“Toda mi vida trabajé con mi cuerpo y hoy sigo trabajando de mi cuerpo, pero también tengo una cabeza”, afirmó Mónica Farro en una charla sin filtros en Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae. Entre confesiones directas y anécdotas personales, la actriz, vedette y modelo desafió prejuicios y cuestionó las percepciones sobre quienes forjaron su carrera en el teatro de revista.
Nacida en Montevideo, Farro desarrolló gran parte de su carrera en Argentina, donde se consolidó como figura central del espectáculo. Tras iniciarse como modelo y obtener notoriedad como Miss Playboy Uruguay en 2004, incursionó en televisión y teatro, con participaciones en ciclos como Bailando por un sueño y LAM, además de una extensa trayectoria sobre las tablas. En los últimos años, combinó su exposición mediática con proyectos teatrales, contenido para plataformas digitales y una presencia activa en redes sociales.

Carrera artística y rol de vedette
Mónica defendió su historia y su lugar en el espectáculo con la misma frontalidad que la caracteriza en escena. Se definió como “la única y la última vedette vigente” de su generación, insistiendo en que, a diferencia de otras figuras contemporáneas como Adabel Guerrero y Valeria Archimó, ninguna continuó encabezando revistas hasta 2023. “Después de mí, no hubo más. Las revistas se acabaron”, afirmó.
Reconoció que nunca estudió baile, canto ni actuación y que su verdadero oficio es el de modelo profesional y dactilógrafa. “El talento no se estudia, no te dan diploma por eso. Uno viene con algo incorporado que le gusta, se perfecciona. Yo nunca tomé clases, pero sé que sirvo porque me preocupo, me ocupo y tengo oficio”, sentenció.
Para Farro, ser vedette es un reconocimiento que otorga el público, no una etiqueta automática. “No por ponerte un conchero sos una vedette. La vedette la elige el público. Hay algunas bailarinas que pueden ser las mejores del mundo, pero en el escenario no te generan nada. Yo sé que algo genero porque la gente me lo dice y no porque yo me lo crea. Cuando la gente viene a comprar la entrada porque te ve a vos y no al capo cómico, es por algo”, analizó.
Además, recordó que su carrera comenzó a los 14 años, acompañada por su madre, en desfiles de lencería y comerciales. Con el tiempo, fortaleció su presencia en el espectáculo de revista y la televisión, y durante cuatro años trabajó en Canal Playboy, viajando por Latinoamérica y partes de Europa. “Viví tantas cosas lindas y no tan lindas en mi vida que todo te da experiencia”, resumió.
Vida personal, relaciones y familia
—¿Te gusta estar en pareja?
—Sí, me gusta.
—Saliste como 15 años con tu primer marido, con el que tuviste a tu hijo.
—Sí, 17 años.
—Y no sé cuánto llevas con el otro...
—En realidad creo que tuve cinco hombres en mi vida y un año soltera desde los 17 hasta ahora que tengo 50.
—Cinco novios, pero hombres más.
—Pero ojo como estuve tan casada o tan comprometida y fui fiel... Bueno, al padre de mi hijo no le fui muy fiel y por eso me separé.
—¿Al padre de tu hijo no le fuiste tan fiel al final?
—No, siempre lo dije. Los últimos años ya no… Me casé muy joven, a los 17, quería experiencias. Pero yo me perdonaba a mí misma porque decía: “Yo sé que lo amo y no me voy a separar. Estoy acá”.
—¿Él te engañaba también? ¿Fue por venganza?
—No, no. Uno no engaña por venganza. Uno engaña porque tiene ganas. Después el bumeran te vuelve y te da en la cara. Después me recontra cagaron. Lo mío fue más público porque fue en Argentina. Entonces, iba por la calle y me gritaban cornuda. Uno las hace y las paga. En Uruguay yo me portaba mal, pero nadie se enteraba porque la prensa es diferente allá.
—¿Te arrepentiste en algún momento?
—Me arrepiento de haberlo engañado de esa forma porque era un gran hombre.
—¿Le pediste disculpas?
