(Télam)
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El Frente Justicialista por Tucumán, con el que el gobernador Juan Manzur se presentó por la reelección, salió victorioso con un margen superior a lo que se esperaba. La diferencia de 30 puntos con su inmediata competidora, Silvia Elías de Pérez (Vamos Tucumán), hizo de esta la tercera victoria más holgada desde 1983.

A diferencia de lo sucedido en 2015, no se registraron mayores inconvenientes durante la votación. Pero, como se anticipaba, la compleja y abultada oferta electoral hizo lento todo el proceso, tanto para los electores al momento de votar como para las autoridades de mesa y fiscales a la hora del recuento. También fue lenta la carga de datos.

Con el 50% de los votos, Manzur logró superar la amenaza que implicaba la postulación del ex gobernador José Alperovich (Vamos Tucumán) por fuera de la estructura del peronismo provincial y ratificó la tendencia de oficialismos provinciales victoriosos.

Tempranamente el oficialismo se mostró confiado de la victoria a nivel provincial. De igual manera, dirigentes peronistas a nivel nacional, entre los que se destaca el precandidato presidencial Alberto Fernández, felicitaron a Manzur por el triunfo a pocas horas del cierre de los comicios. Una vez superado el 30% de la carga de datos del escrutinio provisorio, el gobernador se declaró ganador, envió un mensaje de reciprocidad con la fórmula Fernández-Fernández y convocó a la unidad del peronismo para la próxima elección presidencial.

En segundo lugar, con 20% de los votos, se ubicó Silvia Elías de Pérez (Vamos Tucumán). Con estos resultados, el frente opositor alineado con el gobierno nacional ve disminuida su participación respecto de la elección de 2015, en la que José Cano, diputado nacional por Cambiemos, obtuvo 41% de los votos. Le siguieron Fuerza Republicana, con Ricardo Bussi con el 13% de los sufragios y el gran perdedor de la jornada, con 10% de los votos, José Alperovich (Hacemos Tucumán).

La elección en San Miguel de Tucumán resulta ilustrativa de la complejidad del proceso electoral. A diferencia de lo que ocurrió en 2015, Manzur ganó la gobernación pero su espacio perdió la intendencia de la capital a manos de Vamos Tucumán. Todo indica que muchos electores que apoyaron las candidaturas a gobernador de Bussi y Alperovich votaron por Alfaro para intendente. Por último, en la legislatura, Bussi encabezó la lista más votada, con el 12%, a pesar de cosechar considerablemente menos votos que en la categoría gobernador. Vale recordar que las dobles candidaturas están permitidas y la gran cantidad de acoples atomiza los votos de la categoría legislativa.

Con pocos días para definir alianzas y luego candidaturas para las PASO nacionales, habrá que ver si estos resultados propician movimientos. Manzur afianza su liderazgo al frente del PJ tucumano. Alperovich, durante los últimos cuatro años, le hizo sombra al gobernador. Con dos años más por delante como senador nacional, ¿Alperovich volverá a alinearse? ¿Y la oposición provincial? Más fragmentada que hace cuatro años, con un nuevo reparto de votos entre Vamos Tucumán (alineado con Cambiemos a nivel nacional) y una Fuerza Republicana revitalizada, ¿cómo se organizará para los próximos comicios nacionales?

Lo que parece más claro es que en Tucumán el peronismo sigue siendo quien hegemoniza el sistema político. Ello posiciona a Manzur como un actor de peso para el próximo paso en el calendario electoral en el que los tucumanos votarán candidatos a diputados nacionales y a presidente en el mes de agosto. Y significa un nuevo traspié de Cambiemos en el distrito: como en 2015 y en 2017.

El autor es investigador del Observatorio Electoral Argentino (OEAR) de CIPPEC y de UTDT.