
El sector de la construcción está recuperando dinamismo, y el comercio exterior va de la mano de ese proceso. Luciano analiza qué significa operar con múltiples orígenes, anticiparse a imprevistos logísticos y mantener el stock bajo control. Su convicción es clara: “el trabajo en equipo es fundamental”, y eso aplica tanto dentro de la empresa como con cada actor de la cadena.
El sector de la construcción atravesó años de frenada. ¿Cómo lo ves hoy desde el lado del comercio exterior?
Es un motor que poco a poco va recuperando el potencial que tiene. Para entender el contexto, hay que ver dos patas: la económica, que por distintas razones estuvo medio parada, y la institucional, donde el sector viene de una dependencia casi 100% estatal y está transitando hacia un esquema más híbrido, con mayor participación privada.
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Hoy vemos volúmenes similares a los del año pasado, pero empieza a haber mayor consulta e interés del sector privado por posibles proyectos. Eso es una señal. La rueda está girando, aunque todavía le falta.
Gestionás importaciones desde Asia, Brasil y Europa. ¿Cuál es el mayor desafío logístico de operar con tantos orígenes distintos?
Claramente son desafíos logísticos, y más hoy por el contexto global. Un claro ejemplo es el conflicto en Medio Oriente, que genera desvíos y aumentos de tarifas. Entonces es fundamental estar muy informado y poder anticiparse en lo posible.
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Dependiendo del proyecto, hay operaciones de grandes volúmenes donde la logística tiene que estar coordinada y ser eficiente. Hay que pulir el lápiz al máximo: primero predecir cualquier inconveniente y después llegar de la manera más rápida posible al mercado interno. Para eso, todos los actores tienen que estar sincronizados: planta, forwarders, despachantes. Cualquier demora tiene impacto directo en el proyecto.
¿Cómo influye esa apertura de productos importados en lo que el mercado puede ofrecer hoy?
En el rubro de los pisos, particularmente, es un sector que con el correr de los años se desarrolló y está en crecimiento, impulsado en gran parte por el mercado asiático. Hoy podés acceder a productos que simulan la madera o la piedra, y el piso va desplazando al cerámico. Es un producto sumamente seductor para todo lo que es construcción, por la variedad que ofrece.
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Eso se refleja también en los orígenes: hay productos que vienen de Asia, de Brasil, de Países Bajos, Polonia, Suecia, Alemania, Francia. Cada origen tiene sus características y responde a una demanda distinta, ya sea residencial, comercial, deportiva o para el sector salud y educativo.

Mencionás la coordinación con distintas áreas como algo clave. ¿Qué es lo más difícil de lograr en esa dinámica interdepartamental?
Lo más difícil es la comunicación. Eso de indagarse e involucrarse para poder anticiparse a cualquier inconveniente. Personalmente tengo una comunicación muy activa con proveedores y con todos los actores con los que trabajo, porque de esa forma logro llegar sin contratiempos ni demoras. El trabajo en equipo es fundamental, sobre todo en operaciones donde todo tiene que estar coordinado.
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Los procesos ayudan y generan ordenamiento, pero a veces es necesario salirse de ellos para atender una necesidad puntual o ser más expeditivo. Hay que tener esa flexibilidad: salirse del proceso, resolver y volver. Hoy nada es completamente lineal.
El sector tiene vaivenes de demanda y los plazos de importación son largos. ¿Cómo se planifica eso?
Es uno de los grandes desafíos: no tener stock inmovilizado y al mismo tiempo poder atender la demanda. Para eso se desarrollan estrategias internas: reuniones semanales de ventas e inventario donde se juntan distintas áreas para intentar prever la demanda.
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Eso se complementa con herramientas como la categorización ABC del stock, identificar los productos con mayor rotación, reducir la cantidad de SKU. Y después, para proyectos específicos, se trabaja con pedidos a medida que se gestionan por separado. La clave es combinar una buena gestión del inventario con la capacidad de responder a demandas puntuales de manera eficiente.
¿Volverías a elegir esta carrera?
Sí, sin lugar a dudas. Fue casi un salto al vacío: terminando el secundario barajaba otras opciones, y casi por casualidad llegué al comercio exterior. Indagué sobre la carrera y me atrapó. Hoy sigo preguntando, sigo interiorizándome, tengo esa curiosidad que me permite seguir desarrollándome como profesional. Y todo eso acompañado de trabajo en equipo, que para mí es la clave de todo.
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