La agricultura de Nicaragua acumula tres años de contracción y pierde peso en el Producto Interno Bruto nacional

El valor agregado agrícola disminuyó entre 2023 y 2025, reducido por el impacto de El Niño, la restricción del crédito bancario y una caída en la demanda internacional, según cifras del Banco Central de Nicaragua

Guardar
Entre 2023 y 2025, la agricultura nicaragüense no logró revertir la tendencia negativa, a pesar de algunos repuntes puntuales en ciertos rubros. REUTERS/Agustin Marcarian
Entre 2023 y 2025, la agricultura nicaragüense no logró revertir la tendencia negativa, a pesar de algunos repuntes puntuales en ciertos rubros. REUTERS/Agustin Marcarian

El sector agrícola de Nicaragua atraviesa una fase de debilidad que se extiende ya por tres años consecutivos, con retrocesos que han afectado tanto la producción como el acceso al crédito y la estabilidad de los pequeños productores.

Según reporta el periódico El Confidencial 30, entre 2023 y 2025, la agricultura nicaragüense no logró revertir la tendencia negativa, a pesar de algunos repuntes puntuales en ciertos rubros.

Durante este periodo, el Producto Interno Bruto (PIB) agrícola mantuvo una participación descendente en la economía nacional, mientras los efectos del fenómeno climático El Niño y la reducción del financiamiento bancario profundizaron la crisis.

En 2025, el valor agregado de la agricultura representó 14,028.6 millones de córdobas (unos 381 USD) , pero en términos de crecimiento restó 0.2 puntos porcentuales al PIB.

Según el medio, el inicio de esta cadena de contracciones se remonta a 2023, cuando la sequía vinculada a El Niño desplomó los rendimientos agrícolas.

El Banco Central de Nicaragua (BCN) informó que la caída en el valor agregado del sector alcanzó un 6.1 % ese año, superando la cifra preliminar que era del 3.8 %.

Los granos básicos sufrieron especialmente, con un retroceso del 8.9 % por las bajas cosechas de frijol, arroz granza y sorgo. Solo el maíz logró mitigar en parte el impacto negativo gracias a un repunte temporal.

Para 2025, la situación de la agricultura empeoró de nuevo y el sector agrícola registró una nueva caída, esta vez del 2.9 %.
Para 2025, la situación de la agricultura empeoró de nuevo y el sector agrícola registró una nueva caída, esta vez del 2.9 %.

El ciclo agrícola de 2024 mantuvo la tendencia negativa, aunque con una contracción menor, del 0.8 %. La inestabilidad del clima y la pérdida de áreas cultivadas afectaron principalmente a los granos básicos, cuyo valor agregado disminuyó en 13.2 %.

En contraste, cultivos como la caña de azúcar y el café registraron recuperaciones con crecimientos de 13.9 % y 1.6 %, respectivamente.

Para 2025, la situación empeoró de nuevo y el sector agrícola registró una nueva caída, esta vez del 2.9 %. El deterioro de las labores culturales —mantenimiento y cuidado de los cultivos— tuvo impacto directo en la productividad de rubros clave como el maíz, el frijol y el sorgo.

Durante estos tres años, la agricultura nicaragüense enfrentó una triple presión: problemas climáticos, reducción en la demanda internacional y menor acceso a créditos. El Banco Central indicó que, pese a la crisis, se lograron mantener volúmenes de producción suficientes para abastecer el mercado nacional y sostener las exportaciones.

En términos generales, entre 2023 y 2025, la agricultura pasó de representar el 7.1 % del PIB nacional a solo el 6.8 %. La contribución al crecimiento económico fue nula o negativa durante este periodo.

Impacto directo en pequeños productores y en el acceso al crédito

Los pequeños productores, como Arnoldo, caficultor de Matagalpa y citado en la nota de Confidencial 30, han experimentado con fuerza estos efectos.

Aunque 2025 generó una mejora en los ingresos para algunos grandes productores de café, la mayoría de los pequeños agricultores no pudo aprovechar ese repunte, afectados por la falta de recursos y dificultades para acceder a financiamiento.

El cierre de CISA Exportadora, la mayor empresa del ramo, agravó la situación al dejar a los caficultores en manos de competidores con mayor poder de negociación.

Más de 17,000 hectáreas de bosque han sido consumidas por incendios en lo que va del año, agravando la crisis ambiental en el país. (Foto: Imagen Ilustrativa)
Más de 17,000 hectáreas de bosque han sido consumidas por incendios en lo que va del año, agravando la crisis ambiental en el país. (Foto: Imagen Ilustrativa)

La incertidumbre climática, agravada por precipitaciones fuera de temporada y temperaturas extremas, complicó la planificación de las cosechas.

Las floraciones desfasadas de los cultivos hicieron que los productores debieran buscar mano de obra en momentos inesperados, lo que elevó los costos y redujo los ingresos.

Este fenómeno repercutió también en las familias jornaleras, que ya no pudieron desplazarse de finca en finca según el calendario tradicional de cosechas, limitando así sus oportunidades laborales e ingresos durante el año.

En cuanto al crédito, el sector sufrió un retroceso: el saldo de la cartera agrícola en el sistema financiero cayó un 4.7 % al cierre de 2025 respecto a 2024, situándose en 17,282.9 millones de córdobas (unos 469 USD). El campo perdió cerca de 860 millones en liquidez bancaria en el último año, lo que profundizó la caída productiva.

A inicios de 2026, los datos del índice Mensual de Actividad Económica reflejaron que los agricultores aumentaron las labores culturales y comenzaron a recuperar cultivos como café, caña de azúcar, arroz de riego y maíz. REUTERS/Francis Mascarenhas
A inicios de 2026, los datos del índice Mensual de Actividad Económica reflejaron que los agricultores aumentaron las labores culturales y comenzaron a recuperar cultivos como café, caña de azúcar, arroz de riego y maíz. REUTERS/Francis Mascarenhas

Desempeño reciente y contraste con el sector pecuario

A inicios de 2026, los datos del índice Mensual de Actividad Económica reflejaron que los agricultores aumentaron las labores culturales y comenzaron a recuperar cultivos como café, caña de azúcar, arroz de riego y maíz. No obstante, la variación anual promedio continuaba en terreno negativo, con una contracción del 2.5 %, lo que demuestra que la agricultura nicaragüense no ha superado su fase de debilidad.

Frente a este panorama, el sector pecuario mostró una evolución diferente. Entre 2023 y 2025, la ganadería registró crecimientos sucesivos, concluyendo con un aumento del 6.3 % en 2025, según cifras oficiales.

El sector primario, que incluye la agricultura, la ganadería, caza, silvicultura y pesca, se mantuvo como el quinto mayor empleador del país, con más de 62 mil afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social en 2025.

Las proyecciones de aumento en la producción agrícola previstas en los planes oficiales contrastaron con los resultados obtenidos, que reflejaron una contracción persistente, marcada por la pérdida de superficie cultivada, reducción de rendimientos y disminución del crédito disponible para el campo nicaragüense.