
César lleva más de cuatro décadas asesorando en materia tributaria, y desde ese lugar describe un escenario cambiante para quienes exportan e importan: regulaciones que se modifican de un día para el otro, aranceles y una carga fiscal que no siempre es visible. “El importador tiene que saber qué derechos de importación tiene que pagar y qué impuestos tiene que pagar cuando nacionaliza la mercadería”, resume, antes de repasar cómo esa carga golpea la operación diaria del sector.
Después de más de cuatro décadas dedicado a la materia tributaria, ¿qué aprendiste sobre la relación de los argentinos con los impuestos?
Es una relación de doble vía. El destino de los impuestos es satisfacer necesidades públicas: infraestructura, educación, salud y seguridad. En países como los escandinavos, con muy alta presión fiscal, el contribuyente no evade porque recibe buena contrapartida del Estado. En la Argentina, en cambio, esa conciencia tributaria se fue desnaturalizando: cuando no hay buena gestión del dinero público, ese camino de doble vía deja de funcionar.
PUBLICIDAD
¿Cómo se traduce esa relación con los impuestos en la infraestructura y en la competitividad del comercio exterior?
Hay mucho por hacer y no se resuelve de un año para el otro. No puede ser que un flete del interior del país cueste más que mandarlo al exterior. En los últimos 25 años se formateó un sistema tributario que boicotea la competitividad, con impuestos muy distorsivos que golpean también al comercio exterior.
Solo doce países en el mundo tienen impuesto a las exportaciones, y la Argentina es uno de ellos, junto a Irán, Rusia, Camerún y algunos países africanos. Este gobierno lo viene bajando: llegó a representar el 3% del PBI en 2008 y hoy está en el 0,8%. Hay que seguir bajándolo para competir con Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y México.
PUBLICIDAD
¿Qué tan difícil es para una empresa planificar importaciones o exportaciones con reglas fiscales tan cambiantes?
El exportador convive con una Argentina donde te acostás con una noticia económica y a la mañana hay otra devaluación, otra brecha cambiaria o una nueva regulación. El importador tiene que saber qué derechos de importación tiene que pagar y qué impuestos tiene que pagar cuando nacionaliza la mercadería. Y además, qué anticipos debe pagar mucho antes de que se genere la obligación tributaria en el país.
¿Qué otros mecanismos impositivos complican esa planificación del lado del importador?
Los anticipos, pagos a cuenta, retenciones y percepciones hacen que el contribuyente termine siendo acreedor del fisco, cuando en la teoría del derecho tributario debería ser al revés. Esto pasa mucho con Ingresos Brutos, un impuesto provincial: el fisco se financia con el capital de trabajo del contribuyente, y eso también distorsiona la competitividad de quienes hacen comercio exterior.
PUBLICIDAD

¿Qué oportunidades ves en los acuerdos comerciales que están en agenda?
Hay que estar muy atentos, porque pueden dar oportunidades para el que pica en punta. El acuerdo Mercosur-Unión Europea y el acuerdo con Estados Unidos reconfiguran mucho el comercio exterior. Teniendo en cuenta bien esos acuerdos, cuando se pongan en plena vigencia, van a generar muchas oportunidades comerciales para el país.
¿Qué te enseñaron tantos años liderando equipos de especialistas en un ámbito donde el conocimiento técnico necesita actualizarse todo el tiempo?
El liderazgo de un estudio de servicios profesionales es intenso y desafiante, requiere una visión clara y motivación constante. En una estructura de más de 600 personas en distintos puntos del país, es clave nutrir esa actualización permanente: el que se dedica al ejercicio profesional tiene que desayunar con el Boletín Oficial. Después se suma la experiencia, el talento y, sobre todo, la pasión.
PUBLICIDAD
¿Qué le falta al sistema tributario argentino para dejar de ser un obstáculo para el comercio exterior?
Hace falta una reforma estructural, no parches. El federalismo fiscal permite que Nación, provincias y municipios cobren impuestos sobre el mismo hecho imponible, y eso se superpone. En el podio de los impuestos distorsivos está Ingresos Brutos, que tiene efecto cascada y afecta las exportaciones porque no hay recupero de ese impuesto en los insumos pagados durante el proceso.
En segundo lugar está el impuesto a las exportaciones, que hay que eliminar para poder competir con la región. Y en tercer lugar, el impuesto a los débitos y créditos bancarios, que nació en 2001 y en marzo cumple 25 años.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Retos en 2026 para importadores mexicanos
México es un país en donde las importaciones representan el 70% de la balanza comercial, con operaciones en 50 aduanas entre terrestres, marítimas y aéreas

América Latina necesita invertir 31.000 millones de dólares al año en infraestructura resiliente
Un informe regional plantea reforzar activos críticos frente a inundaciones y huracanes y sumar mecanismos financieros que permitan reducir pérdidas y acelerar la recuperación ante desastres

Del escritorio a la mesa chica: el comercio exterior como pieza estratégica de la empresa
Alejandra Acosta, jefe de compras internacionales y comercio exterior, explica cómo fletes, abastecimiento y proveedores se volvieron decisiones que definen la competitividad de una empresa

El comercio de fertilizantes enfrenta nuevas trabas en corredores marítimos estratégicos
Las dificultades para atravesar puntos estratégicos del comercio reducen los envíos de insumos agrícolas y elevan los costos. La CCI alerta por su posible impacto sobre los alimentos

Clima y comercio exterior: cómo afectan los fenómenos naturales a la logística argentina
El vínculo entre clima y comercio exterior se pone a prueba con un río que crece frente a Rosario y recortes de tránsito y calado en el paso interoceánico


