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Poreč, la ciudad con 2.000 años de historia que aún escapa al turismo masivo del Adriático

Una basílica del siglo VI con mosaicos dorados casi intactos, un trazado urbano romano y una gastronomía istriana de alto nivel la posicionan como una alternativa sólida en la costa de Croacia

Poreč ofrece una alternativa en la costa de Croacia con patrimonio, gastronomía y Adriático sin la saturación de otros destinos (Wikimedia Commons)
Poreč ofrece una alternativa en la costa de Croacia con patrimonio, gastronomía y Adriático sin la saturación de otros destinos (Wikimedia Commons)
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Una ciudad con más de 2.000 años de trazado urbano y mosaicos bizantinos que sobrevivieron casi intactos durante 15 siglos ofrece hoy una de las alternativas más sólidas del Adriático para quienes buscan patrimonio, gastronomía y costa sin la saturación de otros destinos de la región.

Poreč, en la península de Istria, combina un plano urbano de origen romano aún legible, una basílica inscrita por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y una escena culinaria apoyada en productos locales que se colocan entre las más consistentes de Croacia.

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El punto de partida de esa historia está en el suelo mismo. La ciudad fue trazada originalmente como un castrum romano —un campamento militar fortificado— y ese diseño todavía organiza el casco antiguo. El Decumanus y el Cardo Maximus, las dos arterias que estructuraban la ciudad romana, siguen marcando el recorrido entre palacios góticos, fachadas venecianas y patios ocultos.

Según National Geographic, ese plano permite caminar sobre una trama urbana que no cambió de forma esencial en dos milenios.

La basílica Eufrasiana, una obra del siglo VI que resume la transición del mundo romano al bizantino

En el centro de ese casco antiguo se levanta el conjunto que define a Poreč ante el resto del mundo: la basílica Eufrasiana, inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Construida en el siglo VI, la basílica es considerada una obra maestra de la arquitectura bizantina y conserva mosaicos dorados casi intactos desde hace cerca de 1.500 años. La escala del conjunto va más allá del templo: el baptisterio, el atrio y el palacio episcopal forman juntos uno de los complejos paleocristianos mejor preservados que existen.

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National Geographic sitúa en ese conjunto la clave para entender qué distingue a Poreč: en pocas calles, la ciudad reúne un plano urbano romano aún legible y una obra de arquitectura religiosa del siglo VI que permite observar, en un mismo lugar, el paso entre dos mundos políticos, religiosos y culturales.

El resto del casco antiguo puede recorrerse a pie. En la plaza Marafor, antiguo foro romano, aún se ven fragmentos conservados de un templo antiguo. Cerca de allí, columnas parciales y restos del frontón del templo de Neptuno son accesibles sin costo. Un paseo marítimo rodea la ciudad vieja y abre vistas sobre el Adriático hacia la isla de Sveti Nikola, cubierta de pinos.

La ciudad conserva un trazado urbano romano de más de 2.000 años en la península de Istria (Wikimedia Commons)
La ciudad conserva un trazado urbano romano de más de 2.000 años en la península de Istria (Wikimedia Commons)

Istria, una región con una de las escenas gastronómicas más sólidas de Croacia

La experiencia de Poreč no se agota en sus monumentos. La gastronomía ocupa un lugar central tanto en la ciudad como en sus alrededores, en una región que construyó su reputación con una cocina influida por Italia y apoyada en productos locales. En las cartas aparecen la pasta fuži hecha a mano, las trufas blancas del valle de Mirna, los espárragos silvestres, los mariscos del Adriático y aceites de oliva extra virgen que el medio cuenta entre los mejores de Europa.

Los vinos malvazía acompañan el pescado fresco, mientras los tintos teran se asocian a carnes de cocción lenta y platos de trufa.

Para una lectura contemporánea de esos sabores, National Geographic recomienda almorzar en Jaz by Ana Roš, un restaurante con una propuesta pensada para compartir. Entre los platos señalados figuran el sashimi de pesca del día con ciruelas dulces de verano y la lubina con polenta cremosa.

Otros restaurantes, como Spinnaker, concentran su propuesta en menús de degustación de temporada que colocan al producto istriano en primer plano. El menú de seis platos incluye, según el medio, preparaciones como mantequilla batida con cangrejo azul invasor y caballa servida al estilo savur, una versión local del escabeche veneciano.

Playas, rutas de ciclismo e interiores medievales

Pese a ese patrimonio y a esa oferta culinaria, Poreč mantiene un perfil discreto. Mientras gran parte de la atención turística en Croacia se dirige a Dalmacia, esta zona de Istria premia una exploración más pausada. Al norte y al sur del casco antiguo se extienden playas de roca lisa, guijarros y calas con sombra. La zona también suma rutas de ciclismo entre bosques de pinos, además de opciones de kayak, paddle surf y excursiones en barco para recorrer la costa desde el agua.

Poreč funciona además como punto de partida para el interior de Istria. A menos de una hora aparecen las localidades medievales de Motovun y Grožnjan, en lo alto de colinas sobre viñedos y bosques conocidos por sus trufas. Bodegas familiares reciben visitantes para degustaciones y productores de aceite de oliva abren sus fincas durante la cosecha.

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