
“Es una arma de doble filo”. Con más de tres décadas de trabajo en el sector, Eduardo conoce de cerca los vaivenes del comercio exterior argentino y los cambios de reglas que atravesó el rubro. Cómo las empresas importadoras se adaptan hoy a un escenario donde las normas cambiaron y todavía no terminan de asentarse del todo, entre trámites más ágiles, nuevas zonas grises y una demanda que no repunta.
¿Cómo describís el momento actual del comercio exterior en la Argentina?
En 2026 las operaciones de importación cayeron cerca de un 30% respecto de 2025. Antes de las elecciones legislativas del año pasado, ante el rumor de una corrida cambiaria, muchos importadores compraron mercadería de forma anticipada y eso generó mucho movimiento en ese momento.
PUBLICIDAD
Ese stock todavía no se vendió porque el consumo no acompañó. Hasta que no se mueva el mercado interno de manera más firme, va a ser difícil que las importaciones vuelvan a tomar el ritmo que tenían antes de las elecciones.
¿Cómo impactó la eliminación de certificaciones e intervenciones en la operatoria de importación?
Cuando existían las declaraciones juradas previas y no se aprobaban, una gran cantidad de clientes chicos y medianos directamente dejaron de importar. Solo se sostuvo el sector de las empresas grandes, que podían presentar amparos judiciales para seguir operando.
PUBLICIDAD
Después de la desregulación la operatoria en general se agilizó bastante. El tema que sigue generando complicaciones son las intervenciones, sobre todo cuando aparecen certificaciones que no se tuvieron en cuenta al momento de comprar.
¿Qué problemas aparecen cuando las importaciones se hacen a través de plataformas online?
Hoy buena parte de las compras se hace a través de plataformas online, y hay empresas que usan ese canal para uso comercial. El problema aparece cuando la mercadería llega sin la certificación sanitaria correspondiente: por ejemplo, una crema de afeitar traída de China quedó frenada en la aduana por no tener la certificación de ANMAT, y ahí el despachante no puede resolverlo directamente hasta que se tramite esa certificación.
PUBLICIDAD
¿Por qué es tan compleja la clasificación arancelaria de una mercadería?
Hay mercadería que no está prevista en el nomenclador. En esos casos se clasifica por su composición, por su funcionalidad o por el rubro de la industria al que pertenece. Y cuando no alcanza con eso, hay que recurrir a una consulta arancelaria: un expediente ante la aduana para que definan la posición arancelaria correspondiente.
¿Qué cambió con la eliminación de los valores criterio?
Hasta hace poco existían los valores criterio: un piso de referencia, por peso o por unidad, para cada tipo de mercadería. Si el importador declaraba un valor menor, tenía que garantizar la diferencia y presentar documentación de respaldo, como listas de precios certificadas por el consulado de origen.
PUBLICIDAD
Ahora que esos valores no existen más, se agiliza la operación de importación. Pero es una arma de doble filo: agiliza el trámite hoy, y el día de mañana el sector de valoración de la aduana puede reclamar documentación para justificar el valor con el que entró la mercadería.
¿Cómo se compara este contexto con otros momentos del sector que te tocó atravesar?
El peor momento que viví en el sector fue en 2001, cuando se paró toda la actividad. A partir de 2002 y 2003 empezamos a exportar: mandábamos desde carbón hasta muebles, por ejemplo de Italia a Grecia. Después retomamos las importaciones y así seguimos, con el único corte fuerte en el último tiempo, cuando el tema de las declaraciones juradas hizo que los clientes chicos dejaran de importar.
PUBLICIDAD

Hoy esos mismos clientes chicos volvieron a llamarnos, ya con la operatoria más ágil. En cuanto a exportaciones, por ahora hacemos muy pocas, alguna de vez en cuando. Me gustaría que hubiera más, como le pasa a cualquier argentino del sector.
Como cierre, ¿qué recomendación le darías a quienes recién empiezan a importar?
Mi recomendación para quienes recién empiezan a importar es que se asesoren con un despachante de aduana matriculado antes de la primera operación. Manejamos la legislación aduanera y podemos orientar en el pago de tributos y tasas, en los costos de las terminales portuarias y en los fletes internos.
PUBLICIDAD
Un costo que muchas veces no se calcula de entrada es el del camión que vuelve al depósito sin haber podido cargar la mercadería porque algo no salió a tiempo. Son gastos de flete extra que aparecen sobre la marcha y que terminan pesando en el resultado final de la operación.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cómo se planifica la logística de infraestructura en parques naturales
El desarme de pasarelas en Iguazú por la crecida del río expone un método que se repite en glaciares y senderos patagónicos, con ventanas de trabajo que dependen del clima y del acceso a cada sitio

Volumen, flete y tiempos de tránsito: las variables que definen la importación textil
Axel Pérez, analista de compras en el sector textil, repasa qué riesgos documentales y normativos hay que gestionar para que una importación textil llegue a destino sin demoras ni sobrecostos

Terremoto en Colombia obliga a reorganizar la logística del comercio exterior
El bloqueo del corredor Buenaventura Loboguerrero Buga y el freno en los puertos del Pacífico obligan a flexibilizar plazos aduaneros y evaluar un esquema de cabotaje hacia el Caribe

La pasarela también depende de la logística y del comercio exterior
Anamá Ferreira, modelo, empresaria y comunicadora, explica cómo la logística sostiene cada uno de sus desfiles y cómo la apertura importadora modificó el mercado textil argentino

Buenos Aires pone el foco en la multimodalidad para bajar costos logísticos
La provincia busca articular distintos modos de transporte, reducir costos y preservar las rutas frente a la creciente circulación de cargas vinculada con su peso productivo


