(Foto: Nicolás Stulberg)
(Foto: Nicolás Stulberg)

El mes de junio del 2015 se constituyó en un hito en la historia del feminismo argentino. Fue la primera vez que una marea de mujeres salimos a la calle pidiendo sencillamente que dejen de matarnos. En aquella oportunidad se pudo ver plasmado que las consignas y los reclamos del feminismo se extendían masivamente.

A partir de aquel 3 de junio las mujeres fuimos en un camino ascendente, convirtiéndonos paulatinamente (y no tanto) en un actor político de la sociedad.

El segundo hito fue la marea verde que copó las calles durante los debates parlamentarios por la sanción de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Durante todo 2018 quedó evidenciado que las mujeres y las disidencias somos sin duda un actor político que disputa poder real para transformar la sociedad en la que vivimos. Para hacerla mejor, más justa.

En aquella oportunidad pasamos de discutir el "dejen de matarnos" a discutir por la soberanía sobre nuestros propios cuerpos. También a debatir sobre la implementación real de la Educación Sexual Integral (ESI) o la paridad en la política y en muchos otros ámbitos de la toma de decisiones.

Sin embargo, en los hechos, la equidad para con las mujeres, disidencias y diversidades sigue siendo una deuda. Las cifras de femicidios y trasfemicidios no disminuyen, las brechas salariales se mantienen intactas, las mujeres aún somos las más pobres de la sociedad, no ocupamos en paridad los lugares de poder, y continuamos resolviendo el 70% de las tareas domésticas, etcétera.

Hoy nos encontramos en momentos importantes para el feminismo. Es hora de ponernos en acción por un proyecto que avance en nuestros derechos. Es tiempo de seguir unides como nos encontró el 2018 por el proyecto de aborto.

Por otro lado, el Gobierno de Mauricio Macri lejos está de dar respuesta. No esperamos nada de él ni de sus funcionarios, porque en más de tres años de gestión no han encarado ni uno solo de nuestros reclamos. Por eso es que estamos impulsando esta iniciativa: la creación de un Ministerio de Mujeres, Diversidades y Disidencias.

Los reclamos por una sociedad más equitativa deben empezar a plasmarse en políticas públicas estatales que logren influir eficazmente en las inequidades, de las cuales las mujeres seguimos siendo oprimidas. Es en ese sentido que entendemos que las mujeres, diversidades y disidencias debemos contar con un ministerio específico que dé respuestas concretas, urgentes y a largo plazo a las problemáticas específicas que atravesamos como sociedad.

Llamamos a todos los candidatos y todas las candidatas que se postulen en esta elección a cargos ejecutivos a que firmen un compromiso para la creación de este ministerio, tanto en la nación como en las provincias y la Ciudad de Buenos Aires. Es necesario que este compromiso exista para saber que las mujeres, las diversidades y las disidencias vamos a tener un lugar en la cartera ejecutiva del próximo gobierno que gane las elecciones 2019.

Es momento de que el Ni Una Menos deje de ser una consigna y pase a ser realidad, y ya estamos trabajando en ello.

La autora es diputada nacional (SOMOS).