Cómo la seguridad se volvió parte de cada decisión en el comercio exterior

Elian Spotti, gerente de operaciones en automatización industrial, analiza la certificación OEA, la logística tercerizada y los desafíos de operar en distintos países de América Latina

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Elian Spotti
Elian Spotti es gerente de operaciones en automatización industrial (Foto: Movant Connection)

El ecosistema OEA en Argentina es todavía pequeño, pero su impacto ya es visible puertas adentro de las empresas que se embarcan en el proceso. Para Elian, “la seguridad pasa a ser clave y en cada decisión que tomamos, ya involuntariamente, tenemos esa inquietud de qué riesgos implica tal o cual alternativa”. Desde ahí, analiza también la tercerización logística y los desafíos de operar en distintos países de la región.

¿Cómo ves hoy la actualidad del sector y su relación con el comercio exterior?

Luego de algunos años particularmente difíciles, en los que quienes somos parte de cadenas de suministros internacionales tuvimos que lidiar sin lead times definidos ni costos de reposición claros, hoy esa situación cambió bastante. Los profesionales del área podemos volver a concentrarnos en lo que realmente importa.

Eso significa pensar en cómo mejorar los procesos, volverlos más eficientes y aplicar tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial para ser más productivos y lograr una mejora tangible para el cliente. Algo que, años atrás, se volvía muy difícil.

¿Por qué el comercio exterior es tan relevante para la industria de la automatización?

En la automatización industrial, el comercio exterior es clave por el acceso a productos con alto nivel de innovación. En el mercado hay jugadores locales y otros que responden a empresas del exterior, pero la innovación juega un rol fundamental.

Existen dos tipos de clientes: los fabricantes de máquinas y los usuarios finales. Un fabricante que exporta sus máquinas necesita tener disponibles componentes acordes a las últimas tendencias del mercado global, sin limitarse a lo que puede ofrecer un proveedor local. Eso le permite poner sobre la mesa una máquina a la altura de las expectativas de ese mercado. Y a su vez, los fabricantes de máquinas argentinos —que los hay, y muy buenos— pueden exportar de manera más simple y rápida.

¿Qué es la certificación OEA y por qué debería importarle a una empresa importadora o exportadora?

El OEA —Operador Económico Autorizado— es un ecosistema que se está generando en Argentina alrededor de empresas importadoras y exportadoras. El organismo lo dividió en tres niveles, siendo el más alto el de seguridad, al que debería apuntar la mayoría de las empresas.

Los beneficios son varios: canal de diálogo directo con la aduana, simplificación de trámites, menores plazos de entrega y, en consecuencia, alguna reducción de costos. Pero hay uno intangible que es muy importante: el prestigio y el reconocimiento de cara a socios comerciales, clientes y organismos oficiales.

Seguridad en comex
"Cuando un importador o exportador pueda tener una cadena de comercio internacional certificada OEA de punta a punta, las cosas son mucho más simples porque la seguridad está garantizada a lo largo de toda la cadena", comenta Elian (Foto: Shutterstock)

La certificación obliga a todos los que somos parte de ese ecosistema a incluir la perspectiva de la seguridad en la toma de decisiones. Antes, quizás esa perspectiva no se analizaba con tanta seriedad al momento de evaluar alternativas. Hoy, la seguridad pasa a ser clave y en cada decisión que tomamos, ya involuntariamente, tenemos esa inquietud de qué riesgos implica tal o cual alternativa.

¿Cuál es el estado actual de ese ecosistema en Argentina y hacia dónde va?

Hoy es relativamente pequeño, pero está condenado a crecer rápidamente. Se están sumando empresas importadoras, exportadoras y despachantes de aduana. También se liberaron los manuales de requisitos mínimos para depósitos fiscales y transportes, aunque todavía no hay empresas certificadas en esos rubros.

Como comunidad, mientras más amplio sea el ecosistema, más virtuoso se vuelve. Cuando un importador o exportador pueda tener una cadena de comercio internacional certificada OEA de punta a punta, las cosas son mucho más simples porque la seguridad está garantizada a lo largo de toda la cadena. Tarde o temprano, todos los jugadores van a tener que estar certificados. Y cuando lo estén, los beneficios van a ser muchos para quienes estemos adentro, y va a invitar a otros a sumarse.

Tuviste a cargo operaciones en varios países de la región. ¿Qué desafíos presenta eso desde el rol de operaciones?

Operar en distintos países presenta varios desafíos. Uno de los principales fue el cultural: aunque son países geográficamente cercanos y compartimos el idioma, culturalmente es muy diferente liderar un equipo local que uno a la distancia, y no se pueden usar las mismas palabras ni el mismo estilo con personas que responden a culturas distintas. Eso llevó a aprender mucho para poder relacionarse de manera efectiva con colegas en la región.

En lo que hace a logística y comercio exterior, el trabajo más enriquecedor fue explorar en esos mercados la oferta de operadores en condiciones de brindar un servicio de calidad en términos de 3PL y “contract logistics”, y estar cerca de esos procesos de implementación. El resultado fue poder tercerizar tres operaciones y hacer foco en lo importante para el negocio, dejando la logística en manos de expertos. Ya no hablamos de proveedores, sino de socios estratégicos que manejan el día a día de toda la operación.