Entre avances normativos y obstáculos aún vigentes en el mercado internacional

Virginia Perez Cometto, jefa de compras y comercio exterior, examina la evolución normativa, las barreras financieras y la incidencia de la logística en la continuidad de proyectos y operaciones internacionales

Guardar
Virginia Perez Cometto es jefa
Virginia Perez Cometto es jefa de compras y comercio exterior (Foto: Movant Connection)

Con un escenario más abierto pero todavía en proceso de ajuste, las empresas enfrentan nuevas condiciones para operar internacionalmente. “Se pueden flexibilizar barreras arancelarias y normativas, pero si el mecanismo para pagar al proveedor del exterior sigue siendo limitado, el problema persiste”, sostiene Virginia, poniendo el foco en las limitaciones vigentes.

¿Cómo describirías la actualidad del comercio exterior hoy?

Creo que estamos en un momento de apertura bastante fuerte en comercio exterior, impulsado en gran parte por cambios recientes a nivel de gobierno. Se está trabajando mucho en simplificar procesos tanto de importación como de exportación, con la idea de facilitar la operatoria y acompañar a las empresas que dependen de insumos del exterior para sostener sus proyectos. También hay un enfoque en evitar demoras que puedan derivar en penalidades o afectar la puesta en marcha de operaciones.

Al mismo tiempo, se están analizando reformas en el Código Aduanero que buscan darle mayor impulso al comercio internacional, especialmente en materia de exportaciones. Todo esto apunta a mejorar el ingreso de divisas al país y a generar un entorno más dinámico. Sin embargo, todavía hay aspectos que no terminan de resolverse del todo.

Uno de esos puntos es el giro de divisas. Se pueden flexibilizar barreras arancelarias y normativas, pero si el mecanismo para pagar al proveedor del exterior sigue siendo limitado, el problema persiste. Venimos de años donde no se podía girar divisas con normalidad, lo que afectó la confianza de los proveedores. Hoy eso se traduce en mayores dificultades para acceder a financiamiento o condiciones comerciales más flexibles.

¿Qué tan importante es estar actualizado en comercio exterior?

Es clave. El comercio exterior requiere estar actualizado prácticamente 24/7. Las normas cambian constantemente, tanto a nivel aduanero como tributario o legal, y eso impacta directamente en la operatoria. Un cambio normativo puede habilitar o frenar un proyecto, modificar costos o alterar tiempos logísticos.

Por eso, quien trabaja en esta área tiene que estar permanentemente informado. Puede ser a través de reportes, publicaciones especializadas o cualquier canal que permita seguir de cerca las actualizaciones. No es solo una cuestión teórica: estas modificaciones tienen un impacto concreto en la ejecución de cada operación.

¿Cómo se vinculan comercio exterior y logística dentro de una empresa?

En muchas empresas están completamente integrados y en otras funcionan como áreas separadas, pero siempre trabajan en conjunto. El comercio exterior tiene un perfil más aduanero, vinculado a normativa y documentación, mientras que la logística se enfoca más en los tiempos y costos de ejecución.

"Se están analizando reformas en
"Se están analizando reformas en el Código Aduanero que buscan darle mayor impulso al comercio internacional, especialmente en materia de exportaciones", comenta Virginia (Foto: Shutterstock)

De todas formas, son áreas que operan de manera coordinada. La logística es la que asegura que los proyectos se concreten en tiempo y forma, mientras que comercio exterior habilita que esa operación sea posible desde lo normativo. Es un trabajo muy alineado, donde cualquier desvío impacta directamente en el resultado final.

¿Qué rol juega el comercio exterior en industrias con alto componente importado?

En industrias como la del gas, por ejemplo, el comercio exterior es crítico para sostener la operación. Si bien en los últimos años hubo avances en la producción local de ciertos componentes, todavía existe una fuerte dependencia de insumos importados.

Hay equipos y repuestos que no se fabrican en el país, especialmente aquellos que requieren certificaciones internacionales o estándares técnicos muy específicos. En esos casos, garantizar la importación en tiempo y forma es fundamental para que los proyectos no se detengan.

Durante los períodos de mayores restricciones, muchas empresas tuvieron que desarrollar estrategias logísticas alternativas para poder cumplir con sus compromisos. Se trabajó en conjunto con cámaras y organismos para justificar importaciones y asegurar la continuidad operativa. Hoy el contexto es más flexible, pero la dependencia de ciertos insumos sigue siendo una realidad.

¿Cuáles son las principales expectativas hacia adelante?

Hay expectativas positivas, sobre todo si avanzan los cambios anunciados en el Código Aduanero. La posibilidad de contar con un marco más ágil puede facilitar tanto las importaciones como las exportaciones y posicionar mejor al país en el comercio internacional.

Sin embargo, uno de los grandes desafíos sigue siendo el costo logístico. En muchos casos, el componente más alto dentro del precio de exportación es el costo terrestre local. Eso hace que los productos pierdan competitividad frente a otros mercados.

Trabajar sobre esos costos es clave para poder mejorar el posicionamiento internacional. Argentina tiene productos de calidad y potencial exportador, pero necesita ajustar su estructura logística para poder competir en igualdad de condiciones.

¿Qué factores creés que se deberían remarcar en la profesión?

Creo que el comercio exterior es una disciplina que tiene que seguir ganando espacio y profesionalización. Es un ámbito muy dinámico, donde lo que se aprende en la teoría muchas veces cambia en la práctica.

Por eso, es importante que tanto las empresas como las instituciones educativas acompañen esa evolución, con herramientas más específicas y adaptadas a la realidad. Es un campo exigente, pero también con muchas oportunidades para quienes se preparan y entienden su complejidad.