La belleza cuesta: entre el barco, la aduana y la incertidumbre del stock

Daniela López, cosmetóloga y creadora de contenido, explica cómo el abastecimiento importado y los tiempos logísticos condicionan el desarrollo de cada producto cosmético y su llegada al mercado

Dadatina
Daniela López es cosmetóloga y creadora de contenido (Foto: Movant Connection)
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Antes de pensar en fórmulas y frascos, Daniela se formó en instrumentación quirúrgica, un mundo bien distinto. Ese cambio de rubro la llevó a aprender, casi sin manual, sobre mercado y producción, y a asumir algo que hoy ordena cada decisión de su marca: “muchos insumos vienen del exterior y tardan bastante en llegar”.

¿Qué conocimientos de tu formación inicial siguen guiando tu forma de trabajar hoy?

Empecé en un rubro totalmente distinto: soy licenciada en instrumentación quirúrgica, especializada en ortopedia y traumatología. Después de la pandemia mi carrera viró hacia la cosmetología y el desarrollo de productos. Esa formación me dio herramientas como la estadística y la interpretación de estudios, y hoy las uso todo el tiempo para pensar el desarrollo de cada producto.

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¿Cómo fue meterte en la parte de logística y comercio de un negocio, un mundo que no conocías?

Aprendí todo desde cero, porque del comercio, del ecommerce y del retail no sabía absolutamente nada. Me sirvió pensarlo también como consumidora: entender que un pedido primero se arma, después se despacha, pasa por el correo y puede tomar distintas vías, más rápidas o más lentas. Conocer esa cadena me dio otra paciencia a la hora de esperar un envío, y esa mirada la trasladé directo a mi propia marca.

¿Cómo se maneja el abastecimiento cuando no se sabe cuánto va a vender un producto nuevo?

El abastecimiento es súper especulativo. Al principio uno sigue la intuición del análisis de mercado: hay una necesidad y hay que cubrirla, pero nunca se sabe con certeza cuánta gente la tiene. Nos pasó de proyectar poca venta pensando que era un producto de nicho y que terminara siendo masivo: dimos falta de stock durante meses hasta poder adaptarnos.

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A partir de esa experiencia empezamos a proyectar cada lanzamiento de otra manera. Como el rubro de la cosmética es muy específico, antes de cada producto hay que hacer un análisis de mercado puntual, ver qué hay en el mercado y qué necesidad de precio falta cubrir, y en base a eso armar recién ahí una estrategia de abastecimiento.

¿Qué pesa más a la hora de definir los tiempos de desarrollo de un producto: la fórmula o la logística de los insumos?

Hay que contemplar que muchos insumos vienen del exterior y tardan bastante en llegar. Las muestras suelen pedirse por vía aérea, que es más costosa pero más rápida, mientras que los volúmenes más grandes llegan por barco, más lento y más barato. Pensé que desarrollar un producto era mucho más rápido, y en realidad, si se quiere hacer bien, se tarda años.

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Según Daniela, "cada vez más marcas generan personas, cremas y texturas que no existen para armar un video, y no hay forma de saber si el efecto que muestran es real" (Foto: Shutterstock)

¿Cómo cambió tu manera de liderar al tener que gestionar equipos y tomar decisiones de logística?

Hoy gestiono mi propio equipo, una pyme de creación de contenido audiovisual que también trabaja en los desarrollos de mi marca. Para las decisiones de logística y de liderazgo me apoyo mucho en mi socio, que tiene más de cuarenta años de experiencia en el mercado y que me ayuda todos los días a tomar decisiones, desde cómo planificar un lanzamiento hasta cómo resolver un problema de abastecimiento.

¿Qué tema creés que todavía falta instalar en la conversación sobre el cuidado de la piel?

Hoy hay muchísima información, pero falta una conversación sobre la inteligencia artificial. Cada vez más marcas generan personas, cremas y texturas que no existen para armar un video, y no hay forma de saber si el efecto que muestran es real. Reconozco que la inteligencia artificial ayuda en muchos aspectos del trabajo, pero me preocupa la dirección que estamos tomando cuando reemplaza directamente al producto y a la persona reales.

¿Qué fue lo que te atrajo particularmente del mundo de la cosmética?

Me parece fascinante el rubro dermocosmético en general, desde el cuidado del pelo y la piel hasta el maquillaje. Me sorprende la innovación y cómo resuelve la vida de personas que se sienten inseguras con su imagen, desde la caída de pelo hasta un acné severo. Me encanta poder contribuir, desde mi lugar de pyme en Argentina, a una mejor calidad de vida.

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