
En un contexto de crisis mundial, ambiental, económica y sanitaria resulta necesario crear empleo genuino, generado desde la economía del cuidado, economía del conocimiento, empleos verdes y economía social. A tal punto que el pasado 19 de agosto la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) junto a ONU Mujeres, presentaron un documento “Cuidados en América Latina y el Caribe en tiempos de COVID-19. Hacia Sistemas Integrales para fortalecer la respuesta y la recuperación”, a cargo de Alicia Bárcera y con la presencia de autoridades de diferentes países en la materia.
Algo quedó claro: la economía del cuidado es la clave para obtener una recuperación sostenible, a través de un pacto fiscal que haga foco en las mujeres, con creación de empleo, inclusión digital y financiera. Dado que se estima que en la región el PBI caerá 9.1%, la tasa de desocupación rondará el 13.4% llegando a 44 millones de personas fuera del mercado de trabajo, con un resultado 118 millones de mujeres en situación de pobreza.
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Los sistemas integrales de cuidado son fundamentales para reactivar la economía de modo sustentable. Para ello, se debe tener en cuenta cuatro dimensiones del cuidado: de derecho, de trabajo, económica y la ambiental y comunitaria. Todas estas están profundamente atravesadas desde la perspectiva de género.
Desde la perspectiva del derecho encontramos que más allá de la adhesión de los Estados a Tratados internacionales, existen experiencias de reformas constitucionales que reconocen el trabajo no remunerado y de cuidado dentro de sus derechos: en 1999, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; en 2008, Ecuador y el Estado Plurinacional de Bolivia y en 2010, la República Dominicana.
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Las experiencias en el continente que pueden considerarse “exitosas” e integrales son las que apuntan a ser sistemas y subsistemas de cuidados, como es el caso de Chile, Costa Rica, El Salvador y el Uruguay.
Existen ejemplos de políticas de cuidados en la primera infancia con excelentes resultados, como en Chile, donde se implemente el programa Chile Cuida de atención a las personas en situación de dependencia, sus cuidadores y cuidadoras, sus hogares y su red de apoyo, con su propio antecedente y el rol que ha cumplido el Programa Chile Crece Contigo; en Colombia, se creó la Comisión Intersectorial de Economía del Cuidado que trabaja en la construcción del Sistema Nacional de Cuidados (SINACU). Específicamente en la ciudad de Bogotá se está llevando adelante un Plan de Desarrollo Distrital 2020- 2024, que implementa a nivel local y distrital un sistema que articula la oferta institucional. La experiencia brasilera, “Brasil Cariñoso”, y la “REDCUDI” en Costa Rica.
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Queda claro que el desafío es la coordinación y articulación tanto de la atención, la protección como de los servicios de las distintas poblaciones que requieren cuidados, así como la profesionalización y jerarquización del trabajo del cuidado.
Los países mencionados, se han conformados como subsistemas, exceptuando a Uruguay, que incorporó al sistema de cuidados dentro sistema de protección social. En este sentido, Argentina, lanzó en el mes de febrero la Mesa Interministerial de Cuidados liderada por el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, con la participación de: Ministerio de Desarrollo Social; Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social; Ministerio de Educación; Ministerio de Salud; Ministerio de Economía y las agencias: Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI); ANDIS (Agencia Nacional de Discapacidad); ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social); AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos); INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social), y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.
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En el mes de julio en medio de la lucha contra el COVID-19, la Campaña Nacional “Cuidar en Igualdad. Necesidad, derecho y trabajo” reconoce a los cuidados como trabajo, históricamente invisibilizado y distribuido de manera desigual.
Las políticas de cuidado están en el centro de la escena social, económica y política para construir pisos de igualdad, dinamizando la economía, promoviendo empleo y justicia social. Cuidado de las personas y de la casa común, junto con la construcción de comunidad son los pilares fundamentales que sostienen la vida humana y reactivarán la economía en la región y en nuestro país, como si finalmente sería posible la sostenibilidad por sobre la acumulación desmedida.
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*Lic. en Ciencia Política, Magister en Políticas Públicas. Doctoranda en Ciencias Sociales. Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales. Red de Politólogas.
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