Este domingo tres exgobernadores provenientes del peronismo competirán por la gobernación de la provincia de San Luis. Estas elecciones prometen ser las más competitivas desde el retorno a la democracia, en 1983. Sin embargo, la competencia se da dentro de un círculo cerrado y familiar, y no entre candidatos de partidos y proyectos políticos diferenciados.

Los tres candidatos con posibilidades reales de ganar la elección son: el actual gobernador, Alberto Rodríguez Saá, por el Frente Unidad Justicialista de San Luis; su hermano, Adolfo Rodríguez Saá, por la Alianza Juntos por la Gente, que fue gobernador durante 18 años; y el antiguo colaborador de los hermanos y exgobernador Claudio Poggi, por la Alianza San Luis Unido. Tres candidatos adicionales se anotaron en la competencia, pero son poco conocidos por los votantes. Son Ítalo Gallardo Muñoz (Movimiento al Socialismo), Iván Amado (Movimiento Socialista de los Trabajadores) y Adrián Silvera (Unión Vecinal Provincial).

Hasta hace poco los tres candidatos principales fueron aliados y parte del mismo proyecto político provincial. Alberto y Adolfo Rodríguez Saá son hermanos y juntos armaron una sociedad política en la cual alternaron en el cargo de gobernador. Mientras uno era gobernador, el otro era legislador nacional. Ahora que los hermanos limitaron sus aspiraciones políticas a la provincia y ya no buscan competir a nivel nacional, la disputa es por quién va a heredar y controlar el poder político provincial. San Luis tuvo un mínimo de alternancia política desde 1983. Solo en dos períodos los hermanos no gobernaron la provincia directamente y dejaron el poder en manos de colaboradores de íntima confianza: entre 2001 y 2003, cuando Adolfo Rodríguez Saá renunció a la gobernación para asumir como presidente, y entre 2011 y 2015, cuando Adolfo fue candidato a presidente y Alberto no podía ser reelecto por mandato constitucional.

En 2011, Claudio Poggi, que era parte del núcleo íntimo (o la familia ampliada) de los Rodríguez Saá, fue designado como sucesor de los hermanos y ganó las elecciones a gobernador. Pero, al finalizar su mandato, viendo que los Rodríguez Saá no estaban dispuestos a permitirle la reelección, tomó distancia y se dispuso a construir una base de poder autónoma. Así, en 2017 se alió con el gobierno nacional de Cambiemos y este año formó una alianza con los socios de Cambiemos en San Luis (aunque evitando el sello de Cambiemos) y con el intendente de la ciudad de San Luis, hasta hace poco kirchnerista, Enrique Ponce.

Además de gobernador y vice, también se eligen 21 diputados provinciales, 5 senadores provinciales, 16 intendentes, 38 intendentes comisionados y concejales. La Legislatura probablemente quede más fragmentada entre las tres fuerzas principales después de las elecciones. La intendencia más importante que se renueva es la de Villa Mercedes, ya que la ciudad de San Luis desdobló las elecciones y votará en noviembre.

En estas elecciones hay un alto grado de incertidumbre. Alberto Rodríguez Saá controla el Estado provincial y el aparato del PJ de San Luis. Poggi tiene buena imagen y puede beneficiarse del apoyo que tiene su compañero de fórmula, Enrique Ponce, en la capital provincial, que es el distrito con mayor población. Por último, Adolfo Rodríguez Saá tiene arraigo popular y cuenta con el apoyo de algunos intendentes, sobre todo el de Villa Mercedes.

La autora es investigadora del Observatorio Electoral Argentino (OEAR) de CIPPEC y del CONICET y de la UNSaM.