Entre proveedores, bancos y cargas: el verdadero trabajo en comercio exterior

Florencia Rivas, analista de comercio exterior en la industria del sector del caucho, explica cómo la coordinación operativa, la gestión logística y el control de costos impactan en la competitividad

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Florencia Rivas es analista de
Florencia Rivas es analista de comercio exterior en la industria del sector del caucho (Foto: Movant Connection)

“Hay un aspecto que no siempre se menciona tanto, pero que es muy importante: los pagos al exterior”, señala Florencia. A partir de ese punto, profundiza en el rol financiero y operativo dentro de la dinámica del comercio internacional.

¿Cómo se vincula la industria del caucho con el comercio exterior?

En nuestro caso, el comercio exterior está muy vinculado al abastecimiento de la planta. Nos encargamos de traer insumos y materias primas desde el exterior, sobre todo desde países asiáticos, como papel virgen, caucho o resinas. También importamos algunos productos terminados para el mercado local.

Ahí se activa toda la operatoria: desde la orden de compra, el contacto con proveedores, el seguimiento de los embarques, hasta la coordinación con agentes de carga y despachantes de aduana. En ese sentido, el área funciona como un nexo entre todas las partes que intervienen.

Por el lado de las exportaciones pasa algo similar. También somos el nexo entre el cliente del exterior, la planta y toda la gestión del embarque. Seguimos la mercadería desde que sale hasta que llega al destino final. Es un trabajo constante, de todos los días.

Además de la logística, ¿qué otras variables impactan en la operatoria?

Hay un aspecto que no siempre se menciona tanto, pero que es muy importante: los pagos al exterior. Dentro de toda la operatoria, no solo seguimos la logística del producto, sino también la parte financiera.

Ahí entra el análisis de costos: cuánto cuesta importar, cuánto cuesta exportar, qué impacto tiene eso en el precio final. También hay que trabajar con presupuestos, ver si la operación es rentable o dónde hay que ajustar. Todo eso forma parte del comercio exterior. No es solo mover mercadería, sino entender todo el circuito económico que hay detrás.

¿Qué rol cumplen los bancos dentro de este proceso?

El vínculo con los bancos es fundamental. Sobre todo para empresas que necesitan financiamiento o instrumentos para pagar al exterior. En otros momentos, con más restricciones, era todavía más importante porque había muchas normativas que funcionaban como barrera. Hoy hay más flexibilización, pero igual el banco sigue siendo clave.

Lo importante es trabajar con bancos que tengan un área de comercio exterior sólida, que puedan asesorarte bien. Porque más allá de lo que uno pueda leer o analizar, quienes están en la operatoria diaria son los equipos de comercio exterior de los bancos.

Ellos ven todas las operaciones, los pagos, la documentación. Y eso puede impactar directamente en los costos, por ejemplo si necesitás financiar una operación o si hay limitaciones para pagar con recursos propios.

"Dentro de toda la operatoria,
"Dentro de toda la operatoria, no solo seguimos la logística del producto, sino también la parte financiera", afirma Florencia (Foto: Shutterstock)

Tu rol implica interactuar con muchos actores. ¿Cómo se gestiona esa coordinación?

Es un trabajo muy de comunicación. Estamos en contacto constante con proveedores, clientes, agentes de carga, despachantes, bancos y también con distintas áreas internas. La comunicación tiene que ser fluida. No necesariamente inmediata, pero sí en el día, para que las operaciones no se frenen. Hay diferencias horarias, idiomas, culturas, y todo eso influye.

Por ejemplo, si comprás en Asia, tenés que adaptarte a esos tiempos. Si no respondés a tiempo, se puede trabar la operación o generar demoras. También pasa que desde la empresa te piden un insumo específico, y vos tenés que salir a buscar proveedor, iniciar el contacto, negociar, coordinar el embarque y el pago. Todo eso requiere transmitir bien la necesidad y asegurar que del otro lado se entienda correctamente.

¿Qué aprendizajes te dejó esa dinámica de coordinación?

Que todo se basa en la comunicación. Un sector te transmite una necesidad y vos tenés que trasladarla correctamente al proveedor o al cliente. Somos un nexo, y eso implica responsabilidad. No es algo que se aprende de un día para el otro. Hay que entender los tiempos de producción, los tiempos logísticos, las posibles demoras en el transporte.

También hay urgencias. Muchas veces te piden algo para ayer, pero hay procesos que tienen sus tiempos. Entonces hay que gestionar expectativas y al mismo tiempo hacer que todo fluya.

¿Cómo impacta la gestión del comercio exterior en la competitividad de una empresa?

Impacta directamente. Para que una empresa sea competitiva, sobre todo en exportación, hay que trabajar mucho sobre los costos. Eso implica negociar con proveedores, conseguir buenas tarifas de flete, estar en contacto con agentes de carga para ver cómo evolucionan los precios. El flete internacional puede representar hasta un 30% del costo final.

También influye la velocidad de gestión. Si vos respondés rápido, si la operación es ágil, podés evitar demoras y costos adicionales. Por ejemplo, si lográs embarcar antes de lo previsto, podés anticiparte a posibles problemas en el transporte. Eso te permite evitar faltantes o sobrecostos.

¿Qué rol juega la planificación en este proceso?

Es clave. Todo está conectado. Desde la compra hasta la entrega final, cada paso influye en el siguiente. Si planificás bien, podés prever problemas, evitar demoras y asegurar el abastecimiento. Si no, cualquier imprevisto en el transporte o en la documentación puede generar un impacto grande. Por eso hay puntos de control en toda la operatoria. Cada decisión tiene una consecuencia, y hay que tener eso en cuenta para que el proceso funcione de manera eficiente.

¿Cómo ves hoy el escenario para las empresas argentinas en comercio exterior?

Creo que hay oportunidades. Sobre todo para empresas que tienen capacidad exportadora. Más allá de las dificultades, hay productos de muy buena calidad que pueden competir en el exterior. Y en algunos casos, salir al mercado internacional puede ser una alternativa frente a la competencia en el mercado local.

También es importante empezar a mirar otros mercados, hacer investigación, entender dónde puede haber demanda. El contexto puede ser desafiante, pero también abre puertas. Y el comercio exterior es una herramienta para aprovechar esas oportunidades.