(Télam)
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Pocas normativas impactan más en la vida de los vecinos que un código urbanístico. Este tipo de leyes le dan forma a las ciudades; definen alturas, densidades, precios, accesibilidad. Impactan en cómo, dónde y quienes viven y trabajan en la ciudad. El martes de la pasada semana el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires presentó los nuevos códigos urbanístico y de edificación. Teniendo en cuenta su importancia nos gustaría resaltar cuatro puntos, en pos de fortalecer y enriquecer el debate público.

Un primer punto es la cuestión de la sustentabilidad. El proyecto propone densificar la Ciudad. Es decir, multiplica los metros construibles y, por ende, los habitantes potenciales. La densificación nos parece un camino a desandar, la cuestión es definir el cómo y su sustentabilidad. Los funcionarios del GCBA hablan de sumar millones. ¿Esa enorme cantidad de personas que va a vivir en Buenos Aires va a contar con más escuelas, más centros de salud, más subtes? ¿Las infraestructuras actuales están preparadas para soportar este salto constructivo? No hay ningún estudio de impacto presentado en este sentido. Tampoco un plan a largo plazo de fortalecimiento de los bienes y servicios públicos. Consideramos necesario planificarlo.

Un segundo punto tiene que ver con la cuestión metropolitana. Este código busca regular a la ciudad formal, pero la ciudad real es mucho más que el perímetro de CABA. Este proyecto debería pensarse en paralelo a uno más ambicioso, en el que esté incluida toda la región metropolitana de Buenos Aires. CABA piensa atraer cientos de miles o millones de personas. ¿De donde? ¿De su conurbación? Hay que pensar esta transición. De un lado de la General Paz habrá ciertas reglas constructivas y de usos. A cien metros, otras completamente diferentes. Los problemas de la Ciudad son metropolitanos, no trabajarlos en esa línea nos lleva a errores. Errores que lamentablemente se reiteran.

Un tercer punto se vincula a la desigualdad de la Ciudad. CABA es una ciudad fuertemente inequitativa, donde quienes habitan en el sur cuentan con menos oportunidades, peores servicios públicos y un mayor nivel de inseguridad pública y social. El nuevo código urbanístico, al aumentar los metros construibles, genera valor donde no lo había. La ciudad (específicamente, sus propietarios) será objetivamente más rica. ¿Cómo se va a repartir esa riqueza? ¿Qué herramientas utilizará el GCBA para redistribuir? La presentación de una ley de captación de plusvalía, aunque perfectible, nos parece un buen comienzo. Se presenta como necesaria pero no suficiente. Cerca de un 10% de los habitantes de CABA viven en villas y asentamientos.

Por último, el cuarto punto a considerar es el factor local, la identidad barrial. La Ciudad no son sólo edificios, calles y plazas. La Ciudad, centralmente, son personas, ciudadanos, vecinos. Este nuevo código va a impactar en la vida de barrios enteros al multiplicar los metros construibles, al transformar su paisaje y fisonomía, al sumarle presión a los precios y a servicios que hoy ya son insuficientes (hablo de educación y subtes, por ejemplo). En ese sentido, para evitar un código de espaldas a la sociedad, es recomendable multiplicar la discusión, el debate, sobre todo en los barrios. Llevar el nuevo código a los espacios donde tendrá impacto, traducirlo, acercarlo a la sociedad. Ese nos parece un camino a desandar, para que los ciudadanos tengan voz en la ley que le va a cambiar la cara a Buenos Aires.

El autor es Director del Centro de Estudios Metropolitanos (UNAJ-UMET-UNAHUR)