Escuela en Casa (Foto: Cuartoscuro)
Escuela en Casa (Foto: Cuartoscuro)

La educación remota de emergencia a la que se vio obligada el sistema nacional se ve condicionada por varias situaciones que afectan su efectividad y que impiden su aplicación al total de la población estudiantil. En principio exige la tenencia de computadoras, notebook, tablets o celulares y conexión a internet, pero es importante entender que demanda ambos recursos al mismo tiempo, el dispositivo físico e internet.

Desde ya, que aún cuando estos recursos estén disponibles, existen otros motivos igual o más importantes que van en contra de la continuidad, relacionados con la condiciones habitacionales, laborales y de subsistencia de las familias de pertenencia, que afectan seriamente las posibilidades de mantener la escolaridad.

Primera referencia de equipamiento precario

El operativo Aprender consulta sobre la tenencia de dispositivos y el tipo de conexión, por lo que permite analizar las posibilidades de conectividad de los estudiantes secundarios, que son los que tienen mayor autonomía tanto para el uso de la tecnología, como para la consecución de las actividades escolares. Si bien la última base disponible es la de 2018 para 6to grado, teniendo en cuenta que la matrícula que llega a 7mo grado y luego a 1er año de la secundaria (al que este grupo hubiera arribado ahora en 2020) suele mantenerse, se puede llegar a una buena estimación con esta información.

Dado que para seguir las clases virtuales en el contexto de la pandemia por la Covid-19 se necesita el acceso tanto a una computadora como a la red o en su defecto a un celular con datos, se analiza cuántos son los jóvenes que tienen las herramientas para continuar con su escolarización.

De los datos surge que 1 de cada 4 jóvenes no cuentan con computadora, 1 de cada 5 no tiene conexión a internet y que el 33% no cuenta con los dos recursos simultáneamente. La tenencia de celular con datos, es lo único que compensa, si se entiende la conectividad de este modo amplio, a sabiendas de que no es el ideal para las actividades escolares, el déficit de conectividad baja al 14 por ciento.

De los datos surge que 1 de cada 4 jóvenes no cuentan con computadora, 1 de cada 5 no tiene conexión a internet y que el 33% no cuenta con los dos recursos simultáneamente. La tenencia de celular con datos, es lo único que compensa

El gráfico muestra el déficit de la conectividad entre los estudiantes de secundaria en cada provincia. El porcentaje de jóvenes sin posibilidad de continuar sus estudios en forma virtual va del 5% en CABA a niveles en el orden del 30% para Misiones, Formosa y Santiago del Estero. Si se revisa cual es dicho déficit entre los estudiantes de menores recursos, estos porcentajes cómo mínimo se duplican.

Fuente: FIEL
Fuente: FIEL

Los puntos muestran que la incidencia de la falta de conectividad tiene un piso del 30% entre los estudiantes de nivel socioeconómico bajo. En el caso de CABA, la incidencia crece al 35%, llegando al 60% para las tres provincias antes referenciadas.

La incidencia de la falta de conectividad tiene un piso del 30% entre los estudiantes de nivel socioeconómico bajo. En el caso de CABA, la incidencia crece al 35%, llegando al 60% para las tres provincias antes referenciadas

Queda claro que son justamente los jóvenes pertenecientes a familias pobres los que tienen las menores posibilidades de continuar su educación desde la virtualidad, acrecentando dramáticamente el riego de abandono. En tiempos “normales”, sin restricciones de circulación, aislamiento social y un mercado laboral sin el estrés máximo actual, sólo el 47% de los jóvenes que ingresaban en primer año egresaban 5 años después en 5to, la coyuntura actual y post-pandemia que se avecina, con caídas de la actividad superiores al 7% (proyecciones de FIEL), no permite ser muy optimistas.

Refuerzo de equipamiento

Las medidas del Estado para paliar las restricciones del aprendizaje online, van desde la distribución de cuadernillos impresos, acuerdos con las compañías celulares para llevar a cero los costos por la navegación en los sitios educativos y la reciente distribución, desde el Ministerio de Educación Nacional, de 135.000 laptops para el conurbano bonaerense y provincias del NEA y NOA dirigidas a estudiantes del primer año del ciclo superior del nivel secundario del sector estatal.

Las medidas del Estado para paliar las restricciones del aprendizaje online, van desde la distribución de cuadernillos impresos, acuerdos con las compañías celulares para llevar a cero los costos por la navegación en los sitios educativos y la reciente distribución, desde el Ministerio de Educación Nacional, de 135.000 laptops

Si se tiene en cuenta que los estudiantes secundarios del sector público son 2,2 millones (de un total de 3,2 millones, contabilizando los estudiantes de primero a quinto año en 2018), y asumiendo que la cantidad de alumnos sin computadora es homogéneo en todos los años, el universo de estudiantes secundarios del sector público que necesitaría un dispositivo sería de 670 mil alumnos (130 mil en 1er año).

Pero, como tener conectividad también implica tener buen acceso a internet, la estimación de ambas falencias aumenta el déficit a 940 mil alumnos (180 mil en primer año). Esto implica que la ayuda estatal cubriría casi todo el déficit de computadoras de los estudiantes de 1er año, aunque la totalidad de los cursos superiores quedaría sin cubrir. Por esto, una medida de eficiencia sería asegurar que estas computadoras lleguen primero a los jóvenes de menores recursos pero con mayores posibilidades de acceso a internet.

 Internet en una escuela rural
Internet en una escuela rural

Corregir a través de la inversión en infraestructura, las necesidades de cobertura y capacidad de la red para acceso a internet puede demandar mucho tiempo, por esto, recientemente el Banco Mundial hizo una recopilación de las políticas que están siendo llevadas a cabo por distintos países para ayudar a la conectividad.

Estas incluyen además de la tarifa cero o el aumento de datos disponibles para la navegación en portales específicos, solicitar a las empresas de telecomunicaciones ancho de banda preferencial para el acceso, navegación y servicios específicos relacionados con la continuidad pedagógica; trabajos conjuntos con los proveedores de internet para colocar puntos de acceso wifi o repetidoras wifi que aumenten el acceso a internet, o la emisión de tarjetas SIM gratuitas para maestros y estudiantes que podrían ser configuradas para tener accesos específicos.

Sería importante revisar cuáles de todas estas medidas, entre otras posibilidades que puedan surgir, se podrían sumar en el corto plazo, a las ya implementadas en nuestro país, para mitigar el fuerte efecto negativo que puede tener esta pandemia en la continuidad escolar y evitar niveles de abandono aún superiores a los que se han venido observando en los últimos años.

La autora es economista de FIEL, extracto de la nota de Indicadores de Coyuntura de FIEL, mayo 2020

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