¿Qué impacto tiene la educación ambiental sobre la promoción del compostaje en El Salvador?

Iniciativas educativas plantean caminos distintos hacia la sustentabilidad, proponiendo acciones conjuntas entre instituciones y sociedad civil para afrontar los retos que supone una gestión más responsable y equilibrada del entorno natural

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Grupo de personas, adultos y niños, en un sitio de compostaje en El Salvador. Un hombre mezcla desechos orgánicos en un gran contenedor con una horquilla. Se ve un letrero de madera.
El país enfrenta una problemática compleja en el manejo de basura. Una comunidad se opone a un basurero mientras organizaciones insisten en la educación ambiental. Nuevas estrategias buscan cambiar la relación con los desechos. (Imagen de referencia elaborada con IA)

Enseñar compostaje en El Salvador: una ruta hacia la reducción de residuos y la sostenibilidad. La gestión de residuos sólidos en El Salvador enfrenta desafíos estructurales, pero especialistas y organizaciones ambientales insisten en que la enseñanza del compostaje podría transformar el manejo de la basura en el país.

Según datos del Ministerio de Medio Ambiente (citados por el CESTA), el cuarenta por ciento de los desechos recolectados corresponde a materia orgánica, una proporción que, según expertos, debería reintegrarse a la tierra para conservar los nutrientes del suelo.

Ricardo Navarro, presidente de la organización ambiental CESTA Amigos de la Tierra, sostiene que la capacitación en compostaje es indispensable para modificar la realidad actual. Sostiene: “Si usted saca de la tierra cosas, deja la tierra sin nutrientes. Entonces, debe regresarlo, no debe ir para ningún botadero, debe ser prohibido”, declaró Navarro en una intervención pública recogida por medios de comunicación como YSUCA y Noticiero Hechos. La organización destaca que la materia orgánica no debería terminar en vertederos, sino convertirse en abono mediante procesos accesibles para la población.

Residuos plásticos y organización local

El impacto de los desechos plásticos también preocupa a las organizaciones. Navarro precisó que el veinticinco por ciento de la basura es plástico desechable, lo que, sumado a los residuos orgánicos, representa casi dos terceras partes del total. Subraya: “Si nosotros nos organizamos, podríamos llegar a una situación casi de cero basura”. Este enfoque implica no solo separar los residuos, sino también desarrollar una infraestructura y una cultura ciudadana orientadas al reciclaje y la reutilización.

Un grupo de adultos y niños participa en un taller de compostaje al aire libre, con pilas de compostaje, desechos orgánicos y letreros educativos en español.
Especialistas y activistas promueven nuevas prácticas para abordar la crisis ambiental. La presión por mejorar la calidad del suelo y la importancia de construir una cultura ciudadana que priorice la sostenibilidad. (Imagen de referencia elaborada con IA)

La situación en la localidad de San Francisco Angulo muestra la complejidad del problema. La comunidad rechaza la instalación de un basurero, y la alcaldía enfrenta dificultades para encontrar un lugar adecuado. Navarro opina que la solución no reside en medidas de fuerza, como el envío de policías, sino en el diálogo y la organización comunitaria: “Siempre hemos tratado de encontrar una solución racional, porque para eso hay solución”.

Cultura de compostaje y educación ambiental

El presidente de CESTA también destaca un principio ecológico: en la naturaleza no existe la basura, ya que todos los residuos se reintegran al ciclo de vida. Declara: “La basura la produce la civilización. Todos los otros animales no generan basura. Todo está ahí, reciclando, compostando en el lugar. Así debería ser”. De acuerdo con el activista, la educación ambiental y la capacitación técnica son pilares para que las comunidades asuman el compostaje como una práctica cotidiana.

Las organizaciones ambientales plantean fortalecer campañas de formación y brindar herramientas para facilitar el compostaje doméstico y comunitario. Sostienen que, con organización y acompañamiento institucional, se puede disminuir la presión sobre los vertederos y mejorar la calidad del suelo agrícola en El Salvador.

El debate sobre la gestión de residuos continúa en el país, mientras comunidades y autoridades buscan alternativas sostenibles para reducir la generación de basura y promover el cuidado del ambiente.

En otras ocasiones, Navarro y otros integrantes de la organización ciudadana han reforzado la idea de que nuevas normativas podrían beneficiar sobre el tema de los plásticos de un solo uso dentro del territorio salvadoreño.