
En la Argentina comienzan a darse iniciativas que promueven la construcción sustentable. Son noticias alentadoras para el sector, pero también para la sociedad, pues implica empezar a transitar un camino que nos conduce a un mejor futuro.
Esto es lo que está sucediendo en Godoy Cruz, en Mendoza, donde el municipio le dará beneficios fiscales a aquellas construcciones que incorporen estrategias que minimicen el impacto ambiental y que, además, sumen características sustentables en su equipamiento, como el uso de energías verdes, entre otras.
Se trata de un proyecto de Ordenanza presentado por la Dirección de Planificación Urbana y Obras Particulares del mencionado municipio y que se aprobó por unanimidad. Además, es interesante porque incluye tanto a los inmuebles nuevos como aquellos que estén en proceso de remodelaciones o en refuncionalizaciones, e incluye tanto a los edificios públicos como privados.
Este municipio ya venía impulsando las prácticas sustentables, pero con esta nueva normativa profundiza más su compromiso por impulsar la eficiencia energética, usar indicadores de sostenibilidad en construcciones y también en posibilitar que la sociedad pueda informarse para tener un rol más activo al elegir dónde y cómo vivir.
Ya un año atrás el país había anunciado la creación de un sello de vivienda sustentable. Se trata de una certificación que le otorga a los hogares una calificación relacionada con variables como eficiencia energética. El detalle es que esta norma aplica solo a viviendas construidas por el Estado o que sean privadas pero con financiamiento público, ya sea a través de un crédito o de un subsidio.
A su vez, la promesa siempre fue que esta certificación evolucionara a brindar beneficios económicos como exenciones impositivas o reducción de tasas hipotecarias.
Este camino, que estamos empezando a transitar, necesita del compromiso del Estado argentino para lograr que estas iniciativas escalen y se apliquen. No solo porque ya está demostrado que la construcción sustentable implica ahorro de energía (metas que están nombradas en los ODS, a los que el país suscribe), sino porque también nos permiten pensar una organización urbana más amigable con el medio ambiente.
Es preciso que tomemos en nuestras manos la responsabilidad de legarle a las generaciones futuras espacios habitables más en concordancia con el planeta, porque el tiempo que tenemos para revertir la contaminación actual es cada vez menor.
¿Será que iniciativas como la de Godoy Cruz contagiarán a otras zonas? ¿Se habilitarán en algún momento los créditos verdes para comprar viviendas sustentables? Ojalá eso suceda, porque implicará un cambio de consciencia, pero también la creación de empleos, algo que la Argentina de hoy necesita.
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