
Con las últimas apariciones del ministro de Economía, Martín Guzmán, para celebrar el acuerdo con los acreedores internacionales vemos que sigue ejercitando en el arte de hablar mucho y decir poco. Sin embargo, dentro de lo poco que realmente dice, hay algunos temas importantes que merecen analizarse.
Lo más importante es que el Ministro enfatizó que, lo esencial para salir de la crisis, es la reactivación económica y esto merece ser destacado. Lo que falta, claro, es saber de qué modo se va a lograr esa reactivación.
Luego, el Ministro aseguró que el 2021 iba a ser un mejor año que este año, lo que nos lleva a preguntarnos si es posible que en el 2021 estemos peor que en el 2020.
En otro aspecto sustancial, dijo que iba a avanzar en el Presupuesto en una nueva formulación de las relaciones entre la política monetaria y fiscal, y que rechazarían en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional aquellas recomendaciones relacionadas con estas dos políticas, que se siguieron en el gobierno de Macri, o sea, una política fiscal y monetaria restrictiva y un tipo de cambio libre.
Bienvenido el nuevo enfoque, pero lo fundamental en esto, es que el ministro está diciendo que va a haber un plan económico, lo que nos llega a preguntar: ¿por qué seguir negándolo diciendo que no va a existir? Las relaciones entre la política monetaria y la fiscal es uno de los elementos esenciales de un plan económico y, si a eso le agregamos lo que está haciendo el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que se está dedicando a las cuestiones más productivas, entonces ahí tenemos un plan económico. ¿Por qué negarlo entonces? Es fundamental explicitar el plan económico para tener certidumbre o un horizonte más claro.

Luego vimos cómo el ministro de Economía se metió en un brete con la cuestión cambiaria, lo que indica que, al menos por ahora, los desequilibrios que muestra hoy la situación cambiaria y el sector externo no tienen respuesta.
También, de las declaraciones de Guzmán, se desprende que el Gobierno no tiene apuro en implementar las medidas que requiere el país para emerger de la crisis económica y piensa que hasta que no se solucione la pandemia, la cuestión sanitaria, no es posible avanzar en otros aspectos de la política económica. Puede ser que el Presidente le haya encomendado a al ministro que se ocupe exclusivamente de la negociación de la Deuda Externa, pero entonces, ¿quién se ocupa de la economía?
La economía arroja indicadores muy angustiantes. Lo vemos a diario con el cierre de comercios, empresas, aumento de la desocupación, más gente que concurre a los comedores comunitarios porque no les alcanza el dinero para comer. Claramente no es apropiado esperar a que solucione primero el tema de la pandemia. No todos van a llegar a esa instancia.
Si el ministro de Economía no tiene apuro, no se ocupa, al menos de dar lo mejor que pueda para brindar una solución a estos problemas tan lacerantes y angustiantes, pues que haya otro en el Gobierno que si se ocupe, sino será una carga muy importante, y como ya hemos anticipado, se corre el riesgo de llegar tarde y mal.
El autor es economista y presidente del Consejo de Empresarios Nacionales
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