El comercio de fertilizantes enfrenta nuevas trabas en corredores marítimos estratégicos

Las dificultades para atravesar puntos estratégicos del comercio reducen los envíos de insumos agrícolas y elevan los costos. La CCI alerta por su posible impacto sobre los alimentos

Una reducción en la circulación de embarcaciones puede limitar la disponibilidad de fertilizantes en determinados mercados, incrementar los tiempos de traslado y obligar a importadores y productores a buscar proveedores o rutas alternativas (Foto: Shutterstock)
Una reducción en la circulación de embarcaciones puede limitar la disponibilidad de fertilizantes en determinados mercados, incrementar los tiempos de traslado y obligar a importadores y productores a buscar proveedores o rutas alternativas (Foto: Shutterstock)
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Las interrupciones en algunas de las principales rutas marítimas internacionales están comenzando a trasladar sus efectos desde el transporte hacia otras cadenas productivas. Uno de los focos de preocupación es el abastecimiento de fertilizantes, un insumo fundamental para la producción agrícola cuya circulación depende en buena medida de corredores estratégicos del comercio mundial.

La Cámara de Comercio Internacional (CCI) advirtió que los flujos de fertilizantes a través del estrecho de Ormuz disminuyeron alrededor de un 30% y señaló que una prolongación de estas dificultades podría repercutir sobre la producción y los precios de los alimentos. El organismo reclamó una mayor coordinación internacional para mantener en movimiento estos cargamentos esenciales.

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<b>Un punto crítico para el comercio de fertilizantes</b>

El estrecho de Ormuz tiene una relevancia que excede al comercio energético. Además de concentrar aproximadamente una cuarta parte del petróleo transportado por vía marítima a nivel mundial, por este corredor circula cerca de un tercio del comercio marítimo global de fertilizantes, equivalente a unos 16 millones de toneladas, según datos de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Esta concentración convierte al estrecho en un punto especialmente sensible para las cadenas globales de suministro. Una reducción en la circulación de embarcaciones puede limitar la disponibilidad de fertilizantes en determinados mercados, incrementar los tiempos de traslado y obligar a importadores y productores a buscar proveedores o rutas alternativas.

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Las consecuencias también alcanzan al costo logístico. UNCTAD había advertido durante 2026 que las dificultades en la navegación por Ormuz impulsaron los fletes de buques tanque, las primas de seguros vinculadas al riesgo y los costos del combustible marítimo, generando efectos que pueden trasladarse hacia diferentes actividades productivas.

La situación tiene además una segunda dimensión. El gas natural constituye un insumo central para la fabricación de fertilizantes nitrogenados, como la urea y el amoníaco. Por eso, las restricciones sobre los flujos energéticos pueden afectar simultáneamente tanto el transporte del producto terminado como sus costos de fabricación.

La CCI planteó ahora que recuperar parcialmente la circulación podría ayudar a reducir esos riesgos. Su secretario general, John W.H. Denton, sostuvo durante las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que permitir el tránsito de entre tres y cinco barcos diarios cargados con fertilizantes podría contribuir a evitar una mayor crisis de abastecimiento.

 algunas empresas comenzaron a buscar fuentes alternativas de energía y fertilizantes, una estrategia que permite diversificar riesgos pero que también puede agregar costos y complejidad a las cadenas logísticas (Foto: Shutterstock)
algunas empresas comenzaron a buscar fuentes alternativas de energía y fertilizantes, una estrategia que permite diversificar riesgos pero que también puede agregar costos y complejidad a las cadenas logísticas (Foto: Shutterstock)

Del transporte marítimo al precio de los alimentos

El impacto potencial no termina en los puertos. Menores volúmenes de fertilizantes o precios más elevados pueden incrementar los costos de producción agrícola y terminar trasladándose a las cadenas alimentarias.

Según la CCI, la reducción actual de los flujos podría contribuir a aumentos de los precios de los alimentos de hasta un 80% en algunos mercados, especialmente en economías más vulnerables y dependientes de la importación de insumos agrícolas.

UNCTAD viene señalando desde comienzos de 2026 esta relación entre transporte, energía y alimentos. El organismo explicó que la disrupción de Ormuz conecta de manera directa los mercados energéticos, el comercio de fertilizantes y los sistemas alimentarios, amplificando el alcance de una interrupción inicialmente concentrada en una ruta marítima.

La vulnerabilidad es mayor en aquellos países que dependen de las importaciones y cuentan con menor margen financiero para absorber incrementos en los costos. Experiencias recientes, como la pandemia y las alteraciones comerciales posteriores al inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, mostraron cómo las dificultades en energía, transporte e insumos agrícolas pueden propagarse rápidamente entre mercados.

Otros corredores también bajo presión

Ormuz no es el único punto bajo observación. La CCI también señaló los riesgos presentes en el estrecho de Bab el-Mandeb, otra ruta estratégica para el comercio marítimo internacional, y las dificultades que generan los ataques contra infraestructura en el Mar Negro para las exportaciones agrícolas provenientes de Ucrania.

El escenario vuelve a colocar a los denominados chokepoints (pasos estrechos que concentran una gran cantidad del comercio internacional) en el centro de la discusión sobre la resiliencia de las cadenas de suministro.

Cuando determinados productos dependen de pocos corredores, una interrupción localizada puede generar consecuencias en geografías muy alejadas del problema inicial. En el caso de los fertilizantes, esa dependencia adquiere una importancia adicional debido a su vinculación directa con la producción agrícola.

Frente a este escenario, la CCI pidió fortalecer la coordinación internacional para asegurar el tránsito de bienes esenciales y mejorar la capacidad de respuesta frente a disrupciones. Al mismo tiempo, algunas empresas comenzaron a buscar fuentes alternativas de energía y fertilizantes, una estrategia que permite diversificar riesgos pero que también puede agregar costos y complejidad a las cadenas logísticas.

El desafío vuelve así a mostrar cómo una alteración en un corredor marítimo puede superar rápidamente los límites del transporte: primero modifica rutas y costos logísticos, luego afecta el abastecimiento de insumos productivos y, finalmente, puede trasladarse hasta el precio y la disponibilidad de los alimentos.

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