Cargas pesadas, rutas largas y apertura comercial: ingeniería industrial en Argentina

Francisco Piccinini, socio y fundador de una empresa de ingeniería en el sector industrial, explica cómo la logística de equipos críticos y la apertura importadora redefinen su operación

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Francisco Piccinini
Francisco Piccinini es socio y fundador de una empresa de ingeniería en el sector industrial (Foto: Movant Connection)

“Son transportes a medida; no los puedo mandar por expreso”. Con la precaución necesaria, Francisco pone en foco uno de los aspectos más exigentes de operar en sectores como energía, minería y oil & gas: mover equipos de varios miles de kilos a cientos o miles de kilómetros de distancia, con todo lo que eso implica en logística, plazos y decisiones de abastecimiento.

¿Cómo impactó la apertura importadora en tu operación diaria?

El impacto fue positivo. El negocio no es de producción seriada ni estandarizada, entonces no entra en competencia con los productos que entran del exterior. Al contrario: la apertura agilizó mucho la posibilidad de traer piezas muy específicas que acá no fabrica nadie, no porque antes se fabricaran y ahora no, sino porque siempre fueron componentes de nicho.

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Antes traer una sola pieza era un proceso lento, con muchas trabas y poca previsibilidad. Hoy se puede hacer de forma más rápida y ordenada. Eso se traduce directamente en mejores plazos de entrega al cliente, que es uno de los factores más valorados en este tipo de servicios.

¿Cómo funciona la logística cuando los equipos que se mueven son de gran porte?

Son transportes a medida; no lo puedo mandar por expreso. Una bomba vertical, por ejemplo, puede medir veinte metros de largo, un metro de diámetro y pesar cuatro mil kilos. Ese tipo de equipo requiere camiones grandes y largos, y una planificación puntual para cada viaje.

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Argentina es un país grande. Desde Buenos Aires, Neuquén ya son casi 500 kilómetros. Tierra del Fuego ni hablar. Muchos clientes están en la cuenca austral, donde operan las grandes empresas del sector energético.

Esos viajes son costosos, y ahí es donde hay que ser lo más quirúrgico posible. Sumar el transporte dentro del servicio es algo que el cliente valora mucho, e impacta directamente en la competitividad de la propuesta comercial.

¿Qué cuidados requiere la manipulación de este tipo de carga?

Son equipos pesados y a veces peligrosos si no se manipulan bien. Nos ha pasado de contratar un servicio de logística y que el camión llegue sin las lingas adecuadas, o sin los dispositivos de sujeción necesarios. El transportista depende entonces de que vos los tengas, y eso no debería ser así.

Transporte pesado
"Es clave leer el manual, respetar los procedimientos y trabajar con transportistas que conozcan el tipo de carga", resalta Francisco (Foto: Shutterstock)

Hay que saber dónde están los puntos de izaje del equipo, porque no se puede agarrar un cáncamo en cualquier lugar. Si la base está comprometida y el equipo pesa tres mil kilos, la situación se vuelve peligrosa. De hecho, hay bastantes incidentes en ruta por no tener en cuenta estas cosas al momento de cargar. Es clave leer el manual, respetar los procedimientos y trabajar con transportistas que conozcan el tipo de carga.

¿Cómo gestionan el mantenimiento de los equipos que intervienen?

Las industrias que atendemos, como refinerías, centrales térmicas o plantas potabilizadoras, ya tienen todo muy automatizado. Hace años todo era correctivo: el equipo trabajaba hasta romperse. Hoy los tiempos no permiten tener una máquina parada: en los equipos críticos se trabaja con mantenimiento preventivo y, en muchos casos, predictivo.

Eso se logra con instrumentación: medir, controlar y monitorear. Cualquier central térmica o refinería tiene una sala de control donde hacen ese seguimiento en tiempo real. Ellos no lo tercerizan. Pero hay clientes que no tienen esa estructura, y en esos casos subcontratan. Nosotros tenemos equipos de análisis de vibraciones para hacer ese tipo de relevamientos a pedido.

¿Qué cambió en el acceso a maquinaria importada y cómo impacta eso en una pyme del sector?

Cambió bastante. Antes, si querías traer una máquina del exterior, tenías que tener resuelto el pago al cien por ciento de entrada, porque ningún proveedor extranjero que no te conociera te daba cuenta corriente. Eso era una traba enorme para empresas como la nuestra, donde los recursos no sobran.

Hoy ese escenario cambió. Hay más previsibilidad, más estabilidad en los valores en dólares y menos restricciones para operar con proveedores de afuera. Eso permite tecnificarse a costos más accesibles. Tener acceso a una máquina que antes era inalcanzable puede generar ventajas de competitividad importantes, sobre todo pensando en lo que se viene en el sector energético y minero.

¿Cómo ves el panorama del sector hacia adelante?

El sector energético, minero y de oil & gas tiene todo para crecer. Estamos invirtiendo en tecnología para prepararnos. La demanda de servicios de ingeniería especializada va a aumentar, y el nicho se vuelve cada vez más específico por otro motivo: el oficio se perdió mucho. Los oficiales calificados son cada vez menos, y eso al mismo tiempo es una oportunidad para quien tenga el conocimiento y la infraestructura para atender esa demanda.

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