El maestro es el que enseña. In segnare, en latín e italiano, es eso, dejar un signo, una marca, ¿una herida?. Una huella, en todo caso, de que ese que pasó por esa “hora de clase” (Recalcatti, 2015) ya no es ni será el mismo. Algo pasó, algo le pasó. Educar, educere, es “conducir”, llevar hacia. ¿Hacia dónde? Hacia un claro en el bosque. Hacia un silencio en medio del bullicio y la confusión. Enseñar no es traspasar un saber. Recordemos la escena del Banquete. Agatón invita a sus amigos a cenar, a beber y a discurrir sobre las ideas, la retórica, la metafísica. En el camino hacia su casa, Sócrates, acompañado por Aristodemo, se retrasa, absorto en sus hilos y sombras. Sus amigos decían que en esos lapsos “lo invadían sus demonios” o lo “visitaba el saber”. De manera que Aristodemo cruza el umbral de la casa de Agatón sólo.
Sócrates llega tarde, cuando la cena ya ha comenzado. Agatón se abalanza sobre él: “Ven, siéntate a mi lado, para que en contacto contigo disfrute yo también de ese sabio pensamiento, puesto que salta a la vista que lo encontraste”. La ilusión de Agatón es que la proximidad con el maestro le permitirá asimilar el saber por contigüidad. “Bueno sería, le respondió, que el saber se derramara de lo más lleno a lo más vacío de nosotros, como una copa que se sirve. Mas mi saber es bien mediocre, por ello creo, que estando reclinado a tu lado, tú derramarás sobre mí un amplio y bello saber”. Sócrates se niega a aceptar el puesto de “lo amado” (erómenos), el saber, y se encarna en “el vacío”, en la carencia activa (el amante), el deseo de saber. Aquél que desea la verdad, no quien la ostenta. El aprendizaje no es un trasvasamiento, el llenado de una copa vacía, sino más bien el descubrimiento del vacío que ha de abrirse. Ese claro en el bosque al que es conducido el aprendiz. Ese silencio en medio del bullicio. Sócrates se convierte de amado en amante. Su vocación es producir el vacío, para hacer posible la puesta en práctica del proceso creativo. Y lo hace generando un proceso afectivo. Casi una metáfora del amor. El gesto de Sócrates impulsa hacia el saber, al convertirlo en objeto del deseo. Y transforma el vínculo de la recepción pasiva de la transferencia, en la pulsión activa hacia ese objeto que debe llenar el vacío descubierto. Desear el saber. Ayudar a descubrir el deseo. Ese es el gesto de quien reconoce que su mejor virtud es saber que poco o nada sabe. Y que custodia ese vacío (la certeza de que es imposible conocerlo todo y aún así desearlo) como condición primera para hacer posible la transmisión del saber. Y en ese proceso renunciar a colocar al otro en una posición de sometimiento, dependencia o idolatría. Evitar la sugestión hipnótica. Sin el deseo del saber, no hay posibilidad de aprendizaje.
PUBLICIDAD
Educere, llevar a un claro, conducir lejos, a otro lugar, colocarlo frente a lo nuevo, lo inaudito, lo inusual, lo inesperado. Más que conducir a un lugar apartado (y aquí educere se acerca a seducere) puede significar llevar al aire libre. El gesto educativo es de quien conduce a un claro (Massa, 2010) y lo conduce con un gesto amoroso, en la búsqueda de encender la pasión del deseo de saber. Por eso decimos que el maestro no es principalmente quien ama lo que hace, o lo que enseña, sino quien ama a quien aprende.
En estos breves párrafos, y en su día, quiero rendir homenaje a todos los maestros que encendieron en mí esa llama. Y lo hicieron de la manera más sublime: haciéndome sentir querido, por intentar llenar el vacío.
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Buenos Aires compite o desaparece
América Latina avanza en la carrera por la inteligencia artificial mientras la capital argentina carece de una estrategia para competir

Keiko Fujimori y el mandato de la urgencia: respuestas inmediatas para un país que busca salir adelante
Tras años de preparación política, Fujimori asume el desafío de liderar una etapa marcada por la necesidad de seguridad, empleo, mejores servicios y consensos capaces de devolver la confianza al país

Salud mental en la era de la inteligencia artificial: ¿puede un algoritmo escuchar el sufrimiento?
La discusión no pasa por aceptar o rechazar herramientas digitales, sino por definir en qué tareas pueden asistir sin desplazar el juicio profesional ni la responsabilidad asistencial

Beneficios tributarios, Súper RIGI y unicornios: cómo dejar de castigar el futuro
La iniciativa con media sanción en Diputados prevé inversiones mínimas de USD 1.000 millones, alícuota de Ganancias del 15%, exenciones aduaneras y estabilidad normativa por 30 años con arbitraje internacional

La inteligencia artificial frente al temeroso ímpetu regulador
La discusión global oscila entre vigilar sus efectos y frenar su desarrollo, mientras el texto advierte que una intervención apresurada puede limitar libertades y desconoce el conocimiento disperso en la sociedad

