
Después de dos años en recesión, la llegada del covid-19 en marzo irrumpió como factor inesperado y el Gobierno tomó drásticas medidas sanitarias para evitar una ola de contagios, lo que supuso una parálisis económica de grandes dimensiones.
Con menos ingresos y mayores gastos para hacer frente a la crisis sanitaria y los efectos graves del confinamiento sobre el tejido económico y social, las cuentas públicas acusaron un sensible deterioro y el PBI cayó fuertemente.
Se pasó de la languidez económica a la desesperación de lo desconocido en cuestión de horas, nunca antes se enfrentó algo igual.
A pesar de todo, los industriales en la Argentina dimos pruebas que somos seres resilientes; inmediatamente nos agrupamos y comenzamos a trabajar en red, coordinamos en días la puesta en marcha de toda la industria esencial para enfrentar la crisis, fortalecimos las cadenas logísticas y el abastecimiento, coordinamos con los trabajadores protocolos de acciones seguras, implementamos el trabajo a distancias mejoramos los procesos operativos para minimizar la exposición al virus entre otras tantas acciones más.
Sí, hicimos todo eso y mucho más, demostramos que podemos trabajar en coordinación con los gremios y el Estado, paulatinamente se fueron incorporando actividades industriales y nos perfeccionamos constantemente.
Sí, muchas cosas se pudieron hacer mejor pero la incertidumbre y la imperfección da más valor a todo lo hecho. El sector público, los trabajadores y privados dieron lo máximo.

Demostramos que los agrupamientos industriales potenciaron la acción fabril y en esta línea el Estado habilitó la actividad de toda industria radicada en ellos, sea o no esencial. Y nos convencimos de que la actividad manufacturera en la Argentina, en un futuro cercano, debe ser ejercida dentro de un agrupamiento industrial, ya que es ahí hacia dónde va el mundo.
Lugar para el optimismo
Si bien debemos enfrentar momentos aún difíciles soy muy optimista, porque empezamos a ver qué:
• La capacidad instalada industrial a nivel general viene en aumento, para octubre pasado se registró un 61,8% de ocupación, destacando el sector metal mecánico (81,2% de utilización del potencial de los establecimientos)
• El EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) se está recuperando mes a mes.
• Se ha logrado una negociación de gran parte de la deuda.
• El sistema sanitario no ha sido desbordado y el arribo de las vacunas cortaría o morigeraría los aspectos económicos negativos de una segunda ola de contagios.
• El Estado en su triple nivel de gobierno (Nación, Provincia y Municipio) ha encarado políticas de contención de las pyme en general y en especial de aquellas de origen industrial.
• Se están estructurando líneas de crédito para dinamizar la pequeña y mediana empresa industrial y los Parques Industriales en especial.
• Se ha relanzado el Programa Nacional de Desarrollo de los Parques Industriales, advirtiendo que son el futuro en el ejercicio de la actividad manufacturera.
Tibiamente empezamos a subir está pendiente, demostramos que somos capaces de dejar de caer y comenzar a transitar el camino de la recuperación del tejido productivo.
El 2021 nos encuentra más fuertes, trabajando en una nueva red con el sector público y los trabajadores cada vez más sólida que proporcionará el sustento para seguir avanzado en la construcción de mejores productos y servicios, mejores empresas y mejores personas. Es de esperar que este camino no se detenga.
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