La ONU advierte que la IA y los drones elevan los riesgos para el comercio marítimo

El Consejo de Seguridad analizó el impacto de los sistemas autónomos sobre rutas navieras, puertos y cables submarinos, en el mes con más ataques a buques registrados en el estrecho de Ormuz

Transporte marítimo
Las Naciones Unidas advirtieron este jueves que la inteligencia artificial, los vehículos no tripulados y los sistemas de control remoto están modificando la seguridad en los mares y elevan la probabilidad de ataques, interferencias y escaladas militares no deseadas (Imagen: Shutterstock)
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Las Naciones Unidas advirtieron este jueves que la inteligencia artificial, los vehículos no tripulados y los sistemas de control remoto están modificando la seguridad en los mares y elevan la probabilidad de ataques, interferencias y escaladas militares no deseadas. El organismo pidió reforzar la supervisión humana y la cooperación entre países.

La advertencia se dio en un debate de alto nivel del Consejo de Seguridad presidido por el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, en el marco de la presidencia rotativa que Grecia ejerce durante octubre. La sesión puso el foco en el ámbito por el que circula la mayor parte del comercio mundial de mercancías.

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“Las tecnologías diseñadas para un fin pueden reutilizarse y combinarse cada vez más con otras”, señaló Courtenay Rattray, jefe de Gabinete del secretario general António Guterres. El diplomático jamaicano agregó que actores no estatales ya demostraron capacidad e intención de usar estas herramientas, un dato que interpela a navieras y operadores portuarios.

Rutas, puertos y cables bajo presión

Rattray recordó que los espacios marítimos “transportan más del 90% del comercio global de mercancías” y que por los cables submarinos circula más del 99% del flujo mundial de datos. Esa doble dependencia convierte a la infraestructura oceánica en un punto crítico tanto para el movimiento físico de cargas como para la información que lo coordina.

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En la práctica, la programación de un buque, la reserva de un flete o el despacho aduanero de una importación se apoyan en datos que viajan bajo el agua. Una interrupción en esos enlaces puede demorar la emisión de documentos, la trazabilidad de contenedores y la coordinación entre terminales, agentes y transportistas.

Según el funcionario, la IA, los drones, las imágenes satelitales y los sensores de última generación ya cambian la manera de vigilar la actividad en el mar, evaluar amenazas y responder a crisis. Algunas de estas herramientas permiten detectar actividades sospechosas y reforzar la protección de puertos, aunque también abren nuevas vulnerabilidades.

Velocidad, autonomía y margen de error

“La creciente velocidad y autonomía de los sistemas tecnológicos también puede aumentar los riesgos de error, de cálculo equivocado y de escalada involuntaria”, advirtió Rattray. Por eso reclamó supervisión humana, además de transparencia, pruebas y evaluaciones que permitan entender cómo funcionan estos sistemas y cuáles son sus límites.

Transporte marítimo
Para las cadenas de suministro, el planteo de la ONU anticipa un escenario en el que la tecnología de vigilancia y los riesgos derivados de su uso convivirán en las mismas rutas (Imagen: Shutterstock)

El jefe de Gabinete también alertó que el mundo será “menos resiliente” si solo unos pocos países pueden detectar fallas y establecer protecciones. En esa línea, pidió una cooperación más estrecha entre Estados, organismos internacionales y regionales, la industria, la comunidad científica y la sociedad civil.

De acuerdo con la nota conceptual difundida antes de la reunión, el temario abarcó sistemas autónomos y operados a distancia, vehículos aéreos y de superficie sin tripulación, capacidades avanzadas de detección y cibertecnologías, con el objetivo de identificar áreas donde la colaboración internacional mejore la protección en el mar.

No es la primera vez que Grecia lleva el tema al Consejo. En mayo de 2025, durante su anterior presidencia, impulsó un debate abierto sobre el fortalecimiento de la seguridad marítima mediante la cooperación internacional, en el que se advirtió que las perturbaciones habían crecido y afectaban la libertad de navegación.

Ormuz, el telón de fondo operativo

La sesión se desarrolló mientras el estrecho de Ormuz atraviesa su etapa más tensa para la navegación comercial desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero. Un centro de estudios de Washington registró en octubre 28 ataques confirmados en esa zona y sus vías adyacentes, la cifra mensual más alta desde que comenzó a medirla en 2017.

Ese relevamiento acumula 113 agresiones desde fines de febrero, un número en línea con los datos de la Organización Marítima Internacional, que contabilizó 120 incidentes en Ormuz y el resto de Medio Oriente. Entre los episodios recientes figuran el hundimiento de un buque portacontenedores a mediados de mes y un ataque con drones contra un petrolero.

El impacto sobre los flujos es visible. En la semana al 13 de octubre salieron por el estrecho unos 11,6 millones de barriles diarios de petróleo, el 68% del volumen habitual, según estimaciones de mercado. En paralelo, el comando militar estadounidense informó que unos 400 buques mercantes cruzaron el paso la semana pasada.

Las consecuencias exceden a la energía. A comienzos de mes, la Cámara de Comercio Internacional advirtió que los precios de los cereales podrían subir hasta 80% en algunas regiones si persistían las restricciones al tránsito, un escenario que obliga a importadores y exportadores a revisar costos logísticos, coberturas y niveles de inventario.

Para las cadenas de suministro, el planteo de la ONU anticipa un escenario en el que la tecnología de vigilancia y los riesgos derivados de su uso convivirán en las mismas rutas. La forma en que los países acuerden reglas, controles y mecanismos de cooperación incidirá en la previsibilidad del transporte marítimo y en el costo de mover mercancías entre continentes.

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