectiva de género y evaluar en qué se avanzó para cerrar la brecha que aún muestra la baja participación de las mujeres en puestos directivos

Estamos transitando un camino que no tiene vuelta atrás
Estamos transitando un camino que no tiene vuelta atrás

Desde que el mundo padeció el impacto de la pandemia, la participación de las mujeres en puestos de liderazgo y la labor por la equidad de género quedó más expuesta en la sociedad y también en las empresas, donde hoy, en muchos casos, ya se empiezan a ver cambios concretos para resignificar su rol en la economía productiva. En la Argentina, como en el resto del mundo, las compañías más influyentes también empiezan a ser aquellas que toman este momento como un punto de inflexión, y asumen el desafío con acciones visibles y mayores oportunidades para las mujeres en ámbitos donde ya demostraron sus fortalezas.

Este cambio no solo es una percepción. Según detallan los datos de la consultora Horse, citados en el informe del Women Leadership 25, el primer ranking basado en big data que mide la performance de las empresarias más destacadas del país, las mujeres lograron acortar en un 70% la brecha de género el último año. Si bien todavía representan solo el 17% de los líderes empresarios más influyentes, la tendencia demuestra que, año tras año, los principales referentes de compañías adquieren mayor protagonismo en los espacios de negocios a nivel nacional, territorios históricamente dominados por hombres.

Las mujeres lograron acortar en un 70% la brecha de género el último año

Para lograr un progreso real es fundamental que las empresas implementen un enfoque holístico y que fomenten oportunidades de trabajo equitativas. Desde HSBC Argentina presentamos la tercera edición de Mujeres al Mundo (MAM) con un programa integral de capacitación en negocios que llevamos adelante junto con Endeavor y reconocidas profesionales, en el que participaron más de 1.500 mujeres, para potenciar el desarrollo económico y el liderazgo de la comunidad de mujeres.

También, en alianza con Mercer y Ucema, lanzamos el programa Level Up (live) dirigido a mujeres con ambición de superarse profesionalmente y que quieren dar un paso más en sus carreras. La primera edición superó las expectativas con mujeres de Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, Uruguay, y ya estamos planificando una segunda edición.

Para lograr un progreso real es fundamental que las empresas implementen un enfoque holístico y que fomenten oportunidades de trabajo equitativas

Los resultados muestran que la formación es clave para contribuir y transformar la mirada. MAM actualmente se está expandiendo a Uruguay y pronto a México. El objetivo es alcanzar 40.000 nuevas clientas a nivel regional para sumarlas a las 2.000 emprendedoras y empresas lideradas por mujeres que ya están inscritas en la iniciativa, una meta que también va alineada con la inversión de $5.500 millones en créditos que Mujeres al Mundo desembolsó entre marzo y junio último para impulsar proyectos comerciales de mujeres.

Son tiempos para resignificar el rol que tenemos en la comunidad, revisar de qué manera las empresas están incluyendo la perspectiva de género en todas sus áreas y también evaluar en qué se avanzó para cerrar la brecha económica que aún muestra la baja participación de las mujeres en puestos directivos. Los líderes juegan un papel clave en el avance de estas políticas.

Estamos dando grandes pasos, pero es nuestra obligación mantenerlos en un camino que nos permita actuar en el presente y, a su vez, pensar un futuro inmediato más igualitario

Estamos comprometidos con esa mirada, transitando un camino que no tiene vuelta atrás. Cada vez tenemos más líderes en más empresas, en el sistema financiero, en organizaciones públicas y no gubernamentales, en comunidades de emprendedoras, en el rubro del desarrollo de nuevas tecnologías, en el mundo académico y en muchas otras áreas. Estamos dando grandes pasos, pero es nuestra obligación mantenerlos en un camino que nos permita actuar en el presente y, a su vez, pensar un futuro inmediato más igualitario, justo y sostenible no solo para las generaciones que ya están en puestos jerárquicos sino también para las jóvenes que hoy están empezando o fortaleciendo sus carreras en todos los sectores que hoy generan, mejoran e impulsan la fuerza laboral en el país.

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