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Éxodo nicaragüense y cubano se diversifica hacia América Latina y Europa

Las nuevas restricciones para entrar a territorio estadounidense y la crisis económica en ambos países empujan a miles a buscar residencia en Costa Rica, Guyana, Brasil, Uruguay, España e Italia, según informe

El flujo migratorio de cubanos y nicaragüenses se diversificó hacia América Latina y Europa, más allá de Estados Unidos. (REUTERS/Leonel Estrada)
El flujo migratorio de cubanos y nicaragüenses se diversificó hacia América Latina y Europa, más allá de Estados Unidos. (REUTERS/Leonel Estrada)
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El flujo migratorio de cubanos y nicaragüenses ha experimentado transformaciones recientes. Cada vez más personas provenientes de estos países eligen instalarse en naciones de América Latina y Europa, y no solo en Estados Unidos.

Esta tendencia, de acuerdo con Deutsche Welle y Confidencial.digital, está relacionada tanto con el endurecimiento de la política migratoria estadounidense como con factores internos que continúan impulsando la salida de población desde Cuba y Nicaragua.

Las cifras actuales reflejan esta diversificación de destinos. En Costa Rica residen cerca de 500,000 nicaragüenses y Guyana recibió 135,000 cubanos en 2025, en un contexto de expansión económica local. Brasil y Uruguay también registran llegadas crecientes de cubanos. En Europa, el número de cubanos alcanza casi 270,000 en España y 45,000 en Italia.

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Entre 2021 y mediados de 2024, arribaron a Estados Unidos más de 860,000 cubanos, conformando una de las mayores olas migratorias desde la isla. Por su parte, la población nicaragüense residente en ese país pasó de 160,000 a 230,000 entre 2000 y 2021, según la Oficina del Censo. Además, entre 2022 y 2025, otros 273,000 nicaragüenses ingresaron al territorio estadounidense.

Restricciones en Estados Unidos y causas internas impulsan nuevos destinos

Según los especialistas citados, el cambio en los destinos migratorios está vinculado principalmente a las restricciones impuestas por Estados Unidos. Jorge Duany, experto en migración, señaló que durante la segunda administración Trump disminuyeron de manera significativa las vías legales para la emigración cubana, con la suspensión de trámites de visa y la eliminación de permisos temporales. Estas medidas han dificultado el ingreso legal tanto para cubanos como para otros migrantes.

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La frontera entre Nicaragua y Honduras está desolada con escasos migrantes de vuelta a Venezuela
El endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos impulsó cambios en los destinos de migración de Cuba y Nicaragua. (Foto: cortesía)

Ariel Ruiz Soto, analista del Instituto de Política Migratoria, explicó: “Entrar por la frontera a Estados Unidos sin autorización es ahora casi imposible para cualquier migrante, sea cubano, nicaragüense o de otra nacionalidad”. El especialista señaló que los migrantes cubanos ya no cuentan con la preferencia legal que antes les permitía acceder a un estatus temporal.

El informe menciona que algunos migrantes permanecen en México, aunque este grupo es numéricamente menor comparado con quienes optan por otros destinos en Sudamérica o Europa. Sobre las causas internas, el texto señala que las condiciones económicas, la escasez de alimentos, medicinas y combustible, y la falta de perspectivas de mejora en Cuba y Nicaragua se mantienen como factores relevantes para la emigración. Duany considera poco probable que el flujo disminuya sin mejoras sustanciales en la calidad de vida local.

Impacto en los países de acogida y perspectivas futuras

El informe indica que el aumento en la llegada de migrantes desde Venezuela, Cuba y Nicaragua está teniendo un impacto en los sistemas públicos de los países de destino, en ámbitos como salud, educación e infraestructura urbana. Según información de Confidencial.digital, los especialistas citados señalan que, aunque la inmigración puede contribuir en aspectos económicos y demográficos, la dimensión de estos movimientos plantea algunos retos para la gestión y la capacidad de respuesta de los servicios públicos.

Ruiz Soto mencionó que la capacidad de acogida varía según cada país de América Latina y, en muchos casos, requiere asistencia internacional. El análisis advierte que la integración de los migrantes no suele ser inmediata ni sencilla.

La frontera entre Nicaragua y Honduras está desolada con escasos migrantes de vuelta a Venezuela
Costa Rica concentra cerca de 500.000 nicaragüenses y Guyana recibió 135.000 cubanos en 2025. (EFE/ Bienvenido Velasco)

El texto señala que la tendencia observada no parece próxima a revertirse. La persistencia del fenómeno se vincula tanto a las tensiones políticas entre Cuba y Estados Unidos como a la relación actual entre Washington y Managua. Según Ruiz Soto, aunque las políticas restrictivas buscan limitar los flujos, “no paran por sí solas la necesidad de emigrar”. El futuro de estos movimientos dependerá tanto de la evolución en los países de origen como de la capacidad de los países receptores para responder a estos desafíos.

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