
“Cuando podés desarrollar un producto a la medida del consumidor local, o darle un valor más grande, el consumidor lo busca, lo considera y eso hace la diferencia”. Facundo llegó al negocio de la representación y distribución desde una lógica pyme, y desde ahí construyó una mirada sobre la importación, el abastecimiento y el vínculo entre la apertura comercial y las oportunidades reales para el mercado argentino.
Argentina está transitando un proceso de apertura comercial. ¿Cómo lo están viviendo quienes trabajan en importación y distribución?
Argentina comenzó un proceso de apertura hacia el mundo que cambió bastante en los últimos dos años. Y a su vez, el mundo también está pasando por cambios geopolíticos muy importantes. En mi historia he pasado por muchas formas distintas de comercialización, dentro y fuera del país, y la actual es realmente particular.
Creo en este tipo de apertura, en que Argentina se abra más al mundo y tengamos una viabilidad mayor hacia afuera. Eso hace que tengamos que trabajar sobre los beneficios de los productos que manejamos y buscar más eficiencia en la forma en que importamos. Y eso después influye directamente en los niveles de stock y en la aproximación a los mercados desde donde vienen los productos.
¿Cómo impacta eso en la operación logística concreta?
La logística es lo que permite que cada uno pueda acceder al producto en tiempo y forma. Ha evolucionado muchísimo: en distintas formas de stock, en distintos lugares del mundo, zonas francas, stocks propios más chicos dentro de ciertas zonas para hacer el fulfillment más rápido. Es un mundo inmenso y en constante desarrollo.
En mi caso, trabajo con proveedores de muchas partes del mundo, porque importo productos desde muchos orígenes distintos. Eso genera una gimnasia muy fuerte en abastecimiento y manejo de stock, que es una parte clave del negocio porque hace directamente a la eficiencia del precio de venta al público. La rotación del stock incide claramente en ese precio.
Y hoy todo eso se ve afectado también por la geopolítica: hay que ver qué pasa con el precio del petróleo, que influye directo en los fletes. Seguramente vienen cambios, y hay que estar preparado y viendo opciones.
La apertura también democratizó el acceso a información sobre productos y mercados. ¿Cómo se mantiene la ventaja competitiva en ese contexto?
La competitividad es grande, pero son las reglas de juego en todas partes del mundo. Creo que eso nos exige a todos ser más creativos y estar más cerca del cliente, ofrecerle alguna ventaja ya sea en el producto o en la disponibilidad inmediata de ese producto.

Siempre hablamos mucho de lo que es glocal, que es global pero local. Cuando podés desarrollar un producto a la medida del consumidor local, o darle un valor más grande, el consumidor lo busca, lo considera y eso hace la diferencia. El mundo está globalizado hace muchísimos años; en Argentina estamos entrando en esto hace menos tiempo, pero son las reglas con las que hay que jugar. Y está bien, porque nos exige estar más despiertos.
¿Cómo definirías al consumidor argentino?
Creo que hay tantos consumidores argentinos como personas, es infinito. Pero siempre me gusta pensar en productos que sean genuinos, que tengan coherencia en todo lo que hacen y que cumplan una función real.
El precio es una cualidad del producto, pero cuando solo estás hablando de precio te queda muy poco por hacer. Es importante trabajar mucho sobre las otras cualidades: la comunicación, dónde y cómo se vende, y cuidar al consumidor también en términos de que sepa qué producto está comprando y pueda distinguirlo de uno falsificado.
¿Cómo es el proceso de identificar nuevas marcas o productos en el exterior para traer al mercado local?
Salimos a buscarlos activamente. A mi me tocó estar en ferias internacionales mirando opciones, identificando marcas que estamos trabajando para traer al país. Y algo que me sorprendió fue la respuesta de esas marcas respecto a Latinoamérica y a Argentina en particular.
Argentina por ahí siempre fue un mercado difícil por su forma de importación y sus condiciones particulares. Hoy eso no está, y hay muchas compañías europeas que necesitan ver mercados nuevos porque los suyos están muy maduros o en retracción. Están bastante ávidas de oportunidades, y nosotros somos, de alguna manera, un mercado nuevo por las particularidades de dónde venimos y dónde estamos hoy. Hay muy buena disponibilidad para trabajar con Argentina.
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