Este gran marino nació en Foxford, Irlanda, el 22 de junio de 1777. Se hizo a la mar de joven, en búsqueda de un futuro que su tierra natal no le ofrecía. Llegó al Río de la Plata en momentos de agitación e incertidumbre debido a los sucesos de mayo.

Hacia 1814 es vista la necesidad de comenzar acciones contra el bastión realista de Montevideo, verdadera daga que apuntaba a la ciudad de Buenos Aires. Allí se encontraban buques y marinos que asolaban las costas en manos de los patriotas y que daban lugar a combates como los de San Lorenzo.

De la nada, el que luego sería el almirante Brown creó una escuadra y logró llevarla al combate. Se enfrentó en la acción de Martín García con un avezado marino español, el capitán de navío Jacinto de Romarate, al que logra separar de Montevideo mediante un desembarco en la isla de Martín García, indiscutible llave del río. Luego completa el sitio que el general Rondeau se encontraba realizando desde 1812 sin resultado. Esto provoca la salida de la escuadra realista del puerto y su derrota durante las acciones ocurridas entre los días 14 y 17 de mayo de 1814. Privada de su acceso al río, Montevideo cayó en junio de ese año. Esta acción no solo eliminaría la amenaza realista sino que agregaría un necesitado refuerzo en armas y hombres a los ejércitos patriotas.

Este triunfo patriota fue tan importante que un hombre de palabras medidas como el general don José de San Martín, en una carta enviada a Tomás Guido, dijo: "Amigo mío: hasta ahora yo no he visto más que proyectos en pequeño, excepto el de Montevideo".

Luego se dedica a acciones corsarias en la costa americana del Pacífico, cubriéndose de gloria en el Callao o el combate de Guayaquil.

Nuevamente responde al llamado de su patria de elección en los sucesos contra el Imperio del Brasil. Batallas como Colonia del Sacramento, Quilmes o los Pozos muestran un hombre tan valiente que rayaba lo temerario. Su combate más glorioso es el de Juncal, donde destruyó totalmente a la tercera escuadra del Brasil.

Siempre estuvo presente cuando la patria lo requirió. Sirvió a la Confederación Argentina cuando potencias extranjeras no quisieron respetar su soberanía. Es durante estos acontecimientos que derrota en Costa Brava al héroe de la independencia italiana, Giuseppe Garibaldi.

Fue un hombre muy respetado por su gran apego a la república, justicia y su entrega a la patria. Su bravura y espíritu aguerrido trocaban en un caballeroso respeto hacia su enemigo vencido o prisionero.

Su compañera de toda la vida fue Elizabeth Chitty. Sus hijos fueron formados en la creencia católica, los varones, y protestantes, las mujeres, siguiendo sus respectivos dogmas religiosos. Esto, no frecuente en la época, muestra la amplitud y comprensión que se vivía en el seno de su familia.

Falleció el 3 de marzo de 1857 y el mejor colofón de su vida fue dado por el general Mitre en el cementerio de la Recoleta, donde se encuentran sus restos: "Brown, en la vida, de pie sobre la popa de su bajel, valía para nosotros una flota. Brown, en el sepulcro, simboliza con su nombre toda nuestra historia naval. Él, con solo su genio, con su audacia, con su inteligencia guerrera, con su infatigable perseverancia, nos ha legado la más brillante historia naval de la América del Sur".

Desde 1826 buques de la Armada Argentina orgullosos ostentaron, y aún lo hacen, el nombre del héroe naval argentino.

La figura del gran almirante fue y continúa siendo un faro con el cual la Armada Argentina se orienta en su diario quehacer en defensa de la patria.

El autor es capitán de navío. Jefe del Departamento Estudios Históricos Navales.