
El tratamiento de la deuda en moneda local del Gobierno continúa mostrando buenos resultados. La renovación de vencimientos pasó del 61% en el primer trimestre del año, a superar el 100% en el segundo trimestre finalizado. Mantener esta tasa de roll over no sólo dependerá de la estrategia que mantenga el Tesoro, sino de la coyuntura que se desarrolle en los próximos meses y que tendrá como clave el resultado de la reestructuración de la deuda, como el camino que tome la política fiscal y monetaria. Esto incluyendo la decisión sobre las regulaciones sobre los controles de capitales, y el movimiento del tipo de cambio, que son sensibles al interés dentro de esta curva.
El escenario positivo de los últimos meses ha ido permitiendo ganar una mayor confianza, y una compresión importante de los spreads de las curvas en pesos, que acomodaron sus pendientes a una tendencia positiva. Dentro de cuales los bonos que indexan por CER reflejan la mejor performance en lo que va del año.
PUBLICIDAD

Con subas de hasta 80% desde principios abril, los títulos linkeados a la inflación superaron ampliamente el comportamiento de los activos Badlar y tasa fija. La parte corta de la curva –con duration de hasta 2 años- presentó alzas de entre 75/80%, mientras que la parte media y larga lo hizo con mejoras de entre 55/60% en el mismo período.
Actualmente, las tasas reales se ubican en torno al 4% a 5% para el tramo corto, alcanzan hasta el 7% para la parte media y promedian niveles del 8/9% en el tramo más largo.
PUBLICIDAD
¿Por qué el interés está en los bonos CER?
Sin entrar en detalles puntuales en relación a lo monetario, hay que recordar que en los últimos meses hubo una fuerte emisión monetaria –básicamente, para cubrir el déficit fiscal-. Si bien en el segundo trimestre del año y lo que va de julio la Base Monetaria aumentó únicamente un 2%, esto se debe a la fuerte absorción mediante pasivos remunerados del BCRA (pases y Leliq) que aumentaron un 90 por ciento.
PUBLICIDAD
La liquidez en el sistema financiero es así significativamente alta, y las expectativas apuntan a una fuerte aceleración de la inflación tras el relajamiento de la cuarentena, y la normalización de la actividad. Puntualmente, se espera que a medida que caiga la demanda de dinero y aumente la velocidad en circulación, la inflación comience a aumentar. Este movimiento se vio incluso en junio con un dato de inflación aún mayor al esperado.
En ese marco, las tasas reales positivas –y hoy neutras por una inflación “anestesiada”- se proyectan negativas, con lo cual la cobertura que ofrecen estos activos indexados resulta interesante.
PUBLICIDAD
Las estimaciones apuntan que la inflación anualizada del segundo semestre del año se ubicaría en torno al 45/50%, con una tendencia mensual creciente, pasando de un promedio de 23% en el II trimestre (efecto cuarentena pleno) al III y IV trimestre del 46% y 52%, respectivamente.
Esto llevaría a una inflación acumulada del 40% a lo largo del 2020. En tanto, la estimación apunta a que la tasa Badlar se mantenga estable en niveles del 30% anual en lo que queda del año. Esto llevaría, en pocas palabras, a una importante caída en las tasas reales de interés.
PUBLICIDAD
La recomendación dentro de la curva
Para aquellos inversores con flujos en pesos y perfiles entre moderados y agresivos, se recomiendan las posiciones dentro de la parte media/larga de la curva CER, donde se observa mayor upside ante una nueva posible comprensión de los spreads bajo un escenario positivo. En este caso, el DICP (Discount) y TX24 (Bonos del Tesoro) con tasas de retornos cercanas al 8% y 6% anual por encima de la inflación futura pueden ser opciones interesantes.
PUBLICIDAD
Para carteras más conservadoras y privilegiando tanto liquidez como duration, se sugieren posiciones en los títulos TC21/TX21 (Bonos del Tesoro).
Es importante tener presente que, quienes decidan posicionarse en este tipo de activo, estarán expuestos al riesgo de una aceleración en la devaluación. En un marco donde la brecha del tipo de cambio oficial y el Contado Con Liquidación se encuentra en niveles cercanos al 60%, una posible ampliación de este diferencial que supo alcanzar el 80%, puede llevar al inversor a obtener rendimientos negativos medidos en dólares. De todos modos, en un escenario de mayor devaluación, el pass through hacia la inflación podría compensar parte de esta pérdida.
PUBLICIDAD
Otro riesgo a considerar proviene de un eventual ajuste tardío en los precios de la economía, que traslade la aceleración de la suba del índice general del Indec para los primeros meses del 2021. Esto es algo que de todos modos, se estima poco probable.
La última variable a considerar tiene que ver con la volatilidad del mercado local. En una eventual corrección en los precios de la curva, el inversor podría verse expuesto a una pérdida de capital si necesita la liquidez de corto plazo.
PUBLICIDAD
El autor es analista de PPI (Portfolio Personal Inversiones
Seguí leyendo:
Últimas Noticias
Argentina y los próximos cinco años: cómo convertir expectativas en instituciones
El nuevo clima de expectativas no alcanza por sí solo, el desafío es sostener reglas previsibles, credibilidad pública y controles efectivos para evitar que la inestabilidad vuelva a repetirse en el próximo ciclo
Minería: el Gobierno actualiza el régimen de promoción y busca dar mayor previsibilidad a las inversiones
La norma introduce cambios operativos en la reglamentación de la Ley 24.196, impulsa trámites digitales, exige domicilio fiscal electrónico y refuerza la fiscalización, sin alterar los beneficios sustanciales previstos para el sector

La política y su edadismo invisible
Hubo un asunto prácticamente ausente en los planes de gobierno, los debates y los discursos de campaña: la población sénior peruana y las oportunidades económicas asociadas a este fenómeno

El mayor riesgo no es El Niño
El mayor riesgo para el Perú sigue siendo otro: enfrentar estos fenómenos con las mismas debilidades institucionales de siempre

Gemelo Digital Social: ¿qué puede aportar y qué riesgos plantea?
La iniciativa anunciada por el Ministerio de Capital Humano abre oportunidades para mejorar la planificación y la coordinación estatal, pero también plantea interrogantes sobre privacidad, dependencia tecnológica y límites de la predicción algorítmica