—No sé... Me sacó todo, perdí todo, tuve que firmar el divorcio y mantener a mi hijo hasta que cumpliera 18. O me hacía divorcio por adulterio, que en Uruguay todavía existía, y yo estaba acá ganando en dólares y no se lo iba a dar. Así que le cedí todo: la casa, el auto. Hice yo el rol de hombre y pasé una buena cantidad todos los meses y me quedé con tres valijas acá en Argentina.
—¿Pagaste la cuota alimentaria?
—Sí. En dólares y unos cuantos en esa época porque fue en 2009 por ahí.
—¿Cómo ves el debate sobre la manutención?
—Hay un caso ahora de una chica que estuvo en la revista y no quiero dar muchos datos, que su ex le pasa cinco millones por mes y le reclama más. Sentite feliz que el padre se hace cargo, encima pasa un montón de guita, andá a trabajar. Parece que se sientan a esperar cuando hay gente a la que no le pasan nada. No me parece que esté bueno eso. Después me dicen machista cuando digo estas cosas, pero yo soy justa. Peor bueno, hay una mezcla de todo y la verdad que es un abanico muy grande. También están los que tienen un montón y no quieren pasar nada. Lo mío fue al revés: le di todo feliz, me saqué todo de encima y ya fue.

Sexualidad, tabúes y experiencias íntimas
—¿Sentís que sigue existiendo el prejuicio en la sociedad con una mujer que hizo toda la vida revista?
—Sí.
—Esto de que a las mujeres que trabajan con su cuerpo les dicen “gato”, ¿a vos te afectó? ¿Te lo han dicho? ¿Alguna vez te ofrecieron dinero a cambio de tener relaciones?
—Sí, claro. Yo trabajé cuatro años para Canal Playboy también. Entonces, es como que mi vida siempre fue como sexual. Pero es más lo que la gente se imagina que lo que realmente es. Viste que las que más parecemos somos las más tranquilitas y las que menos parecen son las terribles. Y en este caso yo creo que es medio así. Yo vivo de mi cuerpo, pero no es que lo uso para... sino tendría cinco departamentos en Miami, estaría recontracómoda, no estaría con un laburante, viendo cómo pago las cuentas a fin de mes, que igual no es que veo cómo las pago, pero yo también laburo.
—Sí, te entiendo. Te afecta el día a día.
—Claro, yo me mantengo, no me mantiene nadie, siempre me mantuve yo, siempre yo velo por mí, tengo mis dos casas, tengo mi casa en Uruguay, mi casa acá, todo es por mí. Nadie me regaló nada, nadie me dio nada. Yo pago mis cuentas, me hago cargo de lo mío y no dependo de nadie. Entonces eso para mí es ¡Wow!
—¿Qué te han ofrecido? Porque me imagino que hay hombres que te han dicho de todo.
—De todo, sí... A mí que me vengas con una Ferrari y me digas: “¿Damos una vuelta?”. “No, gracias”. No me comprás con lujos porque no me interesa el lujo.
—¿Qué es lo más loco que te propusieron?
—No sé, los que te quieren llevar de viaje. Digo: “Boludo, estoy casada, ¿no te das cuenta? ¿Cómo me voy a ir de viaje con vos?”. O sea, no. ¿50 mil dólares por un garche y después pierdo lo que tengo, que para mí es hermoso tener un compañero? Ni en pedo. ¿Lo hubiera hecho antes? Sí, qué estúpida que no lo hice porque estuve toda mi vida en pareja.
—Pero ¿por qué estúpida? Porque cuando eras joven y te lo ofrecían, algo te decía que no. Si no, hubieses agarrado 20 de acá, 10 de allá, 15 de allá y te hacías millonaria.
—Y porque a mí me gustaba divertirme. Yo cuando fui infiel era un touch, obviamente, con alguien que a mí me gustara, que yo le tuviera deseo. Es diferente que alguien te pague. Es muy distinto. Te pagan, sos la prostituta, la put* del momento de esa persona y tenés que hacer... Yo hago lo que yo quiero, no lo que vos quieras que yo haga. Entonces, ya desde ese punto, no porque me pagues vas a ser mi dueño una hora, ni en pedo. Y yo soy muy hombre en el sexo, entonces no me vas a dominar vos a mí nunca. Yo voy a hacer lo que yo quiero. Soy muy dominante.
