Mercosur: los consensos requieren concesiones

La revisión del Tratado de Asunción no debiera interpretarse como un fracaso, sino como una oportunidad para analizar las falencias y mejorar el funcionamiento

No había motivo para sorprenderse por el intercambio de “chisporroteos” durante la conferencia de recordación del 30° Aniversario del Mercosur. Fue una forma destemplada de plantear las diferencias que ya no se podían ignorar por más tiempo y que llevaron al fracaso de la reunión para consensuar el comunicado conjunto. También fue llamativa la salida anticipada del presidente Jair Bolsonaro, como forma de señalar su insatisfacción con la característica del encuentro.

Los Acuerdos de Integración están sujetos a crisis porque varían las condiciones internacionales y también cambian los intereses de los países. La Unión Europea en sus sesenta años de existencia tuvo fuertes enfrentamientos sobre la composición del presupuesto, las políticas comunes, la incorporación de nuevos miembros, la unificación monetaria y las crisis financieras que hicieron dudar sobre la continuidad. El Brexit es un ejemplo extremo. A pesar de que muchos agoreros pronosticaron su desaparición, los líderes con visión de estadistas supieron consensuar posiciones para fortalecer la unidad en un mundo que desde hace treinta años está presenciando grandes oscilaciones.

Las condiciones que posibilitaron la firma del Tratado de Asunción no existen más. Durante estos años el surgimiento de China y el Sudeste Asiático han agudizado la primarización de las economías del Mercosur. El Presidente Fernández reconoció esta realidad en la reunión con Fondos de Inversión cuando mencionó las oportunidades del país en gas, litio y como productor de alimentos para el mundo. La Argentina, al igual que el resto de América Latina, estuvo al margen de la concentración industrial en Asia y el desarrollo de las nuevas tecnologías que hoy determinan el nivel de productividad.

La flexibilización del Mercosur constituye una medida pragmática que podría mejorar incluso la inserción de la Argentina en el comercio mundial. El presidente Alberto Fernández señaló este punto en su primer viaje a México cuando aspiró a profundizar el acercamiento comercial con ese país, al igual que el Ministerio de la Producción intensifica los contactos con India para expandir y diversificar exportaciones y promover inversiones. Brasil está interesado en la relocalización de las cadenas de valor, mientras Uruguay pretende abrir mercados para sus exportaciones agrícolas

La Argentina exportó a Brasil 7.606 millones en 2019, de los cuales 3.144 correspondieron al rubro automotor; a Uruguay 836 y a Paraguay 728 millones. Los tres países representaron el 14% del total. Si se excluyera el automotriz, que corresponde a un Acuerdo bilateral, la participación sería de solo 9,3%. La falta de desarrollo del intercambio zonal es el resultado de la estructura histórica de las exportaciones de los cuatro países orientada hacia el mercado internacional, que no ha podido ser modificada a pesar de los intentos de todos los gobiernos. Las exportaciones industriales no pudieron incrementar su participación por problemas de competitividad y por la aparición de China como proveedor alternativo a Estados Unidos y Unión Europea. Este problema se refleja en la evolución del comercio con Chile amparado en el Acuerdo de Libre Comercio actualizado en diciembre de 2016. Las exportaciones argentinas a Chile fueron el 10,7% del total importado por ese país en 2001 y cayeron al 4,1% en 2019, mientras las exportaciones chinas pasaron de 6,2 al 22,8% en el mismo período.

La revisión del Tratado de Asunción no debiera interpretarse como un fracaso, sino como una oportunidad para analizar las falencias y mejorar el funcionamiento. La flexibilización para las negociaciones internacionales constituye un punto importante, pero también están entre otros el funcionamiento de los órganos de decisión, la incorporación de la normativa a las legislaciones nacionales, la homogeneización de las regulaciones para facilitar el intercambio regional y la implementación del Acuerdo de Compras Gubernamentales.

El eslogan del relanzamiento ha sido utilizado muchas veces con escasos resultados. Quizás en esta ocasión se pueda buscar otro sustantivo que refleje la intención de encarar la consolidación de un mercado interno que brinde oportunidades de desarrollo al sector privado, promueva inversiones y amplíe mercados para las exportaciones. La Argentina puede retomar el liderazgo en la próxima reunión de Cancilleres, planteando una agenda que contribuya a recomponer la confianza y plasme los deseos del presidente Fernández de lograr una integración constructiva que contenga a todas las partes más allá de las posiciones ideológicas.

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