Bahía Blanca: el puerto que exporta granos, crudo y empieza a exportar gas

Lautaro Pina, licenciado en comercio exterior, despachante de aduana y agente de transporte aduanero, traza un mapa de la operación logística del sur bonaerense y los factores que frenan o impulsan los flujos de carga

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Lautaro Pina
Lautaro Pina es licenciado en comercio exterior, despachante de aduana y agente de transporte aduanero (Foto: Movant Connection)

“El buen desempeño de 2025 tiene relación directa con la decisión de bajar retenciones a productos agroindustriales: inmediatamente, los stocks que estaban almacenados salieron a exportarse”. Con ese diagnóstico como punto de partida, Lautaro recorre la estructura del complejo portuario bahiense, sus tensiones operativas y las inversiones que están redefiniendo su perfil exportador.

¿Qué es exactamente el complejo portuario de Bahía Blanca y por qué se lo llama así?

Cuando hablamos de Bahía Blanca hay que mencionarlo como complejo, porque se compone de diferentes lugares operativos. Dentro del puerto propiamente dicho encontramos el Puerto Ingeniero White y el Puerto Galván. Muy cerca está el Puerto Rosales, en Coronel Rosales, y anexo a eso, la Base Naval Puerto Belgrano. A eso se suma la existencia de una zona franca, creada en los años 90, que en 2018 generó un hito al establecer una subzona franca dentro del Puerto Galván.

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Lo que distingue a Bahía de otros puertos es que es un puerto de aguas profundas. Eso permite el tránsito de buques de mayor envergadura, que operan gracias a los 40 o 45 pies que tiene el canal de la ría. El puerto tiene alrededor de 100 kilómetros de longitud, todo balizado desde el inicio, y unas 30 kilómetros de instalaciones distribuidas entre los distintos sitios terminales.

¿Cómo se distribuye la operación entre los distintos puertos del complejo?

El Puerto Ingeniero White está dedicado casi exclusivamente a la agroindustria, con terminales de grandes exportadores que tienen sus propios muelles de atraque. Ahí también está presente la petroquímica, que es otro de los estandartes del complejo. El Puerto Galván agrega una posta de inflamables y combustibles, sitios multipropósito del consorcio y un muelle 100% operativo para descarga de materiales de gran envergadura, vinculados a los proyectos que se están desarrollando en la zona.

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El Puerto Rosales, más chico, es el puerto natural del crudo neuquino proveniente de Vaca Muerta. Recientemente se inauguró un nuevo muelle que reemplazó a las antiguas mono boyas, y ya transitaron más de 100 buques cargando crudo. Los buques que operan ahí pueden llegar a ser de los graneleros más grandes del mercado, de hasta 280 metros de eslora. La Base Naval Puerto Belgrano, en cambio, tiene destino militar, aunque también se realizan tareas de aprovisionamiento y alistamiento vinculadas al comercio exterior.

¿Cuál fue el desempeño del complejo en los últimos años?

El año 2025 fue uno de los mejores de la historia del puerto, comparable al récord de 2021-2022, cuando se realizaron embarques por más de 13 millones de toneladas. El maíz representó aproximadamente el 40% de ese volumen, y la soja —que venía golpeada por años de sequía— volvió a tener buenos números. El trigo y la cebada también sumaron presencia, aunque en menor escala.

Bahía Blanca
"Lo que distingue a Bahía de otros puertos es que es un puerto de aguas profundas", asegura Lautaro (Foto: Shutterstock)

En el plano energético, el complejo está recibiendo crudo alrededor de 70.000 metros cúbicos por día, y ya están construyendo un tercer sitio de atraque. A eso se suma una inversión de 3.000 millones de dólares para un poliducto que traerá gas líquido desde Neuquén, que se transformará en metano, propano, butano y naftas con destino a la exportación. Se estima que esa inversión permitirá exportaciones por encima de los 1.000 millones de dólares anuales.

¿Cuáles son los principales cuellos de botella que enfrenta el comercio exterior desde el complejo?

En exportación, los cuellos de botella siguen siendo los históricos: el atraso cambiario, el debate sobre el tipo de cambio y las retenciones. El buen desempeño de 2025 tiene relación directa con la decisión de bajar retenciones a productos agroindustriales: inmediatamente, los stocks que estaban almacenados salieron a exportarse. También hubo avances en desburocratización que abrieron ciertos nichos y nuevos mercados.

En importación, el cuello de botella principal sigue siendo el acceso al mercado de cambios para pagar al exterior. Las empresas tienen plazos de espera y las negociaciones con proveedores se complican, porque el proveedor que no cobra no embarca. Muchas pymes tienen que salir a buscar líneas de crédito en el exterior para poder operar. Una vez que eso se normalice, el volumen de importación puede crecer aún más.

¿Hacia dónde va el comercio exterior de la región en los próximos años?

La inteligencia artificial va a tener una incidencia grande. Ya se está aplicando en la gestión de riesgo aduanero, donde la IA analiza en segundos inconsistencias y puede activar o quitar controles. También avanza la digitalización y la reducción del papel. Y se empieza a ver en rutas inteligentes, mantenimiento predictivo y gestión de depósitos.

En lo sectorial, Bahía Blanca va a aumentar notablemente la exportación de hidrocarburos, gases y sus derivados. Hace años se decía que sería el puerto natural de Vaca Muerta; hoy eso ya es casi una realidad. Y lo que viene no va a reemplazar al modelo agroexportador, sino complementarlo. Los dos van a ir creciendo juntos.

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