—¿Te arrepentís de no haber aceptado alguna propuesta? Porque alguno debe haber sido lindo...
—No. Hasta el día de hoy me llegan de terceros o cuartos. “Tengo un conocido que tiene un amigo que te ofrece lo que quieras, que te da un cheque en blanco”. “No, gracias”. Lo pienso y digo: “Ay, sí, quiero, quiero, quiero” (risas). Pero no, gracias. No ha venido uno directamente a decirme: “Che, tengo a esta guita, ¿querés? Y es un... bombón”. No, la verdad que no sucede.
—Y además se sabe todo después en el medio.
—Claro. Y yo he hecho cosas porque yo tuve ganas, no porque alguien me pagó y nadie se enteró. O sea que si no querés, no se enteran. Y está bueno también tener su vida privada. Si no querés que alguien te vea con Pepito y bueno, no te expongas. La podés hacer muy bien. Yo la hice bien hasta que me cagaron (risas), después ya no... Pero hoy no. Hoy pongo otras cosas en la balanza.
—Había un rumor de que andabas con casados. ¿Es real o es mentira?
—No. Yo tengo una postura muy importante para mí: yo no soy segunda de nadie y tampoco hago lo que no me gusta que me hagan. Entonces, si vos estás casado, comprometido, ni te me acerques. Ya estás usado, no me interesa. Es imposible que yo esté con un casado. Y siempre prefiero que sea alguien que no haga lo mismo que yo, que no sea tan conocido.
—En pareja no has estado con ninguno del medio, pero has estado sexualmente, seguramente. ¿Te decepcionó alguno del medio?
—Puede ser, sí (risas).
—A mí me encantaría que me dieras algún nombre porque sería hermoso.
—No, no diría nunca. Nadie sabe tampoco, así que no. Sí he dicho que Riquelme era más goleador en la cancha, pero porque después de tres años que estuve con él, alguien me dijo y dije: “Sí, estuve con él”, qué sé yo. Después de que pasaron tres años que estuve, alguien una vez me lo preguntó, que no sé cómo se enteró y dije: “Sí”. Yo perdía nada. En ese momento yo estaba soltera. Él creo que también, o por lo menos es lo que me decía.
—Román es alto, jugador de fútbol. No, no creo que sea tan malo. Lo mataste. Reivindicámelo un poquito.
—Y lo que pasa es que yo era muy sexual y bueno con uno no me alcanza. O sea, un ratito te veo, dame cinco, no me des uno en un ratito. Entonces es como que para mí era eso...
—¿Pero cinco qué? Es imposible.
—No, no es imposible (risas). Es que la gente parece que tiene una vida sexual muy aburrida. Yo tenía ocho con mi marido todos los días durante varios años.
—¡¿Ocho veces?!
—Sí.

Caballerosidad, feminismo y polémicas
—¿Es verdad que dijiste: “Que el hombre me abra la puerta del auto no me hace sentir más débil, me hace sentir cuidada. Eso es caballerosidad y creo que estas cosas hoy las mujeres no las quieren, pero yo sí”?
—Sí, lo dije. Con Juana Viale en Mar del Plata. Yo soy feminista, pero a mi forma. No voy a ser feminista de estas que se desnudan y quieren que los tipos se mueran. “Muerte al macho” y todo eso, no. No soy de las que no le gustan los piropos. Me gusta depender de un hombre, pero yo no dependo de un hombre. Me encanta que me hagan esto, me hagan aquello, que sean hombres. No que te levanten la mano, porque también ya lo pasé. Que no te boludeen, no que te caguen a palos. Esas cosas no. Pero no todos los hombres son así.
—Te gusta la caballerosidad.
—Que me abran la puerta... Cuando pasó todo esto del feminismo y no sé qué, yo sé que hay mujeres que si vos las dejas pasar para subir a un colectivo, te dicen: “¿Por qué voy a pasar yo primero?" Y te lo digo porque mi hijo vivió un año acá en Argentina y me dijo que le pasó un par de veces eso. Él es muy caballero y es muy respetuoso de las mujeres. Y le ha pasado, él me lo ha contado, esto de que de repente quiere deja subir a alguien o dejó subir a alguien y lo hicieron sentir mal. Le dijeron: “¿Por qué voy a pasar yo primero?"
—Igual vos tenés un perfil un poco más machista que la media, porque hay mujeres que capaz lo piensan, pero no lo dicen.
—No sé si machista. Pero yo no me caso con nadie y digo lo que yo pienso y siento. Puede ser que tenga una educación antigua, porque para muchas cosas soy muy antigua. No soy tan liberal como pasa hoy, pero no sé si es machista. Que te abran la puerta del auto para mí es un acto de que te están respetando.
—¿Es verdad que dijiste que tu marido te hacía el amor dormida y se armó polémica?
—¡Ay! Sí. Es que la gente me interpreta como la mierd*.
—¿Qué quiere decir dormida? Porque si abordás, se despierta...
—Obvio, por eso la gente pelotud* que no entiende y me dice: “¡Ay! Te violaba”. No, no es así. Después mi marido la pasó mal porque son cosas que salieron que yo conté hablando de sexo, que mi marido de repente está ahí durmiendo, se despierta y me la está poniendo. Si yo no quiero, no me la va a poner. Es eso lo que yo conté, que de repente somos tan sexuales que hasta en la noche muchas veces él se despierta erecto, viene y me la quiere poner. Y si está todo bien, si yo tengo ganas, sí. Y sino, no. Y ya interpretaron como que si el tipo me violaba y la gente tiene la cabeza muy cerrada en muchas cosas. Y no todo es agresión del hombre hacia la mujer.
Trabajo con el cuerpo, contenido y dignidad personal
—En un medio donde muchas veces se te encasilla por la imagen, ¿cómo conviviste con esa mirada a lo largo de tu carrera y qué lugar sentís que ocupa hoy tu identidad más allá de lo físico?
—Toda mi vida trabajé con mi cuerpo. A los 14 empecé como modelo, iba con mi mamá, obviamente, porque yo era chica y hacía desfiles de lencería, comerciales de jeans, etc. Siempre con el cuerpo, el cuerpo. Después fui siempre muy deportista y mostré mi cuerpo también y hoy por hoy sigo trabajando de mi cuerpo, pero también tengo una cabeza. Y está bueno que se sepa que tengo cabeza y que tengo mente, no que solo puedo mostrar un cuerpo. Por eso te digo, yo no habré estudiado nada, pero yo sé que soy muy buena en todo.
—Tenés la universidad de la calle y has laburado muchos años, aprendiste mucho.
—Viví en muchos países también. Viajé mucho con Canal Playboy y eso me dio mucho, porque yo viajé por toda Latinoamérica, partes de Europa. Durante cuatro años nos íbamos 10 días todos los meses a trabajar. Éramos diosas divinas, espectaculares, intocables. Éramos así, ¿viste? Viví tantas cosas lindas y no tan lindas en mi vida que todo te da experiencia. Y podría ser millonaria, pero elijo ser una laburante y estar con un laburante. Qué sé yo. Puedo ser considerada tonta o no tonta, pero elijo estar tranquila y en paz.
—Es tu dignidad y los valores en los que realmente creés. Pensar que sos tonta por no haber vendido tu cuerpo es una locura...
—Claro, pero a veces decís: “¡Ay! Etaría tan tranquila en la vida económicamente" (risas). Pero ¿sabés qué? Elijo el compañero. Hoy tengo un buen compañero, tengo una persona que me apoya, una persona que hace lo que yo hago en cierta forma y nos divertimos. Entrenamos, nos divertimos tomando mate con facturas un domingo a la mañana, comiendo una pizza una vez a la semana, ponele, mirando la tele. Somos muy caseros, nos gusta lo mismo, somos muy tranquilos y eso está bueno. Conseguir a alguien que realmente va con vos. Porque yo también podría estar de joda todo el tiempo y de acá para allá. Pero ¿qué te deja eso al final del día? Ahora volví de Mar del Plata y tengo un periodo de extrañar porque volví de las luces, los aplausos, de ser la espectacular y que todo el mundo te llene el oído, que te digan qué hermosa, qué buena la actuación... Y llegás a tu casa y estás ahí, sola, ya no hay aplausos, no hay nada. Pero es un cambio que uno también necesita aceptar.





